Ni “Irresistible” ni “Incomparable”, simplemente, “Insoportable”: Carmen Barbieri entre el terapeuta y las medialunas para definir su próxima obra.
Generalidades veraniegas
Desde la intensidad que los medios de comunicación imponen y en especial, la televisión, se crean algunos escenarios bizarros y ciertos imaginarios patológicos alrededor de algunas de las figuras consagradas del medio. Con lo cual, el tráfico de información se torna peligroso cuando los periodistas ingresan en una tendencia sostenida a no respetar las reglas del periodismo. Cuando comienzan a no chequear la información; a emitir expresiones de deseo; y a evaluar, desde la propia hoguera de las vanidades, las acciones de los individuos.
Devienen, algunas chimenteras, en pitonisas que creen conocer el cómo y los por qué de las vacilaciones o negativas de los actores que comienzan a definir su temporada de verano. La cual, si funciona, redobla en invierno.
Barbieri, Alé y nombremos a Alfano para cortar entradas.
Cuando ya casi todas las compañías tienen sus elencos conformados, la de la señora Carmen Barbieri, aún no. Mujer de trayectoria que recién ahora, y luego de tener una temporada conflictiva de dimes y diretes con Reina Reech y Miguel Ángel Cherutti, se lanza con su propio espectáculo. Aquel que en apariencia será, casi forzado, de resabios que dejaron otros productores y de un rejunte de nombres. Nombres importantes, menores y otros que hace poco comienzan a forjarse dignamente en el mundo espectáculo. Lo cual, no es un dato menor, ya que se ve potenciado de osadía cuando se aspira a compartir un verano con una mujer de ambigua personalidad que por lo general se burla de sí misma como un mecanismo de defensa y ataje de las posibles ironías que los malintencionados de siempre pueden hacer sobre su volumen.
Porque en más de una oportunidad, Barbieri, ha demostrado ser una persona que siempre encuentra lugar para el escándalo. Se nutre del mismo, sumándose a la voracidad de la competencia sin límites. Entonces argumenta que su elenco está armadito y que todos han firmado contrato. Cuando lo cierto es, que hasta el momento, la única que ha reconocido públicamente que firmó, es María Eugenia Ritó como primera vedette.
Y aparentemente, también los “Nocheros”. Grupo folklórico talentoso que en el contexto de “Vedettísima” hace ruído.
Pero veamos. El gran enigma hasta el momento es saber qué hará finalmente Matías Alé.
Marido de la señora Graciela Alfano, Alé, comenzó a lucirse por sí mismo cuando participó el año pasado de Bailando por un Sueño y supo ganarse el cariño de los más chiquitos al momento de componer personajes acordes a los ritmos que le tocaba bailar y al contar chistes tiernamente inocentes. En ese momento, Alfano era una de las integrantes del jurado que como el blog ha titulado en aquel entonces, tiene su propio mundo. Un mundo, que no la aleja de la realidad cotidiana sino que la preserva del barato me dijo, le dije, le digo que la rodea, producto de su trayectoria, inteligencia y belleza.
Es decir, entre otros atributos, Graciela Alfano conoce las reglas de juego y sabe cómo entrar y salir de lo que es un gran show. Eso, en el ambiente, molesta.
En realidad, casi todo es motivo para cuestionar la personalidad del otro. Desde sus acciones hasta su estética. Se juzga a los reconocidos del mismo modo que a los lumpen que circulan por pasillos de productoras, canales de TV y camarines de teatro. Eso se debe que hay una “santillanización o totenización” de la Caja de Pandora que permite el desembarco de cualquier mamarracho. Razón por la cual, se produce una distorsión de los lugares que cada quien debe ocupar.
En el caso Alfano/Alé existe una confusión atroz redituable y funcional para algunos programas casi sin contenidos que necesitan amarrarse de algún nombre para cubrir los importantes vacíos que tienen sus producciones. Es por eso que hablar de Alé sin nombrar o criticar a Alfano no vende. Tampoco vende referirse con altura a una relación personal de tantos años como la de ellos, escindiendo lo profesional de lo laboral. Tanto es así, que mejor unirlos demencialmente e iniciar un rally crítico incoherente en el cual, se la coloca a ella como verdugo de él.
Se estima que él no es más por ella y no porque recién comienza. Y que ese comenzar implica, entre otras cosas, saber bien que elegir para no quedar estampado en algo que puede ser un éxito como también, un fracaso. Y de ser un éxito, solo será de Barbieri. En cambio, de ser un fracaso, será de todos menos de ella porque así es la integrante del jurado que, escudada en el humor, se extralimita compulsivamente. A punto tal, de crear fantasías en los otros que quiere alinear. En este caso, Matías Alé.
Un chico con hambre de gloria sin cintura mediática para cargar con tanto peso y a quien el entorno ajeno a Alfano se empeña en marear con el típico juego de la fama, luces y sonido así como con el nefasto cliché de la diferencia de edad y la competencia. Una competencia entablada en las alucinaciones coloradas y no al interior de la pareja.
Debe internalizarse que a pesar de haber trabajado juntos, no conforman un rubro, son, simplemente, un matrimonio que coincide, salvando las distancias, en la profesión. Razón por la cual, desvirtuar con la retórica el crecimiento de uno demonizando la personalidad del otro, pone de manifiesto las incoherencias preponderantes.
Además, en el bagaje, se encuentran datos que evidencia la distorsión de los hechos para desdibujar la consagración que tiene ofertas internacionales y elevar, estratégicamente y no desde la generosidad, al que comienza.
Por deducción, se arriba pues, a varias conclusiones. Algunas explícitas y otras, siguiendo con los enigmas, el blog da rienda suelta e invita a la imaginación.
-Barbieri tiene memoria selectiva.
-El actor y productor verde se quiso nutrir del morbo y la perversión hace tiempo y le salió mal.
-Barbieri se proyecta para cortar entradas a costa de nombrar a Alfano como hizo en otra temporada con Moria Casan.
-La producción de “Vedettísima” busca, según constata el blog, que Alé firme diciéndole que será más que ella.
-La bipolaridad se aplaca con esporádicas sesiones psiquiátricas y cuando no, con una buena medialuna de manteca. Si es posible, rellenita.
27 agosto, 2008
"Cartelera forzada"
13 agosto, 2008
La TV en colores
Apuntes de miércoles con reminiscencias de martes.
1) El paradigma vigente en la TV actual es el conflicto en formato de show, lo cual es lícito porque responde a las demandas de una sociedad de consumo morbosa y voyeur. Es por eso que el desmayo de Karina Jelinek en el programa grabado en la madrugada del miércoles pasado y que se emitió el viernes por la noche generó tanta polémica. Sucede, que en este circo, el descreimiento y la duda son más provechosos que otra cosa.
Si se atiende a la veracidad del hecho, el tema se agota en sí mismo y las “nenas de utilería” no pueden hacer su tour mediático. Además, “Bailando por un sueño” ha trascendido la hoguera de las vanidades para transformarse en una caldera en la que pululan, no solo las protuberancias de algunos famosos sino también, las chicas que se esmeran en su intento frustrado por pensar. Tal es el caso de Sabrina Roja.
2) Anoche llegaron al telefónico Marcelo De Bellis y Serafín Zubiri. Dos personajes importantes dentro del certamen que por distintos motivos bailan mal. El primero por no haber sido dotado de gracia y el segundo por su condición de no vidente.
Sin embargo, en reiteradas oportunidades el público manifestó su simpatía por Marcelo, quien en la tira “Por amor a vos” hace de encargado de edificio. Oficio que le otorga el apoyo del sindicato así como el de los seguidores de una ficción costumbrista muy poco paqueterrima.
Ayer, la gente reiteró su decisión, volviéndole a dar la derecha al actor y dejando fuera del show a Zubiri. Un español que agotó con su prédica evangélica al estilo de Scioli.
Dejó de ser funcional y no satisfizo la perversidad de los televidentes.
El modelo Zubiri se agotó y cansó. No generó más expectativa. A punto tal, de tener más protagonismo su perro que él. Es por eso que quedó, saludablemente, afuera.
3) Daniel “Tota” Santillán es un mamarracho sin precedentes pero redituable. Cuando decae, hace alguna inmundicia o deviene en “sopapa asesina”. Razón por la cual, casi siempre recibe el apoyo del jurado. No baila pero vende. Ni siquiera camina, se desparrama por la pista, abriendo su boca ávida de succión.
4) Jorge Lafauci dentro del jurado está devaluado. Su tendencia sostenida es ver lo que el resto no ve es nefasta.
En su imaginario aparecen errores o maravillas que descolocan, volviéndolo un personaje poco creíble que puntúa cualquier cosa. Incluso, hasta tiene reacciones que demuestran que deberían cambiarle la medicación.
Aportaba más cuando jugaba a ser el malvado colocando unos y no ahora en su rol de contestario con sus pares.
5) Desde ayer a la tarde la creadora del baile del “Poto” –Belén Francese- estuvo deambulando por la Caja de Pandora presentando su primer libro. El manuscrito debió estar varias semanas en manos de los correctores de la editorial a raíz de los horrores ortográficos que tenía.
No obstante, Belén concretó su sueño y aunque no conoce ni al autor de “Upa”, su libro se encuentra en las sagradas librerías y ella puede autodefinirse como escritora.
El blog destaca que lo más interesante de “Pequeña Belén (No) ilustrada” es, sin lugar a dudas, la encuadernación y avala la declaración de la autora cuando dice no tener límites.
1) El paradigma vigente en la TV actual es el conflicto en formato de show, lo cual es lícito porque responde a las demandas de una sociedad de consumo morbosa y voyeur. Es por eso que el desmayo de Karina Jelinek en el programa grabado en la madrugada del miércoles pasado y que se emitió el viernes por la noche generó tanta polémica. Sucede, que en este circo, el descreimiento y la duda son más provechosos que otra cosa.
Si se atiende a la veracidad del hecho, el tema se agota en sí mismo y las “nenas de utilería” no pueden hacer su tour mediático. Además, “Bailando por un sueño” ha trascendido la hoguera de las vanidades para transformarse en una caldera en la que pululan, no solo las protuberancias de algunos famosos sino también, las chicas que se esmeran en su intento frustrado por pensar. Tal es el caso de Sabrina Roja.
2) Anoche llegaron al telefónico Marcelo De Bellis y Serafín Zubiri. Dos personajes importantes dentro del certamen que por distintos motivos bailan mal. El primero por no haber sido dotado de gracia y el segundo por su condición de no vidente.
Sin embargo, en reiteradas oportunidades el público manifestó su simpatía por Marcelo, quien en la tira “Por amor a vos” hace de encargado de edificio. Oficio que le otorga el apoyo del sindicato así como el de los seguidores de una ficción costumbrista muy poco paqueterrima.
Ayer, la gente reiteró su decisión, volviéndole a dar la derecha al actor y dejando fuera del show a Zubiri. Un español que agotó con su prédica evangélica al estilo de Scioli.
Dejó de ser funcional y no satisfizo la perversidad de los televidentes.
El modelo Zubiri se agotó y cansó. No generó más expectativa. A punto tal, de tener más protagonismo su perro que él. Es por eso que quedó, saludablemente, afuera.
3) Daniel “Tota” Santillán es un mamarracho sin precedentes pero redituable. Cuando decae, hace alguna inmundicia o deviene en “sopapa asesina”. Razón por la cual, casi siempre recibe el apoyo del jurado. No baila pero vende. Ni siquiera camina, se desparrama por la pista, abriendo su boca ávida de succión.
4) Jorge Lafauci dentro del jurado está devaluado. Su tendencia sostenida es ver lo que el resto no ve es nefasta.
En su imaginario aparecen errores o maravillas que descolocan, volviéndolo un personaje poco creíble que puntúa cualquier cosa. Incluso, hasta tiene reacciones que demuestran que deberían cambiarle la medicación.
Aportaba más cuando jugaba a ser el malvado colocando unos y no ahora en su rol de contestario con sus pares.
5) Desde ayer a la tarde la creadora del baile del “Poto” –Belén Francese- estuvo deambulando por la Caja de Pandora presentando su primer libro. El manuscrito debió estar varias semanas en manos de los correctores de la editorial a raíz de los horrores ortográficos que tenía.
No obstante, Belén concretó su sueño y aunque no conoce ni al autor de “Upa”, su libro se encuentra en las sagradas librerías y ella puede autodefinirse como escritora.
El blog destaca que lo más interesante de “Pequeña Belén (No) ilustrada” es, sin lugar a dudas, la encuadernación y avala la declaración de la autora cuando dice no tener límites.
04 agosto, 2008
"La sopapa asesina"
Daniel Santillán (alias “La Tota”) el nuevo "capanga" de la televisión.
De un tiempo a esta parte, y como consecuencia de lo redituable de los escandaletes a nivel rating, la televisión argentina así como los diversos portales de internet tienen en boga los dimes y diretes generados alrededor de Santillán. Notero y conductor emergente de la movida tropical, aún se encuentra enarbolado en la figura de quien fuera uno de los máximos exponentes del cuarteto, Rodrigo.
Santillán, “casado” durante ocho años con Fernanda Vives es acusado de infidelidades, amenazas, golpes y una serie de situaciones poco claras que lo colocan en el centro de la escena mediática así como en el panóptico social. Con lo cual, se entrecruzan opiniones a favor y en contra por parte de la audiencia. Y por supuesto, de los conductores y panelitas de los programas de chimentos. Sucede, que este personaje se ha convertido en un fenómeno social atractivo que despierta, por un lado, el morbo y voyeurismo de un espectador que espera la llegada del ridículo y por otro lado, la solidaridad de otros que trascienden la estética para involucrarse, estratégicamente y con una posición tomada sobre las formas de actuar, pensar y sentir del protagonista.
“Los profesionales de siempre” se alinearon a Vives e “Intrusos”, casi en su mayoría, a Santillán. Lo cual es acorde a las reglas de juego. No tendría sentido que comulgaran con el mismo personaje o bien, que sumaran ponencias concordantes. Pero más allá de esos encuadres, la ex pareja le da notas a todos los programas. Incluso, el señor apodado “La Tota” asiste al piso de la profesional y el intruso sin inconveniente alguno.
La idea es explotar las situaciones de la vida privada haciendo de ellas, prácticamente, escenas de la vida cotidiana en la esfera pública. Razón por la cual, se desdibuja el límite entre dichas esferas y todos son partícipes de un estado de situación que sorprende por las bajezas que se producen así como por la sofisticación de lo bizarro y vulgar en un contexto en el cual, todo es una contradicción en sí misma.
Se hace abuso de las cámaras porque ellas sirven para mostrar un costado ficticiamente dramático que versa entre lágrimas, nostalgia, ahogo y constante victimización sobre las situaciones que le tocan vivir tanto a uno como a otro. Además, por parte del hombre, se puede asistir a un repliegue contra el jurado de Bailando por un Sueño cuando no lo califican como él considera que debieran hacerlo. En ese momento, se inicia un proceso de justificación acerca de los motivos que le impidieron llevar a cabo la performance esperada.
Entonces, el atributo de su volumen aflora y el tráfico de culpabilidad se hace presente al aire y fuera del mismo. Sin embargo, y más allá de presentarse como un muchacho sencillo y humilde, su faceta conflictiva existe. A punto tal de confundir mala educación con injusticias. Aparece así, el costado de divo. Según cuentan, se cree Brad Pitt. No precisamente por sus características estéticas sino por las supuestas cualidades seductoras que algunas mujeres parecen descubrirle.
Siempre rodeado de chicas que oscilan entre felinos y “nenas de utilería” se maneja con la dualidad ingenuidad/hombre fatal. Entabla con los periodistas un juego de distracción al contestar siempre: “Todo bien, no pasa nada, nos estamos conociendo”. Un cliché que agota, fundamentalmente, cuando sus acciones, así como su mirada libidinosa demuestran que en el mundo “totense” nada es inocente y mucho menos aleatorio.
Aparece lo berreta por la ambigüedad y su exagerada necesidad por demostrar que las mujeres lo desean sexualmente deviene en una situación que abarca lo gracioso y desagradable.
Se esmera para que se capturen imágenes en las que se lo pueda observar como un hombre apetecible para tener una relación que supere la verticalidad. Es por eso que con desmesura abre su boca y se convierte en la "sopapa asesina babosa" que succiona cuanta boca ávida por un minuto de luz en el programa de Marcelo Tinelli pulula por bares, boliches y canales de TV.
Porque la congelación y reproducción de esa imagen garantiza el recorrido de los protagonistas por todos los canales aunque también del resto de los adictos al me dijo, le dije, le digo.
Incluso, tan importante se ha vuelto el negocio televisivo que hasta Luismi Majul, ayer en su programa prefirió, momentáneamente, dejar de lado la realidad político/social del país para dedicarle unos segundos al circo “totense”.
Un circo que dará para más conflictos, dado que sin ellos y fuera de su rol de "capanga", ni Santillán ni Vives son funcionales a las demandas de la sociedad de consumo.
De un tiempo a esta parte, y como consecuencia de lo redituable de los escandaletes a nivel rating, la televisión argentina así como los diversos portales de internet tienen en boga los dimes y diretes generados alrededor de Santillán. Notero y conductor emergente de la movida tropical, aún se encuentra enarbolado en la figura de quien fuera uno de los máximos exponentes del cuarteto, Rodrigo.
Santillán, “casado” durante ocho años con Fernanda Vives es acusado de infidelidades, amenazas, golpes y una serie de situaciones poco claras que lo colocan en el centro de la escena mediática así como en el panóptico social. Con lo cual, se entrecruzan opiniones a favor y en contra por parte de la audiencia. Y por supuesto, de los conductores y panelitas de los programas de chimentos. Sucede, que este personaje se ha convertido en un fenómeno social atractivo que despierta, por un lado, el morbo y voyeurismo de un espectador que espera la llegada del ridículo y por otro lado, la solidaridad de otros que trascienden la estética para involucrarse, estratégicamente y con una posición tomada sobre las formas de actuar, pensar y sentir del protagonista.
“Los profesionales de siempre” se alinearon a Vives e “Intrusos”, casi en su mayoría, a Santillán. Lo cual es acorde a las reglas de juego. No tendría sentido que comulgaran con el mismo personaje o bien, que sumaran ponencias concordantes. Pero más allá de esos encuadres, la ex pareja le da notas a todos los programas. Incluso, el señor apodado “La Tota” asiste al piso de la profesional y el intruso sin inconveniente alguno.
La idea es explotar las situaciones de la vida privada haciendo de ellas, prácticamente, escenas de la vida cotidiana en la esfera pública. Razón por la cual, se desdibuja el límite entre dichas esferas y todos son partícipes de un estado de situación que sorprende por las bajezas que se producen así como por la sofisticación de lo bizarro y vulgar en un contexto en el cual, todo es una contradicción en sí misma.
Se hace abuso de las cámaras porque ellas sirven para mostrar un costado ficticiamente dramático que versa entre lágrimas, nostalgia, ahogo y constante victimización sobre las situaciones que le tocan vivir tanto a uno como a otro. Además, por parte del hombre, se puede asistir a un repliegue contra el jurado de Bailando por un Sueño cuando no lo califican como él considera que debieran hacerlo. En ese momento, se inicia un proceso de justificación acerca de los motivos que le impidieron llevar a cabo la performance esperada.
Entonces, el atributo de su volumen aflora y el tráfico de culpabilidad se hace presente al aire y fuera del mismo. Sin embargo, y más allá de presentarse como un muchacho sencillo y humilde, su faceta conflictiva existe. A punto tal de confundir mala educación con injusticias. Aparece así, el costado de divo. Según cuentan, se cree Brad Pitt. No precisamente por sus características estéticas sino por las supuestas cualidades seductoras que algunas mujeres parecen descubrirle.
Siempre rodeado de chicas que oscilan entre felinos y “nenas de utilería” se maneja con la dualidad ingenuidad/hombre fatal. Entabla con los periodistas un juego de distracción al contestar siempre: “Todo bien, no pasa nada, nos estamos conociendo”. Un cliché que agota, fundamentalmente, cuando sus acciones, así como su mirada libidinosa demuestran que en el mundo “totense” nada es inocente y mucho menos aleatorio.
Aparece lo berreta por la ambigüedad y su exagerada necesidad por demostrar que las mujeres lo desean sexualmente deviene en una situación que abarca lo gracioso y desagradable.
Se esmera para que se capturen imágenes en las que se lo pueda observar como un hombre apetecible para tener una relación que supere la verticalidad. Es por eso que con desmesura abre su boca y se convierte en la "sopapa asesina babosa" que succiona cuanta boca ávida por un minuto de luz en el programa de Marcelo Tinelli pulula por bares, boliches y canales de TV.
Porque la congelación y reproducción de esa imagen garantiza el recorrido de los protagonistas por todos los canales aunque también del resto de los adictos al me dijo, le dije, le digo.
Incluso, tan importante se ha vuelto el negocio televisivo que hasta Luismi Majul, ayer en su programa prefirió, momentáneamente, dejar de lado la realidad político/social del país para dedicarle unos segundos al circo “totense”.
Un circo que dará para más conflictos, dado que sin ellos y fuera de su rol de "capanga", ni Santillán ni Vives son funcionales a las demandas de la sociedad de consumo.
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