05 mayo, 2009

Exposición miserable

Apuntes de Canosa, Rial y la faena mediática del regreso de Tinelli.

1- Desde el agobio de una cotidianeidad marcada por la puja electoral, el dengue, la gripe porcina, la inseguridad y el hastío que produce la manipulación, siempre hay lugar para lo bizarro y grotesco en una televisión de tarde que acelera el ritmo cuando a las cinco, el intruso y la profesional, comienzan a competir durante media hora, y si los números acompañan, varios minutos más.
Se reaviva la hoguera de las vanidades hasta caer en la calamitosa denigración de la condición humana a través de relatos que ponen al descubierto intimidades de lo que alguna vez se dio en llamar, amistad.
Porque el casamiento de Gerardo Sofovich con su mujer Sofía, fue funcional a la vorágine televisiva del minuto a minuto. Los profesionales estaban dentro y los intrusos, afuera. No obstante, se las ingeniaron para cubrir la boda haciendo hincapié en detalles que solo buscaban maltratar al empresario. Eso desató enojos y valiéndose de las pantallas que los amparan, se dieron a conocer los calificativos.
Así fue como mientras Rial y Ventura se mostraban en el programa con narices de payasos, regodeándose de lo que dieron en llamar el “Canjeamiento”, a Canosa y a su equipo les faltaban los clásicos secadores de cabello en una charla brutal de peluquería berreta.
Y Sofovich, aunque parezca extraño, quedó en el medio de una pelea mediática que versa entre la competencia de formato, las primicias, las exclusivas y viejos rencores entre los conductores de ambos ciclos que se valen de miserables expresiones legitimadas por una sociedad de consumo que goza de dicha disputa, ya que por momentos caen en un infantilismo que pone al descubierto cierta precariedad argumentativa.
Rial se nutre de las bajas de Canosa. Se enarbola en los fracasos. Como cuando la sacaron de Radio 10 o bien, cuando su programa de entrevistas en C5N fue debut y despedida.
Y ella, se vale de tener al señor que vive a su manera, siempre que se lo requiere y puede, sentado en su escritorio como escudo protector.

2- Anoche comenzó “Show Match”. Veinte años consecutivos en la pantalla, se inauguraron ayer con un despliegue que pone de manifiesto que Marcelo Tinelli es uno de los pocos empresarios televisivos que invierte para recrear la visual del público que siempre lo ha legitimado con el encendido.
Con un promedio que superó los 40 puntos de rating, elevando el excelente piso que la tira “Valientes” siempre deja, se lo pudo ver al conductor con templanza.
Moderado pero con su natural carisma, transitó el programa. Un programa que aún tiene que acomodarse, dado que durante éste 2009 serán los humoristas los encargados de condimentar, básicamente, al ciclo.
Todos estaban atentos a las declaraciones que se pudieran hacer sobre el divorcio. Porque así como el casamiento de Sofovich despertó comentarios de todo tipo, el divorcio de Marcelo Hugo, en su antítesis, también llevó a los medios a recrear conjeturas y especulaciones.
Sin embargo, no todo se ha dicho y tampoco se dirá.
Sucede, que en el mundo del espectáculo hay figuras que son intocables. Sobre las que se habla pero con un freno. Tal es el caso de la señora de las cuatro décadas (Mirtha Legrand) y de Marcelo Hugo.
El divorcio revolucionó, fundamentalmente, a las colgadas “nenas de utilería” que sujetas a su irrefrenable ignorancia y limitación, creen que podrán alinearse para llegar a ser la próxima Señora de.
También hay una descolgada veterana que ya no sabe en qué lugar acomodarse y que por estos días se regodea de saberlo al conductor, un soltero más.
Todas ellas, compiten por ver quién llega primera al experimento horizontal aunque para ello tengan que exponerse de manera miserable en la ya diluida esfera privada.
Las utileras, así como la famosa que ahora se esconde tras el velo de la seriedad actoral, desconocen que por estos días, lo único que mitiga la tristeza del conductor, es visitar, según cuentan vecinos de la zona, el hotel Faena. Un espacio en el cual, parece dulcificar su amargura.