29 septiembre, 2008

El juego de la fama (29-09-08)

Apuntes de utilería, enanos y otros irrelevantes.

Negocio promocional
A partir de la incontinencia verbal de las “nenas de utilería” que deambulan compulsivamente por el medio, se observa la decadencia del talento y el negocio que existe por detrás de ellas.
Por lo general, brotan del interior del país pero no de manera aleatoria. Son chicas con deseos de gloria adoptadas por empresarios escurridizos que las utilizan para hacer transacciones en los canales de televisión. Nos relatan conocedores del ambiente, que uno de ellos es el productor de uno de las obras que irá a Mar del Plata, cuyo elenco ha comenzado a promocionarse opinando sobre la vida de Graciela Alfano.
Según el tráfico informativo confiable, se prepara a estas chicas durante un año para insertarlas en algún formato relevante que les permita, a partir de su estadía y posterior eliminación, iniciar un rally mediático que versa entre escándalos y romances. Incluso, las ponen como reemplazos de alguna famosa para que hagan el ridículo, tal como sucedió con Cecilia Oviedo -una "novia" de Daniel "Tota" Santillán- cuando debió reemplazar a Verónica Varano.
Se las cría. Ni siquiera se las educa o forma para desempeñarse dentro de lo que es la hoguera de las vanidades. Sucede, que para muchos productores y empresarios la vida de estas chicas no tiene el mismo valor que el de las ya consagradas. Es decir, los criterios de evaluación son selectivos y sujetos a la trayectoria. Entonces, por lo general, serán las casi desconocidas las que formen el staff de “Patinando por un sueño”, ya que el deporte es de riesgo y cualquier caída o golpe puede dejarlas inmovilizadas. Sin embargo, ellas se suben a ese vértigo. No les interesa rebajarse en su condición de mujeres y tampoco consideran los costos. Solo barajan los “beneficios” prometidos.
Algunas alimentan el morbo y la perversidad alineándose tras una valla, esgrimiendo haber tenido relaciones horizontales u ocasionales con algún famoso que se encuentra del otro lado. Aquel, por ejemplo, que hace shows en casinos, bingos y lugares bailables durante los fines de semana, cuyo mayor atributo es su volumen y su pasión tropical. Ese individuo que frente a las cámaras simula vulnerabilidad bajo el ala de un conductor que paulatinamente ha ido perdiendo su imagen familiar de animador por excelencia y con ello, el rating que superaba los 30 puntos.
Alianzas insospechadas para los televidentes que desconocen que detrás de esa utilería berreta circulan importantes sumas de dinero que tienen que ver, incluso, con los pases de jugadores de fútbol que se cotizan también, al promocionarse con algunos de los proyectos de vedettes o modelos que aparecen como decorados o secretarias, y a las que se las arregla, por exponerse desgraciadamente, con un departamento o un auto al tiempo que los poderosos se quedan, por lo menos y en parte baja, con 2.000.000 de dólares.

“Somos enanos, queremos estar”
Por estos días y en muchos programas se ha cuestionado la presencia de los enanos divididos en “Los grosos” y “Los trozos” en la pista de “Patinando por un sueño”, enmarcados en la simulación de un partido de fútbol sobre el hielo pero sin el calzado adecuado.
Los intelectuales salieron a reflexionar e incluso, dedicaron varias columnas al respecto, olvidando que la TV actual si de algo carece es de gusto o si lo queremos llevar a planos más sofisticados, de ética de la moral y los valores.
Todo lo que se transmite está pautado y nadie es inocente. Ni los de arriba, ni los de abajo. Tampoco el público que legitima con el encendido los contenidos que por lo general buscan provocar.
Anoche, Bautista Casella estuvo con Luismi Majul en “La Cornisa”. Un Majul que siempre está al borde de la caída y cuando quiere remontar invita a un periodista para hablar de televisión e insertarse así en el circuito poco paqueterrimo redituable que nos ofrecen los programas de chimentos y los segmentos de “Show Match”.
Él, es conciente que la combinación de lo bizarro con los temas de actualidad político social le serán más funcionales al momento de ver el número final. No importa que su programa devenga en una ensaladera que contenga una combinación de ingredientes odiosos para el paladar. Lo importante, para el hipercrítico de las contradicciones es medir y jugar a ser el incisivo aunque le salga mal y termine siendo siempre, el entrevistador entrevistado. Incluso, el entrevistador cuestionado que se somete a la burla de su invitado que lo conoce y sabe que los límites en materia mediática, conforme al paradigma vigente, son escasos.
Entonces, cuando Luis Miguel critica la puesta en pantalla de los enanos en las condiciones antes descriptas, Casella argumenta que para que eso suceda, los protagonistas deben prestarse. Lo cual, es cierto y válido. A punto tal, que hoy los enanos de ambos bandos son más solicitados que el mediático Matías Alé.

El irrelevante en su imaginario
A propósito, Alé, da lástima en el programa que intenta conducir en Canal Magazine llamado “El podio de la TV”. Sus falencias como conductor están a la vista y la falta de vocabulario que evidencia es atroz. A partir de su separación, demostró ser un intento de todo descapitalizado culturalmente.
Veremos que pasa en el repechaje de “Bailando por un sueño”. Repechaje del que lo cuelgan y se cuelga, dado que no participó en Bailando 2008. Ocurre, que Tinelli no quiere quedarse afuera de los resabios de un chico elevado por la colorada, la insoportable Barbieri y por la brisa de divo. Un divismo que solo existe en su imaginario y que lo llevó hasta la ciudad de Mar del Plata, hace dos fines de semana atrás, para pedir en la gerencia del hotel Costa Galana alojamiento a modo de canje. Como si fuese una figura relevante del mundo espectáculo para promocionar un hotel estupendo. Por supuesto que la respuesta fue negativa, ya que la idea es mantener la jerarquía y no convertir al hotel en un local al estilo de los que hay sobre la calle Vicente López en la zona de Recoleta.
El blog le sugiere a Matías Alé que se junte a llorar con los Emos en la Plaza de Rodríguez Peña y que deje de hacerlo frente a las cámaras, levantándose los anteojos para conmover a un público inconmovible que de la misma manera que desea, intrínsecamente, que los enanos se caigan en la pista de patinaje, quiere que él siga haciendo el ridículo en cada performance y en cada nota que le da a “Los Profesionales de Siempre”, ya que a los “Intrusos”, por carta documento, les impide que lo mencionen. Otra proyección que demuestra que en lugar se sumar, prefiere restar.

12 septiembre, 2008

Proyecciones

La televisión que se nutre de escándalos y un Matías Alé con síndrome mediático.

Primera Proyección: Como si fuese un film cinematográfico que se divide en diversas historias, la televisión argentina alcanza niveles insospechados de grotescos que se debaten entre la veracidad y lo lícitamente orquestado. Porque cuando los escandaletes que se suceden compulsivamente en Bailando por sueño y ahora en Patinando, ingresaron en un período de decantación que se visualiza en los números, la separación Alfano/Alé cambia el eje de la información y con ello, la dinámica se vuelve aún, más voyeur. A lo que debe sumársele, el condimento del regodeo que experimentan aquellos que esperaban con perversidad dicha ruptura.
Se reaviva la hoguera de las vanidades y todas las divas, incluso, la más despistada, como es el caso de Susana Giménez, se nutre de la situación. Salen a opinar acerca del cómo y los posibles por qué. Aunque les pese, y más allá del disfrute que niegan y no obstante sienten, ellas transitaron ese mismo camino, claro está, con sus propias características.
Hasta la señora de las cuatro décadas (Mirtha Legrand) anhelaba, conforme a sus comentarios cuando Alfano era su invitada, este desenlace. Sucede, que la señora debe canalizar por algún lado muchas de las molestias que le han causado las acciones de su nieta Juana. Acciones que por cierto, no tienen nada de malo pero que antes de producirse, la Reina Madre, como la bautizó el señor Chiche, juzgaba y señalaba.
Todo ello proyecta, decadencia del ser y la antesala de un cambio de paradigma o ciclo en la TV.

Segunda Proyección: Por estos días, Alfano/Alé están bajo el panóptico social y periodístico. Ni siquiera D’Angeli internado, tras el accidente aéreo, pudo captar mayor atención que estas dos personas cuestionadas, queridas, odiadas y envidiadas.
Tanto es así, que ahora, emergen nuevas “nenas de utilería” que se adjudican romances, roces o conocimientos cercanos horizontales con Matías Alé. Un chico, aparentemente sencillo y de bajo perfil, que esconde un alter ego interesante. Si se lo observa con detenimiento, parece que en lugar de querer desarrollarse y evolucionar, le juega, con sus 31 años, una carrera a la vida. Como si esta, terminase mañana.
Porque más allá del vértigo que puede darte la juventud, existe algo que se llama criterio y en algunos casos, sentido común. Sentido y criterio que demuestra carecer. Es por eso que se lo puede ver en un rol, para este blog, lastimoso de chico pirata que esgrime el velo de un duelo. El cual, no se pone en duda ni se cuestiona, ya que no es la función que aquí se plantea.
El análisis pasa por la construcción subjetiva y de discurso en la que se embarca. La cual, tiene que ver con sus formas de actuar y de presentarse en los medios.
Veamos. Más allá de estar con trabajo, proyectos y de reiterar el cliché del agradecimiento a los medios por el respeto y la compañía de siempre, no esquiva las cámaras y mucho menos, las evita. Por estas horas experimenta un narcisismo bombeado por los periodistas. Se apoya, además, en la señora de las coloradas alucinaciones que ve en Matías Alé el próximo Alain Delon de cabotaje. Mientras tanto y como consecuencia de la inauguración de su Restaurant (Donovan) reparte sushi por los canales y productoras. También invita a los comensales la primera vez que asisten al lugar. Una especie de emulación de Raúl Castells pero de la zona de Palermo. Solo que en lugar de repartir torta frita, reparte sushi.
Con lo cual, se proyecta un síndrome mediático que evidentemente le fascina y en el que reitera su gratitud a ese millón de amigos que dice tener al mejor estilo Roberto Carlos.

Tercera Proyección: Lo cierto es, que al no caminar más con Alfano, Alé se siente alguien dentro del medio. Un alguien a quien costó forjar. Costó, nada más y nada menos, que nueve años. Ardua labor para que ahora, se convierta en un patético mediático que nutre, por sus falencias, a los guionistas de las distintas producciones. Por ende, proyecta no haber capitalizado y mucho menos, aprendido nada. Sigue siendo, un proyecto.

Cuarta Proyección: Si le fue funcional y contenedor, más allá del amor, transitar el proceso de crecimiento y socialización en el ambiente con ella; por qué alejarse en el despegue y la instalación. Instancias que más que nunca requieren de la sabiduría y la experiencia de los años vividos.
El tema reside en que esta pareja nunca fue un rubro ni una dupla laboral. En ese papel se los colocó y como las reglas de juego lo ameritan, en ocasiones, explotaron esa imposición. La realidad se asienta en Graciela como un pilar de Matías en todos los aspectos de la vida. Una base teórica y práctica que trascendía la relación íntima. Un todo acabado que por la inteligencia de ella siempre estuvo dividido en la esfera de lo privado.
Sin confusiones ni celos. Al contrario. Con absoluta generosidad y con la paciencia que solo la experiencia puede dar. Entonces, la cuarta proyección apunta a que la inteligencia, una vez más, supera la plancha mental.

Quinta Proyección: Empíricamente se ha comprobado que divas hay pocas. Demasiados cachivaches y mamarrachos andan sueltos por los pasillos de las productoras, los canales y los teatros que ni siquiera tienen una brisa de estelaridad. Sin embargo, pretenden emular ser como tal o cual por hacer intensivas y persistentes recorridas por las oficinas. Principalmente, por las de Ideas del Sur.
La red carpet, lindas, no es para todas. De ahí, que la quinta proyección tenga que ver con los delirios de los decoradas en una maratón casi frustrada de ascenso como consecuencia de la carencia sostenida neuronal.

Sexta Proyección: En cuanto a los divos, en Argentina, hay muy pocos y encima, no pertenecen al mundo del espectáculo. Es por eso que a Matías Alé, el papel de divo, lo convierte en ridículo.
El divismo no es algo que se contagia. Es algo que solo pocos pueden alcanzar. Ni siquiera puede compararse con el carisma ni con la llegada al público. Eso, es otra cosa. Razón por la cual, decir “mis abogados están mirando todo lo que se emite sobre mí para luego ver que medidas tomar” es demasiado.
Decir, por ejemplo, “la gente que trabaja para mí” con si tuviese un séquito atrás y/o a su alrededor trabajando para él y no con él, es demasiado.
Asentir frente a las proposiciones de un periodista cuando le dice que él humanizó a Graciela Alfano ante la gente, ya es un exceso. O tal vez, no sabíamos que Alé era el predicador evangélico de la TV como Scioli lo es de la política. De ahí que la sexta proyección debamos hacerla al cubo.
Al chico de “Patito feo”, que en realidad así era cuando hacia de notero para aquel programa de Georgina Barbarrosa, le falta asistir a Infocampo para completar su tour mediático.
Le faltan además, infinitas dosis de Danonino para rozar apenas la puerta del divismo. Y aumentar su vocabulario para sacarse el cassette que la señora que oscila entre el psiquiatra y las medialunas rellenitas, de manera insoportable y bajo los parámetros de la obviedad, le ha insertado.

Séptima proyección: “Vedettísima” comenzó a calentar los motores, esta vez, a costa de “Santa Alfano”.

04 septiembre, 2008

Enigmas e interpretaciones

La Caja de Pandora arde. Entre el voyeurismo, el morbo, la perversión y las elecciones menos pensadas.

1) Desde la perspectiva de la competencia, el vale todo es una variable que nunca debe descartarse. Más aún, cuando el rating es lo que condiciona la puesta al aire de tal o cual cosa o bien, la permanencia de alguien. Porque de un tiempo a esta parte, la medición minuto a minuto terminó de modificar los parámetros estéticos, morales y discursivos de la Caja de Pandora que ha encontrado en los realitys y chimentos espacios catárticos que entretienen y despiertan la curiosidad hasta de los menos interesados en las banalidades que suelen verse y escucharse en las tardes de siesta con Rial y Canosa.

2) Hoy, la noticia mediática pasa por la separación de Graciela Alfano y Matías Alé. (Ver nota: "Cartelera forzada")
Una separación esperada desde sus comienzos por los morbosos y perversos que aprovechan esta situación para disparar contra Alfano y traer a colación hechos que nada tienen que ver con su vida actual. Sucede, que la mención compulsiva de un nombre, en este caso Alfano, mide y es funcional a las demandas de la sociedad de consumo.

3) Hablar de Alfano le es redituable a cierta conductora que necesita, inexorablemente, canalizar sus frustraciones de una seguidilla de golpes, escudada en una doble dinámica. Entonces, a través de absurdas interpretaciones y en ciertas oportunidades desmerecedoras de la figura femenina, cae en vacíos de conocimiento.
Sobrevuela la envidia al interior de la hoguera de las vanidades y en la retórica, así como en los gestos, aparece el regocijo por la concreción de una situación. Situación que, por diversos motivos, a ella le gustaría atravesar pero no puede, ya que en su caso, sí se ha creado una verdadera relación espejo.

4) Esta separación al igual que la antesala de la misma le sirvió también a los cadáveres vivientes que sufren de abstinencia o síndrome mediático a pesar de ocupar un lugar en un cuerpo de baile revisteril que nadie registra. Tal es el caso de la ex soñadora de Alé. (Gisela Bernal)
De ser un espectro dentro del espectáculo de Nito Artaza, apareció después de casi un año en el programa de Rial y contó sus supuestas peripecias y desencantos durante su estancia en Bailando 2007.
Necesitaba un tema para demostrar que aún existe y con su boca formato buzón se sentó a hablar de Alfano y de los consejos estéticos que esta última le daba para mejorar su imagen. Consejos que la bailarina los tomaba como una forma de ninguneo y subestimaciones hacia su persona. No obstante, hoy la podemos ver con su pelo lacio, más prolija y con varias dosis de jabón.
“Santa Alfano”, finalmente, tan mal no le hizo. Menos aún, si ponemos en la balanza que también le cumplió el sueño.

5) El actor y productor verde creyó que podía hacer lo que quería. En su imaginario, tal vez, creyó ser Woody Allen. Para el blog, no es más que un sujeto fantasioso que pedía sexo explícito en el escenario y en posición caniche para apenas “adaptar” el libro de un clásico brasilero. Entonces, las llegadas tarde a los ensayos no son más que una difamación kenchy, ya que jamás se firmó un contrato. Por ende, ¿de qué ensayos habla?

6) Ella debería visitar más seguido a uno de los terapeutas más conocidos del medio que no es el Lic. Rolón. Evidentemente, Bailando por un Sueño no le hace bien. Terminó de consolidarse al ganar uno de ellos pero no soportó las correcciones cuando de jurado volvió a ser participante. Por esa razón, ahora, y otra vez como jurado, califica conforme a los niveles de su térmica. Sobre todo, cuando aparece el voluminoso. Con quien sin duda alguna, tiene una relación de solidaridad como consecuencia de la “globalización” y de las medialunas rellenitas que anhelan.

7) Rubias y morochas hay miles en el mundo del espectáculo. Más de las primeras que de las segundas que por obra y gracia de las tinturas cumplieron el sueño de portar una caballera dorada cuando no platinada que cubra la falta de neuronas que no discrimina colores.
Veamos. Desde que Marcelo Tinelli comenzó a poner en pantalla Bailando y Patinando, una rubia, por supuesto no auténtica, se hizo abonada de la productora hasta conseguir el bálsamo empresarial que tanto deseaba. Por estos días y como consecuencia de ya no ser la preferida de las Ideas que tanto le faltan, arremete contra la morocha.

8) Todas quieren ser regenteadas por él. A quien le llevan los sobrecitos de lo recaudado a su paqueta y sofisticada oficina. Esperan que les de un lugar aunque saben que tiene un híbrido por el que da todo. Sin más, por el que se ha mostrado, en los transitados pasillos, vulnerable a sus desplantes.

Continuará