28 julio, 2008

"Nenas de utilería"

Chicas que pululan por ser protuberancias de algún famoso, emergentes de los escándalos o creaciones concientemente mediáticas de los cultores de la TV.

Conceptos generales
Los ciclos de la televisión han demostrado que se manejan conforme a la economía de mercado en la cual, la oferta y la demanda, son las actrices por excelencia en el contexto de un mundo moderno globalizado que ha debido trascender ciertos cánones de la tradición para agiornarse y satisfacer los requerimientos de una sociedad de consumo que maneja otros parámetros estéticos al momento de optar por uno u otro programa.
Es una televisión diferente a la de los ’80 y también a la de los ’90. Es decir, como sistema autopoiético que se regula a sí mismo, la televisión se ha acomodado a las necesidades internas y externas conforme al presupuesto que posee, colocando en pantalla los productos con los que cada canal cuenta.
A fines de la década del ’90 y a comienzos del año 2000 por poner una fecha estimativa, la TV comienza a experimentar un proceso de cambio que coincide causalmente con la crisis a nivel país que ya se vislumbraba. Los gerentes de programación de los diversos canales y en un trabajo de grupo, le ofrecían al público distensión frente a una debacle anunciada. Mucha ficción, chimentos, Tinelli, las telenovelas venezolanas y mexicanas que siempre son un plus que ayuda y los noticieros. Aquellos que también comenzaron a tener su sección chimentera bajo el velo de espectáculos.
El lenguaje se modificó y palabras que solo se decían en la esfera de lo privado aparecen hoy como un condimento más de los ciclos que se ponen en pantalla en un debate creciente entre lo grotesco y bizarro.

Generalidades de utilería
La sociedad muestra su costado de voyeurismo y los actores y mediáticos son colocados en el panóptico social. Incluso, se descubre la importancia de la utilería y de los decorados para que la intención del televidente se materialice en elección. Utilería humana como objeto de atractivo visual o burla. Porque de un tiempo a esta parte, los programas de chimentos; los dedicados a realizar informes sobre lo acontecido durante toda la jornada y la semana; y hasta el show de Marcelo Tinelli, cuentan con las “nenas de utilería”.
Señoritas que salen como conejos de las galeras de los magos para ocupar un lugar en la Caja de Pandora. En un principio estático, hasta que el conductor decide insertarlas de manera activa.
El mayor atributo que poseen es el funcionamiento de las cuerdas vocales y en algunos casos, la portación de cuerpos esculturales. El resto es un conjunto de desaciertos de la naturaleza y de la falta preparación.
Tienen serios problemas con el dequeísmo. Auto referenciales en casi todas sus oraciones, en lugar de decir yo dicen sho, acentuando de manera calamitosa la letra Y. No conocen nada de la historia Argentina. Ni siquiera, a los grandes íconos de la TV y del mundo del espectáculo. Espacios que ellas, supuestamente, desean transitar. Algunas, ni siquiera han leído “Upa”. Con lo cual, se deduce que no han transitado las sagradas casas de estudios.
Tienen, extrañamente, representantes. Una página web y a todas les encanta cantar y actuar.
No obstante, siempre se definen como modelos. Pero a estas alturas, decir que son modelos, es faltarle el respeto a las modelos propiamente dichas. Casi siempre optan por el rubio en sus cabelleras plagadas de extensiones. Casi todas se operaron el busto y están pendientes de sus traseros. En sus imaginarios, las lolas y el trasero son el camino a la fama. Entienden, que con esos atributos, alcanzarán las marquesinas de la Calle Corrientes.
No forman parte del grupo de chicas que le aportan al show una relación dialéctica con el conductor y el público. Al contrario, la gente se ríe de ellas y no con ellas, dado que el grado de tontería suele exasperar.
Amigos o familiares les escriben las canciones y ni siquiera tienen la capacidad para recordar sus letras cuando con absoluta generosidad, Marcelo Hugo, en el programa más exitoso de la televisión, deja que hagan promoción.
No recuerdan los nombres de los temas y encima hacen play back. Lo cual se nota en la modulación. Dicen cualquier cosa o nada.
Hacen escándalos y son como protuberancias de algún famoso. Además de perversas creaciones de producciones.

“Nenas de utilería”
Veamos. Las hermanas griegas, también conocidas en el medio como “las urracas”, son dos chicas que siempre tienen algo que decir en contra de alguien. Simpáticas que adolecen de talento, no hablan, gritan. Sus cabellos son una especie de nidos de caranchos. Desprolijas y absolutamente vulgares al momento de presentarse ante cámaras. Algo que pudo verse en reiteradas oportunidades pero que en uno de los programas de Viviana Canosa se marcó sostenidamente. Tanto es así, que la colorada, atinadamente, se despidió del móvil.
Son las desubicadas de siempre que operan como “nenas de utilería” al momento de cubrir algún bache o estirar alguna situación en un programa en vivo. Una de ellas es una protuberancia de “Anaconda”. Quien al notar su brutalidad y necesidad desmedida de estar en los medios, aunque sea, contando intimidades, le puso un arsenal de pastillas de raid para alejarla.
Las otras “nenas de utilería” son Las Rikitas. Tres señoritas que asumen 20,21 y 22 años cuando sus caras son la prueba viviente de que por ellas pasaron varios París Dakar. Sin embargo, tienen algo angelical.
Trabajaron hasta hace poco tiempo con el impresentable Ricky Maravilla. Hombre de trayectoria en el mundo de la bailanta se encuentra más en la retina de los televidentes por sus actuadas caídas al suelo que por su repertorio pesado. Fastidia, a estas alturas, con la absurda canción “¿Qué tendrá el petizo?”.
Las Rikitas eran sus bailarinas. Ahora conforman un trío de hermanas berretas que tienen canciones espantosas sobre besos y “Anaconda”. Siempre se acomodan de la misma manera: la rubia, la morocha y la mezcla de rubia y pelirroja. Hablan con un tono muy suave y conciliador. Sus apreciaciones y las apariciones en cámara con trabajos de magia negra que llegaron hasta la puerta de su casa rozan el grado máximo de pauperismo mental.
Siempre están detrás de la baya en Bailando por un sueño. Según ellas, para pasarla, deben entregar el pan dulce y ellas son virginales.
Ser virgen, otra cosa que se ha puesto de moda. Decir que se es virgen cuando al segundo te das cuenta que esa palabra, en "las nenas de utilería" es una quimera.
Así comenzó Wanda Nara. Un decorado que creció hasta casarse con uno de los jugadores más importantes de nuestro país, Maximiliano López. No sabe hacer nada pero cada tapa de revista que hacía se agotaba. Lo mismo sucedía cuando se presentaba en algún programa.
En poco tiempo comprendió las reglas del juego y el no tener dotes de actriz la llevó por aprovechados caminos del escándalo. Todo lo que ella no hace, vende.
Karina Jelinek es otro caso. No es “nena de utilería”. De hecho, Tinelli, es a la que más cabida le da dentro del show. Sin embargo, el público está divido entre los que no la soportan, los que se ríen de ella y los que se divierten con ella en ese juego de ambigüedad que ha creado. Ingenua y osada. Dos características para cubrir sus insostenibles falencias.
Encontramos además a las utileras que opinan sobre todas las cosas que suceden. Por ejemplo, Viviana Colmenero. Es la ganadora de uno de los Gran Hermano y su estrategia mal entendida, fue contar que había sido prostituta. Como no ha encontrado un lugar determinado en el espectáculo siempre que puede se filtra para dar una clase teórica de cómo ser una buena persona en un tono de constante lamento boricano. Escandaliza escuchar lo mal que utiliza los tiempos verbales.
Otro espacio lo cubren las “botineras”. Grotescas desde todo punto de vista, representan la decadencia de la mujer en su esencia más pura. Dentro de ese mismo grupo están las chicas de la bailanta que se dividen entre las que apoyan a Daniel Santillán y las que se solidarizan con Fernanda Vives. En realidad, buscan ser parte de uno de los escandaletes más sobresalientes y menos paqueterrimos del momento. Un “divorcio” en el cual, hasta se reclama el dinero que se pagó para que Vives se coloque las extensiones. Muy poco creíble, como la relación que el señor llamado “La Tota” supo tener con la bailarina de caño Cecilia Oviedo. Otra “nena de utilería” a la que se le caen varias sotas en el camino.

23 julio, 2008

Habemus conflictos

Gerardo Sofovich y algunos de los conflictos entre los personajes del medio.

De un tiempo a esta parte, la demonización de los legendarios del espectáculo es una condición sine qua non para salir de las sombras o para generar el trillado efecto dominó. Todos se cuelgan de todos, ya que hay una tendencia sostenida a pensar que si no se está en la TV no se es parte de la colonia artística.
El caso de Gerardo Sofovich es un ejemplo que expresa, implícitamente, que el éxito no se perdona. De hecho, lo han convertido en uno de los “males del espectáculo”.
Desde su pelea con Rial y el posterior distanciamiento con Nazarena Vélez, el hombre talentoso es difamado constantemente por quienes se han proclamado, públicamente, sus enemigos.
El conflicto con Rial aún no ha quedado muy claro. Es evidente que comenzó cuando Sofovich se paso a Canal 9 y por ende, debía asistir al programa de Canosa. Eso parece haberle molestado desmedidamente al conductor oriundo de Munro que no escatimó burlas, insultos e improperios. Independientemente que cuando visitó al señor González en su programa Posdata por C5N intentó mostrarse sensible y vulnerable al respecto.
El tráfico de información revela ciertas injurias del intruso sobre la vida privada del productor y viceversa. Situaciones delicadas que tanto de un lado como del otro se niegan. Sin embargo, el conductor obsesivo tilda de incoherente y censura en su programa el rostro de Sofovich en un acto casi infantil. Un programa conformado, al igual que el de Canosa, por las limitadas de siempre que enriquecen, paradójicamente, las tardes y las noches televisivas con el me dijo, le dije, le digo.
Ahora bien, los enfrentamientos con Vélez tienen otros condimentos. Tal vez, el cartel que encabezaba en la calle Corrientes le quedaba demasiado grande y al no poder sostenerlo, la mejor manera para abrirse, era escándalo de por medio. Sin tener nada de santa, siempre manifestó tener un amor inconmensurable por su jefe. Amor que terminó mediáticamente entre llantos, gritos y acusaciones. Bajo estas características, la chica que volvió a abrir su ventanita del amor, retomó sus tradicionales visitas a “Intrusos” para demolerlo con el cliché de los años.
Se valió de adjetivos bajos y de gestos poco decorosos para una dama que trabajó durante años con uno de los empresarios más exitosos del país.
Mostró su parte vulgar al tiempo que intentaba emular a una señora criteriosa y coherente. Una mujer de su casa que ahora escribe columnas y opina acerca de cómo las famosas que participan de Bailando 2008 se han desempeñado en el baile del caño. A todas las compara con ella.
Con aquel grotesco baile del caño que realizó el año pasado. Un baile que de baile, no tuvo nada. El mismo se basó en frotaciones y en una lengua que lo lamía. Más, un topples y un champagne desparramado sobre su cuerpo.
La técnica no existió y es por eso que hace referencia a la falta de sexo que han tenido los bailes actuales. Sucede, que es muy complicado superar el caño prostibular de la señora que en estas vacaciones de invierno hará una obra infantil, cuyo partener es un robot. Porque solo un robot puede tolerar tantos cambios y una personalidad que se cree lo que no es. Una actriz que se debate entre el shibré y la purpurina barata.
Pero los conflictos en el gran circo no terminan. Estos personajes han tenido y tienen varios y diversos enfrentamientos. Siempre hay más.
Veamos. Graciela Alfano, Moria Casan y otra vez Nazarena Vélez.
La señora Casan es absolutamente cálida al momento de dar sus devoluciones a los participantes que transitan por bailando. De hecho, cuando observa que los mismos se sienten atacados o heridos por algo que se dijo antes que ella, busca reconfortarlos a través de la calidez de sus palabras. Sin embargo, cuando la atacan, se pone en guardia y su lengua se vuelve karateca. De lo contrario, no interviene en conflictos y menos de cabotaje.
Nazarena Vélez es una máquina de hacer cosas. Ya sea trabajando o bien, realizando un tour mediático que opera a modo de ventilador de su vida personal. Peleadora que busca posicionarse, se casó con el socio de Moria (Luciano Garbellano) y habla de los negocios de la diva como si fuesen de ella. Lo cual, no es bien visto por la protagonista de “Una familia poco normal” que no se calla nada y la ve a Nazarena como una de las tantas queni de los medios. Solo que ahora y para mantener la paz con su socio no la ningunea. Simplemente, en la temporada de verano, el cartel en Villa Carlos Paz lo encabeza Casan y por obvias razones, Vélez, irá abajo.
La otra tapa del sándwich es la Alfano. Una diosa que tiene su propio mundo y que el año pasado, con su estilo, le aportaba mucho al certamen que ofrecía Tinelli. Tanto es así, que hubiese sido más interesante que en lugar de Jorge Lafauci estuviese ella para entablar un buen talk show con Moria. Con la quien siempre ha tenido encontronazos.
Ni la puesta en escena de los besos en la boca fue suficiente para limar los conflictos entre ellas.
Sofovich/Barbieri es otro cimbronazo que aún da que hablar.
Sofovich se presenta como un hombre exigente. Exigencia que suele confundirse con “autoritarismo”. La exigencia es una característica propia de su personalidad que se manifiesta en cada uno de sus roles. Carmen también es exigente y talentosa pero tiene la habilidad de meterse, espontáneamente, en todos los líos. Le gusta ir al choque, es muy volátil en sus apreciaciones y más allá de la fortaleza en cámara, es sensible.
De hecho, mientras concursaba en Bailando 2007 el malestar entre ambos era notorio y desembocó en una pelea mediática que duró casi todo el año. El presidente del jurado siempre se mostró firme e implacable mientras la participante y cabeza de compañía con Miguel Ángel Cherutti se debilitó.
Ahora comparten jurado y la relación es ficticiamente cordial.
Araceli contra Rial era uno de los problemas mediáticos menos esperados que terminó por resucitar a la ex de Suar. Tanto o más, que su noviazgo con el ex de la hermana de Penélope Cruz.
Desde que la modelo hizo público su romance con el intento frustrado de actor Fabián Mazzei, los periodistas comenzaron a dudar sobre la veracidad de esa relación. Uno de ellos fue Jorge Rial. Quien en reiteradas oportunidades manifestó sus sospechas sobre la posibilidad de un montaje. Actitud que molestó a Araceli y de la cual se armó un escandalete que derivó en una nota escrita por Rial en la cual se reflejaban los reiterados fracasos de la modelo convertida en actriz y escritora de cuentos infantiles. Los fracasos televisivos expuestos por el intruso fueron irrefutables y el enojo de la actriz, también. Con lo cual quedó demostrado que Rial nunca la soportó a González y que su trato cordial no era más que por la buena relación que mantiene con Suar.
Y la lista sigue indefinidamente en esta gran obra mediática que el blog ha decidido llamar: HABEMUS CONFLICTOS. Una obra en la cual, las reconciliaciones son milagros inesperados y las tentaciones oscilan, a pesar de la Hermana Bernarda, entre la dulzura y la perversidad. Todas ellas rodeadas por pecados capitales que se entreveran en los pasillos de los canales y los camarines de los teatros.

14 julio, 2008

A los caños

Observaciones sobre el programa que más mide en la televisión argentina, “Show Match”. Más, el baile del caño.

El éxito
No cabe duda que “Bailando por un sueño” ha sido el formato, dentro de “Show Match”, que más rentabilidad le ha dado a Marcelo Tinelli. Tanto es así, que las performances y los escándalos solucionan el trabajo de producción de muchos de los programas televisivos que se nutren de un show que por lo general, no tiene desperdicio alguno.
Y cuando parece que es más de lo mismo y agota por la ausencia de conflictos debido a que son pocos los participantes ultra mediáticos, algo sucede y la tendencia cambia notoriamente. Se crea expectativa y Marcelo saca el as que siempre guarda para demostrar que no por nada es el consagrado de la Caja de Pandora.
Mientras prepara la vuelta de “Patinando por un sueño” el conductor explota al máximo las instancias que se suceden en su ciclo. Se entera, mediante los programas de chimentos, todo aquello que le interesa de la vida privada de los concursantes para llevar adelante una previa en la que prima el doble sentido, las ironías, a veces la burla y si es posible, la pelea. Porque Marcelo Hugo ha demostrada en reiteradas oportunidades que disfruta del caos mediático. Que le encantan las rupturas de parejas para entablar una relación lúdica, fundamentalmente, con las mujeres y denostar a los hombres que están del otro lado de la pantalla. De este modo aprovecha para bajar línea y hacerle sentir a sus “enemigos” que a él nada se le escapa. Para demostrarlo, trajo a la pista de baile a la modelo uruguaya Eunice Castro.
Mujer espectacular, ex esposa de Jorge Rama. Quien desde hace tiempo comparte su vida con Susana Giménez.
Cuando la uruguaya se presenta, Tinelli nunca deja de hacer referencia al tema de Rama y de manera socarrona, se pregunta cómo es posible que el empresario la haya dejado por la rubia diva. Entre risas y respuestas evasivas, se la deja a Susana en un lugar poco decoroso para una dama al tiempo que queda expuesta al típico y barato chiquitaje de la edad.
Bajo estas características se transita el programa y se aguarda la llega del caño. Un baile que el animador espera desde la primera gala y que a partir de mañana o el jueves podrá verse por la pantalla de Canal 13.

Mamarracho a la moda
Luego de la presentación de Daniel Santillán (alias la “Tota”) en el ritmo de video clips, quedó claro que la televisión argentina, lícitamente, da para todo. También que algunos personajes harán cualquier cosa para asegurarse, luego de la performance, la aparición en todos los medios. De ahí que Santillán haya salido vestido con la estética del grupo Kiss, evidenciando su falta de sentido acerca del ridículo y su necesidad imperiosa de llamar la atención. Sucede, que su patético rol de bailantero romántico comienza a agotarse. A ser poco creíble e incluso, a colocarlo en un lugar penoso que gana la burla de algunas mujeres que con tal de trepar en el ambiente se suben a la vorágine de llantos, cantos y deseos de torta frita que alberga el conductor de la movida tropical.
Una emulación de Kiss lamentable que por el voyeurismo imperante de la sociedad de consumo, la espera de los grotescos y la posibilidad latente del error coreográfico, midió excelentemente. Fue, un mamarracho a la moda, luciendo, los siempre tradicionales, blanco y negro.

A los caños
Es el baile más esperado aunque también, el más temido. Puede ser absolutamente artístico o completamente vulgar. Todo depende de quién y cómo lo haga. Incluso, se puede arrimar al ridículo. Situación que, seguramente, elevará el rating.
Lo cierto es, que la expectativa está instalada con la particularidad que, en este Bailando 2008, la atención está puesta, principalmente, en los tres famosos que concursan.
El simpático y buen actor Marcelo De Bellis; el impresentable Santillán; y Pablo Ruíz, el cantante de agotado repertorio.
Eclécticos entre si, despiertan la atención de los consumidores.
El primero porque baila muy mal; el segundo por su único atributo, el volumen; y el tercero porque baila bien pero llora y grita en su previa como cantante. Parece, una gallina alborotada o una cabra loca con algunas pulsaciones que evidencian que los pantalones le molestan. Como si un extraño estuviese en su cuerpo.
Del lado de las mujeres el tema cambia.
De acuerdo a las declaraciones de algunas famosas que atravesaron por bailando, la experiencia del caño es única. Marca, para muchas, un antes y un después en la vida sexual.
Pareciera ser que la relación de confianza e intimidad que debe entablarse con el caño para que la coreografía salga impecable es un trabajo arduo pero placentero. El cual, las lleva a un estado de desinhibición especial que las invita a llevarlo a la esfera privada para practicarlo con su pareja.
Casi todas quieren llegar a esa instancia y demostrar en cámara lo que pueden hacer con el. Un elemento simple e insignificante que en el contexto de “Show Match” es todo un símbolo. No solo para quienes integran el certamen sino también, para los televidentes que esperan ver a los famosos sujetarse al mismo.
Veamos. Al principio el grupo de las modelos se resiste. Luego, comienza a mirarlo con cariño y al momento de la gala, se sueltan completamente. A veces logran fascinantes actuaciones y otras no tanto. Por otro lado, tenemos el grupo de las vedettes que encuentran en el caño la forma de exteriorizar un caudal de sensualidad y sexualidad. Se valen, de la expresión corporal sin reparo alguno dentro del marco de un montaje.
Otro grupo, ya precario, es el de las inútiles. Aquellas que no pueden bailar ni siquiera cumbia, deben hacer trucos en el caño. Y subirse al caño no es una tarea sencilla. Por el contrario, es compleja. De hecho, hay profesoras de caño.
Se requiere además de destreza y fuerza. Es decir, tener hierro. Haberse comido un buen churrasco o una buena milanesa y no una simple zanahoria. Porque de ser así, lo único que hay es una insólita frotación o roce con un palo que si no se lo maneja, no vende. No le brinda al espectador lo que quiere ver. Entonces, no compra y se busca sacar a la famosa lo antes posible.
Para este grupo de inútiles y carentes de neuronas, el caño deviene en una tortura. Situación que, con astucia, puede revertirse. Sobre todo, si la mujer utiliza otros instrumentos frívolos y corporales que nada tienen que ver con el talento. Talento que, para ellas, no es más que una quimera.
Pues buscar por ejemplo, salir desnuda pero con su cuerpo pintado o rematar la performance con un topples. Incorporar, por lo menos, un poco de actuación y si es posible, tener actitud de caño.
Existen artilugios que dependen entonces de las cualidades a las que pueda alcanzar la “bailarina” así como de la habilidad de los coach. Todo requiere de práctica en cabaret y escuelas de baile. Además de clases teóricas y mucha visualización de las expertas.
Con todo ello, tal vez, puedan encontrar en el caño la salvación o bien, irse a los caños.

06 julio, 2008

Torta frita

Daniel Santillán (alias “La Tota”) y la irrefrenable necesidad de una buscapina.

Desde la fantástica impunidad de la Caja de Pandora brotan personajes que son traídos por otros ya instalados. Individuos que han decidido, como forma de vida, exhibir su intimidad sin reparos y sin atender el alerta del ridículo. Bajo esas licencias, cuentan, en los programas de chimentos, sus vivencias y por qué no, las de otros. Sucede, que ese todo es lo que les da permanencia en cámara y seguridad de volver al otro día. Un todo que garantiza un rally por los medios. Incluso, hasta conseguir soñadas tapas de revistas. Independientemente de que las mismas sean o no, “top”.
Son rehenes de la incontrolable necesidad de ser siempre noticia. No importa cómo y a costa de qué. Lo importante es estar y si es posible, en algunos casos, dar lástima.
Ejemplo de ello es Daniel “Tota” Santillán. El animador número 1 de la movida tropical casado durante ocho años con la devenida en botinera Fernández Vives. Quien ahora, al igual que él, transita la pista de “Bailando por un sueño”.
Ella lloró durante la temporada de verano en cuanto programa de televisión estuvo. Se encendía la luz roja y como una compulsiva comenzaba a derramar lágrimas de desconsuelo. Dijo atravesar un duelo terrible y confesó, implícitamente, su nostalgia por todo aquello que no pudo ingerir para no perturbar a su por aquel entonces marido. No podía degustar, ni siquiera, las dulces tentaciones de la Hermana Bernarda. De ahí se deduce, que ha sido una muerta de hambre. Y tanto es así, que mientras ella se afinaba, él se ensanchaba pronunciadamente. A punto tal, de ser su volumen su mayor atributo.
Pasados algunos meses de la fatídica y actuada separación, Vives conoció a Anaconda. Relación que no prosperó. Casi al mismo tiempo y seguramente contra su voluntad, se arrojó a los brazos del jugador de fútbol “Ogro” Fabbiani.
Desde ese momento y en reiteradas oportunidades siempre dijo estar muy bien acompañada por amigos. Amigos en masa que la asemejan a Roberto Carlos y su millón de amigos.
Mientras tanto, el bailantero calificado de don Juan y acusado de infiel, prosigue su carrera, también, con presentaciones en diversos boliches del interior del país.
Paréntesis, como los hechos son demasiado grotescos y bizarros, el blog se limitará a llamar al sujeto en cuestión por su nombre de pila, Daniel. Decirle “La Tota”, es demasiado bestial.
Retomemos pues. Según la señora Moria Casan, el secreto de Daniel se encuentra en la zona de la pelvis. Justo cuando realiza su movimiento pélvico. Esa acotación fue bien captada por el participante que ahora, en casi todas sus performances, pone en práctica las circunvalaciones deliberadamente. Acompaña, además, con ojos y boca de ser libidinoso en permanente estado de ebullición interna. Con lo cual, la visual del televidente es puesta a prueba. Circunstancia que lo lleva a debatirse entre tomarse un té de boldo o bien, aguardar con paciencia la llegada de Marcelo De Bellis. Actor poco agraciado para la danza pero sumamente simpático cuando comienza el show.
Ahora bien, Daniel Santillán tiene cantos importantes. Es por eso que, busca conquistar a sus mujeres utilizándolos. Emula a Dyango y su repertorio es acotado y poco original. Tiende, en su mayoría, al lamento boricano. Y dentro de su osadía y demencial toma de conciencia de galán, siente tener los encantos de Cacho Castaña con la diferencia que éste último fue muy mujeriego y Santillán, demasiado felinesco.
Prueba de ello fue la suplente sin derecho a roce de Vives. Cecilia Oviedo. Que no es la esposa de Nito Artaza. Es una chica de caño voluptuosa que dice tener apenas 28 años aunque parece que por su rostro hubiese pasado el turismo carretera. Una señorita ideal para decir “Mamá, te presento a mi novia”.
No obstante, el teatro no duro mucho. Sí lo suficiente para sostener los escandaletes durante los primeros ritmos en “Show Match”. De este modo, entran y salen señoritas.
Por estos días, Daniel apunta mediáticamente a la respetada actriz Millie Stegmann. Otra participante de Bailando que sin darse cuenta y por tener palabras afectuosas para con el insaciable está envuelta en un bochorno del cual, no será fácil retornar.
Porque si una virtud tiene el último romántico tropical es saber remar situaciones. Hasta con su soñadora. A la cual, para defender una coreografía –Adagio- que por obvias limitaciones no podía desarrollar, le dio un beso que ameritaba la toma de una buscapina. Demasiado baboso y acuoso fue ese intercambio lingual.
Así es Daniel Santillán.
El hombre que regala muñecos de peluche, que transpira como una canilla que gotea o una pared maltratada por la humedad, que no escatima en hacerse el sensual para estar sentado con Canosa o Rial, que llora al aire y amenaza con irse del piso o los móviles, y que baila, lo cual es mucho, peor que el español no vidente.
Se define como travieso e ingenuo y busca satisfacer su angustia oral cazando “gatos”. Pero no se resigna con eso. Se embarca, con ferocidad, en la tarea de atacar, algún día y sin culpa, alguna torta frita.

03 julio, 2008

Botines de punta

Observaciones de atracciones cuadradas con ficticios aromas de glamour.

El mundo televisivo le ha abierto las puertas a todo tipo de personas. Más allá del talento, quienes han querido ser parte de la pantalla chica activaron su ingenio o bien, se colgaron de algún escándalo para tener un par de minutos de cámara, comenzar el tour mediático y consolidarse en un show que, a pesar de algunos intelectuales que quieren intelectualizar hasta la TV, entretiene.
En varios casos de las nuevas camadas mediáticas, el talento es una cualidad que ha quedado relegada en honor a los excesos de apariciones. Al síndrome mediático que genera estar en la Caja de Pandora. Un espacio que te permite e invita, en los contextos chimenteros, a realizar una seguidilla de grotescos que contienen situaciones bizarras protagonizadas por los personajes más heterogéneos. Afloran como conejos intentos frustrados de vedettes, cantantes y bailarinas que piden, descaradamente, el retiro de las consagradas.
Se esfuerzan más por estar bien peinadas frente a la cámara que por dejar de ser amebas. Amebas que se inclinan, para trascender el lumpen del espectáculo, por los jugadores de fútbol. Encuentran en ellos, en oposición a lo que se sostiene en los círculos sociales paqueterrimos, cierto charme. No buscan rugbiers y tampoco polistas, sí futbolistas. Es por eso que el periodismo las ha definido como “botineras”. En realidad, como tantas otras que no lo demuestran, son chicas que tienen un problema con la ropa interior. La usan muy floja. Razón por la cual, siempre corren el peligro de perder algo en el camino.
Inútiles en materia artística y mayoritariamente carentes de neuronas, suplen sus falencias, lícitamente, con sus cuerpos voluptuosos y algunos esculturales. Total, casi nadie quiere que hablen. Por lo menos, eso se evidencia en programas como el de Tinelli e incluso, en el de Rial. Quien lo manifiesta sin inconveniente alguno.
Sin embargo, entre estas señoritas están mezcladas las que se hacen las tontas y juegan con la ambigüedad para crear un clima en el cual, todos los ratones salen de la ratonera. Es el caso de Karina Jelinek. Ella no es botinera, todo lo contrario.
Sabe lo que le conviene para evitar quedar pegada al chiquitaje sobresaliente de una generación fóbica a la lectura. Porque si bien es cierto que Karina Olga no ha leído más que “Upa”, libro de primero y segundo grado de escuela primaria, también es cierto que no ha estado vinculada a escandaletes que ubican a la mujer en un lugar paupérrimo.
Ha sabido diferenciarse, a pesar de sus limitaciones, del estándar calamitoso de Wanda Nara, Evangelina Anderson, Natalia Fassi, Rocío Marengo, Fernanda Vives, Amalia Granata, Mariana de Melo y una interminable lista que hace que los futbolistas salgan a la pista del boliche con los botines de punta.
Pues ellas despiertan la atención de ellos a punto tal de concentrarse más en saber cómo llegar a ellas que en los partidos propiamente dichos. De ahí, los insultos de una hinchada rigurosa que no entiende ni compra delirios de tangas en las jornadas de domingo.
Ahora bien, el tráfico de información no es inocente. Es por eso, que se comenta que las noches de “Cocodrilo” se ponen muy kenchis. Lugar de trampa y caños que resguarda las aventuras de los chicos que no piensan en la pelota como debiesen. Que se entregan del todo y abren sus billeteras mágicamente para pagar bonitos obsequios. Y cuando de distancias se trata, las comunicaciones vía chats arden, los mensajes de texto explotan y el me dijo, le dije, le digo impera en camarines, salones VIP y vestuarios.
Todo esto genera curiosidades y un juego de escondidas que dista de ser niños. Entonces, surgen las preguntas y los cuestionamientos. Se asienta, en la mesa de “debate”, el por qué se atraen vedettes y jugadores de fútbol.
De hecho, se ha planteado como discusión entre algunos panelistas y algunas revistas se sumaron al interrogante. La respuesta no es demasiado complicada. Sobre todo, si tenemos en cuenta las características de unos y otros.
Los futbolistas han demostrado con hechos que les gusta la noche y el “cachengue” como dicen en la cancha. Son contadas las veces que se han dejado fotografiar con mujeres poco agraciadas. De blanquear, blanquearán a la más linda. Ellas, en cambio, encuentran en ellos la instalación de la fama, más allá de la belleza. Si son guapos o no, es un detalle. Basta que tengan los abdominales marcados, las piernas musculosas y que por ellos se manejen importantes sumas de dinero.
Se especula, además, con el viaje a Europa o a otro lugar del mundo cuando juegan en Argentina y tienen la posibilidad de ser vendidos. Con lo cual, los autos importados no se hacen esperar y las divinas tiendas, mucho menos. Mientras tantos, ellos se creen ídolos por pasear con un buen pandeiro y mucho lola.
A veces surge el amor. Por lo general, cuando son mujeres que se casaron con un futbolista como podían haberse casado con cualquier otro individuo. Eso sí, nunca un plomero o verdulero.
El caso Villafañe/Maradona es uno de los más destacados. Pero actualmente hay otros en boga. Tales son los casos de Nicole Neuman, modelo más que prestigiosa ahora casada con Fabián Cubero, y Carolina Baldini. La esposa de Simeone.
Ambas, modelos enamoradas. Baldini, prácticamente creció con el “Cholo” con quien tuvo tres hijos y Neuman, ha sido y es la cara de prestigiosas marcas de ropa. De parte de ellas primó el amor, en cambio, de parte de las antes mencionadas, algunos de los pecados capitales pudieron más.
Veamos, existe una creencia sostenida de glamour estético cuando una pareja del campo deportivo se une a otra del campo semi artístico. Creencia que solo forma parte de los imaginarios, ya que de glamour, cero.
Prevalecen los problemas semánticos. Dos bestias lingüísticas que no conocen la letra S pasean por exquisitas callecitas parisinas. Buscan el abrigo de Mónaco como marco de amor o se escapan a la Polinesia para casarse con características de lamentables excentricidades. Sucede, que las carencias intelectuales los llevan a forjar, a través del dinero, un clima sublime que termina siendo una especie de sartén con resabios de aceite utilizado en reiteradas oportunidades.
No han asimilado que el dinero no es sinónimo de buen gusto. Tampoco han comprendido que sin estudio no se puede estimular con dignidad un nombre y que por ende, el ascenso económico no implica ascenso social. Salvo, escasas excepciones.
Entonces, la unión de futbolistas y autodenominadas “vedettes” tiene como resultado vulgaridad al cuadrado con ficticios aromas sofisticados o glamorosos. Son una ecuación que no suma sino que se eleva por snobismo y atracción visual. Más aún, cuando se sientan en el living de Susana y cuentan una historia de amor, luces y sonidos que de tan inventada, logra trascender los cuentos de hadas de Disney.