01 diciembre, 2008

Visión invertida (01-12-08)

En el 2009, “Chiche” Gelblung, a Oscar Gonzáles Oro, se lo va a llevar puesto como una media.

Desde la improvisación a veces redituable, así como desde el talento no siempre reconocido, comienzan a moverse las piezas en los medios de comunicación que calientan los motores para el próximo año. Razón por la cual, el libro de pases y las nuevas incorporaciones no pueden esperar demasiado. El que se duerme, pierde.
No es el caso de Samuel “Chiche” Gelblung que en el 2009 estará alineado al grupo Clarín y será el exquisito conductor radial de las mañanas. Con lo cual, la competencia mañanera ya tiene dueño y promete, a su mejor estilo, llevar adelante un programa verdaderamente ecléctico.
Entonces, en la 10, deberán ajustarse los cinturones. En realidad, Oro. Porque el curro de los cantitos, con el pase de “Chiche”, formará parte de un anecdotario berreta de varias horas de show sostenido por la ausencia de una presencia del otro lado. Ausencia funcional para un despliegue que colocó al señor que cantó con el Coro Kennedy en la cima del liderazgo. Un liderazgo indiscutido e incluso merecido ante la carencia inventiva de las otras radios que no podían encontrar un animador o periodista que conjugase seriedad e información con el color que necesita un buen programa de radio.
Pero con el pase de “Chiche” se cubre ese triste espacio vacío.
Ya comienzan a sentirse los sabores de una competencia lícitamente divertida que invita a la opinión de la gente en los distintos foros abiertos de Internet.
Con la presencia del Señor Gelblung, de 9 a 13, el panorama se desestabiliza, poniendo en jaque el reinado matutino de AM. Se reaviva, además, una rivalidad que encuentra su nido en la legendaria Polémica en el Bar. Entre paréntesis, un programa que vale la pena renovar. Un lugar que a Sofovich le sienta estupendamente. Al que Rial le aportaba un clima interesante en un rol que combinaba su ser reflexivo con su profesión en el medio del espectáculo.
También Oro y “Chiche” formaron esa mesa que año tras año rotaba o bien, permanecía estable.
La interna, por la misma torpeza del “Negro”, era percibida por los televidentes y claro está, por sus compañeros.
Soberbio, y con una gran capacidad para ser despectivo, quien ahora es el líder de la radio de Hadad y le pasa el trapo al resto de las radios en la franja de 9 a 13, se esmeraba, como un alumno en apuros intelectuales y de aprendizaje, a estudiar sus intervenciones.
Quería brillar con ensayadas prosas e ideas que en apenas segundos podían olvidarse porque llevaban el sello de la obviedad y el sinsentido.
Todos lo dejaban hablar con su brutal excelencia del mal gusto.
Todos le permitían explayarse.
Chiche, con su mirada irónica y pícara, también.
Ahora bien, cuando éste último salía a la pista, la “presuntuosa dialéctica” de Oro caía al vacío dentro de la mesa misma. Desplegaba su natural imaginación trascendiendo las fronteras periodísticas. Deleitando la visual del televidente con sus medias coloridas.
Con sus argumentos graciosamente provocativos.
Con los juguetes que traía y sobre los cuales elaboraba teorías insólitas que demostraban, una vez más, que el señor que se pasa a Radio Mitre de 9 a 12, es un talentoso innato. Un autodidacta que como tal, se hizo a sí mismo.
Un periodista que de una bolita hace un programa de una hora y si el tema funciona lo arrastra durante toda la semana con las pertinentes derivaciones.
Alguien que sabe remar con la palabra y no con los cantos.
Un típico hombre de barrio que no reniega de donde viene y mucho menos, hacia donde va. No le interesa vender simulacros de buen o mal humor. Lo que ven los televidentes o escuchan los oyentes es lo que hay. Auténtico por excelencia no tiene inconveniente alguno de preguntar y repreguntar nada.
Se divierte con las “nenas de utilería”.
Se embarca en el terreno lúdico y les saca, lo que un chimentero, no puede.
Genera climas comprometidos y distendidos. Toca glúteos si es necesario. También una lola cuando cree que las mismas no son naturales. Siempre con el permiso de la dueña. Pregunta sobre sexo. Es curioso, incisivo y gracioso.
Es un periodista que tiene un estilo inigualable. En cambio, el otro, es un conductor de radio amparado por un staff que cubre sus profundos vacíos. Y cuando nadie puede cubrirlos, canta. Un recurso que le ha servido.
Montado en una simulación se seguridad realiza notas poco interesantes, ya que tiene una tendencia sostenida a ponerse en el epicentro, evidenciando un yo egoísta que no atrae. Que a nadie le importa. Porque cuando se entrevista, al público le interesa saber qué piensa, qué hace, qué siente el entrevistado y no el entrevistador.
González Oro se ríe del resto pero detesta que se rían de él. En cambio, Gelblung, conoce las reglas y se ríe de sí mismo. Se ríe cuando lo tratan de perverso por tocar las partes potentes de las chicas que lo visitan. De morboso cuando indaga sobre sexo y temas poco decorosos.
Entre ambos –Oro y Gelblung- hay una visión invertida de algunos recelosos del medio. No son proporcionales. Ni directa, ni inversamente. Son opuestos no complementarios en actitud, oficio y bagaje intelectual. De hecho, en una nota otorgada al diario Perfil y publicada ayer domingo, “Chiche” definió a Oro como un "showman". Acertada definición a la que el blog agrega showman de los perversos. Y eso puede percibirse todas las mañana en la 10.
El perverso es Oro porque es la única manera que tiene de emular periodismo. Sucede, que la perversidad, no pasa solamente por lo sexual. La perversidad tiene distintas instancias que se manifiestan, entre otras cosas, en la descalificación aleatoria de los transeúntes o del resto no referente cuando no se tiene nada que decir.
Es por eso que el año que viene, al tener una figura imponente en otra marca del dial de AM, al “Negrito” se le acaba el dulce. “Chiche”, desembarca en Mitre, para llevárselo puesto como una media.