Apuntes de utilería, enanos y otros irrelevantes.
Negocio promocional
A partir de la incontinencia verbal de las “nenas de utilería” que deambulan compulsivamente por el medio, se observa la decadencia del talento y el negocio que existe por detrás de ellas.
Por lo general, brotan del interior del país pero no de manera aleatoria. Son chicas con deseos de gloria adoptadas por empresarios escurridizos que las utilizan para hacer transacciones en los canales de televisión. Nos relatan conocedores del ambiente, que uno de ellos es el productor de uno de las obras que irá a Mar del Plata, cuyo elenco ha comenzado a promocionarse opinando sobre la vida de Graciela Alfano.
Según el tráfico informativo confiable, se prepara a estas chicas durante un año para insertarlas en algún formato relevante que les permita, a partir de su estadía y posterior eliminación, iniciar un rally mediático que versa entre escándalos y romances. Incluso, las ponen como reemplazos de alguna famosa para que hagan el ridículo, tal como sucedió con Cecilia Oviedo -una "novia" de Daniel "Tota" Santillán- cuando debió reemplazar a Verónica Varano.
Se las cría. Ni siquiera se las educa o forma para desempeñarse dentro de lo que es la hoguera de las vanidades. Sucede, que para muchos productores y empresarios la vida de estas chicas no tiene el mismo valor que el de las ya consagradas. Es decir, los criterios de evaluación son selectivos y sujetos a la trayectoria. Entonces, por lo general, serán las casi desconocidas las que formen el staff de “Patinando por un sueño”, ya que el deporte es de riesgo y cualquier caída o golpe puede dejarlas inmovilizadas. Sin embargo, ellas se suben a ese vértigo. No les interesa rebajarse en su condición de mujeres y tampoco consideran los costos. Solo barajan los “beneficios” prometidos.
Algunas alimentan el morbo y la perversidad alineándose tras una valla, esgrimiendo haber tenido relaciones horizontales u ocasionales con algún famoso que se encuentra del otro lado. Aquel, por ejemplo, que hace shows en casinos, bingos y lugares bailables durante los fines de semana, cuyo mayor atributo es su volumen y su pasión tropical. Ese individuo que frente a las cámaras simula vulnerabilidad bajo el ala de un conductor que paulatinamente ha ido perdiendo su imagen familiar de animador por excelencia y con ello, el rating que superaba los 30 puntos.
Alianzas insospechadas para los televidentes que desconocen que detrás de esa utilería berreta circulan importantes sumas de dinero que tienen que ver, incluso, con los pases de jugadores de fútbol que se cotizan también, al promocionarse con algunos de los proyectos de vedettes o modelos que aparecen como decorados o secretarias, y a las que se las arregla, por exponerse desgraciadamente, con un departamento o un auto al tiempo que los poderosos se quedan, por lo menos y en parte baja, con 2.000.000 de dólares.
“Somos enanos, queremos estar”
Por estos días y en muchos programas se ha cuestionado la presencia de los enanos divididos en “Los grosos” y “Los trozos” en la pista de “Patinando por un sueño”, enmarcados en la simulación de un partido de fútbol sobre el hielo pero sin el calzado adecuado.
Los intelectuales salieron a reflexionar e incluso, dedicaron varias columnas al respecto, olvidando que la TV actual si de algo carece es de gusto o si lo queremos llevar a planos más sofisticados, de ética de la moral y los valores.
Todo lo que se transmite está pautado y nadie es inocente. Ni los de arriba, ni los de abajo. Tampoco el público que legitima con el encendido los contenidos que por lo general buscan provocar.
Anoche, Bautista Casella estuvo con Luismi Majul en “La Cornisa”. Un Majul que siempre está al borde de la caída y cuando quiere remontar invita a un periodista para hablar de televisión e insertarse así en el circuito poco paqueterrimo redituable que nos ofrecen los programas de chimentos y los segmentos de “Show Match”.
Él, es conciente que la combinación de lo bizarro con los temas de actualidad político social le serán más funcionales al momento de ver el número final. No importa que su programa devenga en una ensaladera que contenga una combinación de ingredientes odiosos para el paladar. Lo importante, para el hipercrítico de las contradicciones es medir y jugar a ser el incisivo aunque le salga mal y termine siendo siempre, el entrevistador entrevistado. Incluso, el entrevistador cuestionado que se somete a la burla de su invitado que lo conoce y sabe que los límites en materia mediática, conforme al paradigma vigente, son escasos.
Entonces, cuando Luis Miguel critica la puesta en pantalla de los enanos en las condiciones antes descriptas, Casella argumenta que para que eso suceda, los protagonistas deben prestarse. Lo cual, es cierto y válido. A punto tal, que hoy los enanos de ambos bandos son más solicitados que el mediático Matías Alé.
El irrelevante en su imaginario
A propósito, Alé, da lástima en el programa que intenta conducir en Canal Magazine llamado “El podio de la TV”. Sus falencias como conductor están a la vista y la falta de vocabulario que evidencia es atroz. A partir de su separación, demostró ser un intento de todo descapitalizado culturalmente.
Veremos que pasa en el repechaje de “Bailando por un sueño”. Repechaje del que lo cuelgan y se cuelga, dado que no participó en Bailando 2008. Ocurre, que Tinelli no quiere quedarse afuera de los resabios de un chico elevado por la colorada, la insoportable Barbieri y por la brisa de divo. Un divismo que solo existe en su imaginario y que lo llevó hasta la ciudad de Mar del Plata, hace dos fines de semana atrás, para pedir en la gerencia del hotel Costa Galana alojamiento a modo de canje. Como si fuese una figura relevante del mundo espectáculo para promocionar un hotel estupendo. Por supuesto que la respuesta fue negativa, ya que la idea es mantener la jerarquía y no convertir al hotel en un local al estilo de los que hay sobre la calle Vicente López en la zona de Recoleta.
El blog le sugiere a Matías Alé que se junte a llorar con los Emos en la Plaza de Rodríguez Peña y que deje de hacerlo frente a las cámaras, levantándose los anteojos para conmover a un público inconmovible que de la misma manera que desea, intrínsecamente, que los enanos se caigan en la pista de patinaje, quiere que él siga haciendo el ridículo en cada performance y en cada nota que le da a “Los Profesionales de Siempre”, ya que a los “Intrusos”, por carta documento, les impide que lo mencionen. Otra proyección que demuestra que en lugar se sumar, prefiere restar.
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