28 julio, 2008

"Nenas de utilería"

Chicas que pululan por ser protuberancias de algún famoso, emergentes de los escándalos o creaciones concientemente mediáticas de los cultores de la TV.

Conceptos generales
Los ciclos de la televisión han demostrado que se manejan conforme a la economía de mercado en la cual, la oferta y la demanda, son las actrices por excelencia en el contexto de un mundo moderno globalizado que ha debido trascender ciertos cánones de la tradición para agiornarse y satisfacer los requerimientos de una sociedad de consumo que maneja otros parámetros estéticos al momento de optar por uno u otro programa.
Es una televisión diferente a la de los ’80 y también a la de los ’90. Es decir, como sistema autopoiético que se regula a sí mismo, la televisión se ha acomodado a las necesidades internas y externas conforme al presupuesto que posee, colocando en pantalla los productos con los que cada canal cuenta.
A fines de la década del ’90 y a comienzos del año 2000 por poner una fecha estimativa, la TV comienza a experimentar un proceso de cambio que coincide causalmente con la crisis a nivel país que ya se vislumbraba. Los gerentes de programación de los diversos canales y en un trabajo de grupo, le ofrecían al público distensión frente a una debacle anunciada. Mucha ficción, chimentos, Tinelli, las telenovelas venezolanas y mexicanas que siempre son un plus que ayuda y los noticieros. Aquellos que también comenzaron a tener su sección chimentera bajo el velo de espectáculos.
El lenguaje se modificó y palabras que solo se decían en la esfera de lo privado aparecen hoy como un condimento más de los ciclos que se ponen en pantalla en un debate creciente entre lo grotesco y bizarro.

Generalidades de utilería
La sociedad muestra su costado de voyeurismo y los actores y mediáticos son colocados en el panóptico social. Incluso, se descubre la importancia de la utilería y de los decorados para que la intención del televidente se materialice en elección. Utilería humana como objeto de atractivo visual o burla. Porque de un tiempo a esta parte, los programas de chimentos; los dedicados a realizar informes sobre lo acontecido durante toda la jornada y la semana; y hasta el show de Marcelo Tinelli, cuentan con las “nenas de utilería”.
Señoritas que salen como conejos de las galeras de los magos para ocupar un lugar en la Caja de Pandora. En un principio estático, hasta que el conductor decide insertarlas de manera activa.
El mayor atributo que poseen es el funcionamiento de las cuerdas vocales y en algunos casos, la portación de cuerpos esculturales. El resto es un conjunto de desaciertos de la naturaleza y de la falta preparación.
Tienen serios problemas con el dequeísmo. Auto referenciales en casi todas sus oraciones, en lugar de decir yo dicen sho, acentuando de manera calamitosa la letra Y. No conocen nada de la historia Argentina. Ni siquiera, a los grandes íconos de la TV y del mundo del espectáculo. Espacios que ellas, supuestamente, desean transitar. Algunas, ni siquiera han leído “Upa”. Con lo cual, se deduce que no han transitado las sagradas casas de estudios.
Tienen, extrañamente, representantes. Una página web y a todas les encanta cantar y actuar.
No obstante, siempre se definen como modelos. Pero a estas alturas, decir que son modelos, es faltarle el respeto a las modelos propiamente dichas. Casi siempre optan por el rubio en sus cabelleras plagadas de extensiones. Casi todas se operaron el busto y están pendientes de sus traseros. En sus imaginarios, las lolas y el trasero son el camino a la fama. Entienden, que con esos atributos, alcanzarán las marquesinas de la Calle Corrientes.
No forman parte del grupo de chicas que le aportan al show una relación dialéctica con el conductor y el público. Al contrario, la gente se ríe de ellas y no con ellas, dado que el grado de tontería suele exasperar.
Amigos o familiares les escriben las canciones y ni siquiera tienen la capacidad para recordar sus letras cuando con absoluta generosidad, Marcelo Hugo, en el programa más exitoso de la televisión, deja que hagan promoción.
No recuerdan los nombres de los temas y encima hacen play back. Lo cual se nota en la modulación. Dicen cualquier cosa o nada.
Hacen escándalos y son como protuberancias de algún famoso. Además de perversas creaciones de producciones.

“Nenas de utilería”
Veamos. Las hermanas griegas, también conocidas en el medio como “las urracas”, son dos chicas que siempre tienen algo que decir en contra de alguien. Simpáticas que adolecen de talento, no hablan, gritan. Sus cabellos son una especie de nidos de caranchos. Desprolijas y absolutamente vulgares al momento de presentarse ante cámaras. Algo que pudo verse en reiteradas oportunidades pero que en uno de los programas de Viviana Canosa se marcó sostenidamente. Tanto es así, que la colorada, atinadamente, se despidió del móvil.
Son las desubicadas de siempre que operan como “nenas de utilería” al momento de cubrir algún bache o estirar alguna situación en un programa en vivo. Una de ellas es una protuberancia de “Anaconda”. Quien al notar su brutalidad y necesidad desmedida de estar en los medios, aunque sea, contando intimidades, le puso un arsenal de pastillas de raid para alejarla.
Las otras “nenas de utilería” son Las Rikitas. Tres señoritas que asumen 20,21 y 22 años cuando sus caras son la prueba viviente de que por ellas pasaron varios París Dakar. Sin embargo, tienen algo angelical.
Trabajaron hasta hace poco tiempo con el impresentable Ricky Maravilla. Hombre de trayectoria en el mundo de la bailanta se encuentra más en la retina de los televidentes por sus actuadas caídas al suelo que por su repertorio pesado. Fastidia, a estas alturas, con la absurda canción “¿Qué tendrá el petizo?”.
Las Rikitas eran sus bailarinas. Ahora conforman un trío de hermanas berretas que tienen canciones espantosas sobre besos y “Anaconda”. Siempre se acomodan de la misma manera: la rubia, la morocha y la mezcla de rubia y pelirroja. Hablan con un tono muy suave y conciliador. Sus apreciaciones y las apariciones en cámara con trabajos de magia negra que llegaron hasta la puerta de su casa rozan el grado máximo de pauperismo mental.
Siempre están detrás de la baya en Bailando por un sueño. Según ellas, para pasarla, deben entregar el pan dulce y ellas son virginales.
Ser virgen, otra cosa que se ha puesto de moda. Decir que se es virgen cuando al segundo te das cuenta que esa palabra, en "las nenas de utilería" es una quimera.
Así comenzó Wanda Nara. Un decorado que creció hasta casarse con uno de los jugadores más importantes de nuestro país, Maximiliano López. No sabe hacer nada pero cada tapa de revista que hacía se agotaba. Lo mismo sucedía cuando se presentaba en algún programa.
En poco tiempo comprendió las reglas del juego y el no tener dotes de actriz la llevó por aprovechados caminos del escándalo. Todo lo que ella no hace, vende.
Karina Jelinek es otro caso. No es “nena de utilería”. De hecho, Tinelli, es a la que más cabida le da dentro del show. Sin embargo, el público está divido entre los que no la soportan, los que se ríen de ella y los que se divierten con ella en ese juego de ambigüedad que ha creado. Ingenua y osada. Dos características para cubrir sus insostenibles falencias.
Encontramos además a las utileras que opinan sobre todas las cosas que suceden. Por ejemplo, Viviana Colmenero. Es la ganadora de uno de los Gran Hermano y su estrategia mal entendida, fue contar que había sido prostituta. Como no ha encontrado un lugar determinado en el espectáculo siempre que puede se filtra para dar una clase teórica de cómo ser una buena persona en un tono de constante lamento boricano. Escandaliza escuchar lo mal que utiliza los tiempos verbales.
Otro espacio lo cubren las “botineras”. Grotescas desde todo punto de vista, representan la decadencia de la mujer en su esencia más pura. Dentro de ese mismo grupo están las chicas de la bailanta que se dividen entre las que apoyan a Daniel Santillán y las que se solidarizan con Fernanda Vives. En realidad, buscan ser parte de uno de los escandaletes más sobresalientes y menos paqueterrimos del momento. Un “divorcio” en el cual, hasta se reclama el dinero que se pagó para que Vives se coloque las extensiones. Muy poco creíble, como la relación que el señor llamado “La Tota” supo tener con la bailarina de caño Cecilia Oviedo. Otra “nena de utilería” a la que se le caen varias sotas en el camino.