19 abril, 2009

El escudo Escudero (19-04-09)

Frente a las “nenas de utilería”, aparecen en el medio las hermanas Escudero.

De utilería
A partir de una tendencia exitista corporal que no incluye cerebro sino cabeza como decorado, los medios, y en especial, nuestra sagrada televisión, ha sido invadida por lo que hay. “Nenas de utilería” cuyo mayor atributo son sus lolas y/o colas.
Con ellas, se asiste a la carencia del talento y lo que es peor, a la abulia por aprender y formarse para pisar un escenario o un estudio de televisión con cierta dignidad. Forman parte de un sistema que las consume. De una generación que busca el camino más rápido lo que no implica que sea el más duradero.
Entablan una relación funcional, ya que aún sigue vigente el paradigma del escándalo y el voyeurismo. Provocan con sus poses y sus miradas. Resaltan por hablar mal, por expresarse con liviandad. Por desconocer los temas en pantalla. Por saltearse la letra S del abecedario. Por no poder construir una oración que contenga sujeto y predicado.
Son, bestialmente bonitas.

La permanencia
No cabe duda que son pocas las figuras que han logrado permanecer en el mundo del espectáculo. Que trabajan sostenidamente haciendo lo mismo o bien, agiornándose. Personas que han visto pasar a gran cantidad de éstas utileras, muchas de ellas cascoteadas y otras tantas replegadas en la frustración de la inmediatez del anonimato.
Desfilan en locales bailables, hacen campañas eróticas pero no se les cae una sola idea. Adolecen de perspectivas intelectuales y también de carisma para poder extenderse en el paso del tiempo. Estas características, llevan a que las estelaridades de siempre cobren mayor fuerza y se afiancen, aún más, en el circuito. Porque ya sea con la conjunción de talento e inteligencia o sabiendo emplear el dote carismático, las mujeres que resuenan constantemente en el ambiente artístico son aquellas legitimadas por la sociedad de consumo a través del encendido o con el pago de una entrada teatral. Tal es el caso de Mirtha Legrand, Susana Giménez y Moria Casan.
Mientras que de otras, solo se espera saber cuál será su próxima relación horizontal.

El pecado de la inteligencia
Ahora, el núcleo de las “nenas de utilería” se ve amenazo por el arribo de las hermanas Escudero. Vanina y Silvina. La primera arquitecta y la segunda casi veterinaria.
Con preparación artística y una forma de modular pocas veces vista en esta nueva camada de chicas voluptuosas, las hermanas son controvertidas y han protagonizado algunos escandaletes durante la temporada de verano que han sabido remarlos mediante el empleo de un lenguaje adecuado con el cual han demostrado que, si bien sus cuerpos son esculturas, sus neuronas se encuentran mucho más esculpidas como consecuencia de la asimilación de conocimiento dado por el aprendizaje académico, la educación base de familia y un bagaje cultural amplio.
Dos chicas que no deberían temerle al paso del tiempo porque con la dinámica mental, podrán trascender sus siluetas.
Cada una se destaca en dos compañías teatrales. Silvina Escudero en “Vedettísima” y Vanina Escudero en “Deslumbrante”. Ambas se han preparado para ser parte del teatro y lo que hacen es irreprochable.
También es cierto que sus carreras en el medio no datan de muchos años y que se han servido de los conflictos para penetrar en los programas de espectáculos. Una modalidad común a la que ellas no escaparon. No son carismáticas y a veces, suelen pecar de soberbias y antipáticas.
Son rechazadas por algunas de sus compañeras porque ellas tienen lo que las otras no. Es decir, las Escudero llaman la atención y resaltan en la selva teatral y televisiva por que portan como escudo, el pecado de la inteligencia.

06 abril, 2009

"Patios" (06-04-09)

Majul, Chiche y los problemas de escoba.

En la pelea mediática vale todo.
Me pongo los ruleros y si no tengo pelo, al menos, me calzo el batón.

El pase
A partir del pase de Samuel “Chiche” Gelblung a Radio Mitre, las cosas cambiaron. Tanto es así, que para muchos ha dejado de ser el campeón del periodismo que con una bolita hacia un programa de televisión o más. Eso, ahora, es motivo de ninguneo y sus declaraciones lejos de divertir, molestan.
Ha pasado a ser el epicentro de los medios por dos motivos: El mérito propio de haberse hecho a sí mismo y el de los otros, sus pares referentes y no referentes que se ocupan y preocupan por los escandaletes del conductor así como de sus pasos a seguir.
Por estos días, el individuo en cuestión integra un grupo poderoso y cuestionado; Clarín. Un grupo que debió revertir su práctica porque de lo contrario, quedaba relegado. Debía autorregularse para complacer las demandas de una sociedad de consumo que cambia conforme a los paradigmas de un sistema marcado por los ritmos de la medición minuto a minuto y por el voyeurismo propio de la modernidad.
Para ello, los directivos y programadores de radio y televisión tuvieron que dejar de lado su fobia por lo popular y amarillo. Entonces, primero, convocaron a Marcelo Tinelli y luego a Samuel Gelblung. El primero fue a ocupar parte del prime time de canal 13 y el segundo, la mañana radial para ser un directo competidor de Oscar González Oro que sigue anclado en la 10. Incluso, le confiaron un espacio en la paupérrima grilla nocturna del sábado.

Berrinches de patio
Luis Majul ya no es más el entrevistador entrevistado de los domingos. Su rol pasó a desempeñarlo los lunes. Por lo visto, Tres Poderes, lo tiró de La Cornisa.
Entre sus características más sobresalientes y excitantes, cuenta con la tendencia sostenida del reproche. Del puchero infantil.
Tiene berrinches de señora que barre su patio todas las mañanas con una escoba de medio pelo que no saca toda la basura y que además, tiene que lidiar con la impertinencia de sus envenenados vecinos. Sus competidores de chismes, de primicias, de análisis. De mejores contadores de realidades.
De exclusivos, al momento de llevar al patio, a la visita más codiciada del momento.
Con esos condimentos humanos, Luis Miguel siempre cuestionó al periodista por hacer de sus programas un eclecticismo que no se encasilla, ni siquiera, en un magazine. Es, sin lugar a dudas, un estilo propio difícil de imitar.
Le ha reprochado mezclar política con chismes en una misma hora. Cuando lo cierto es, que de un tiempo a esta parte, el hombre de La Cornisa siempre es salvado del naufragio por un Ventura, como lo será esta noche, por un Rial o bien, por algún personaje del medio del espectáculo. Si no fuese por ellos, sus mediciones, serían más bajas aún. Porque de los dos dígitos, mejor, ni hablar.

Nostalgias de Julieta
Majul sale a decir, luego de que “Chiche” le dijese mediáticamente ingrata a Mirtha Legrand por no haber ido a su primer programa de TV 70.20.10, que parece que hay que amenazar a los invitados para que vayan a los programas.
Agregó que el programa le pareció aburrido. Y que últimamente, Chiche, hace muchas cosas “chichescas”.
La pregunta, Majul, la deja prácticamente servida.
Uno se pregunta que le sucedería a él si se viese embelesado, en el marco de un programa político como siempre lo encuadra, cuando Cacho Castaña es su invitado y canta. O cuando su interlocutor es Alejandro Dolina y quiere reflexionar con él acerca del amor.
Se parece, inmerecidamente, a una nostálgica Julieta escuchando a sus Romeos pero sin un balcón.

De juegos y chicanas
La Julieta del medio reclama. Se enoja. Patalea porque Mirtha, con quien comparte canal, no va a su programa. Entonces, chicanea con nunca más sentarse a la mesa de la Reina Madre. Se pone mimoso y combativo alineándose con otros personajes que se toman una porción de tiempo para hablar mal del Sr. que hace cosas “chichescas”.
Se suma a la fila de Moria Casan y de Mario Pergolini. Dos individuos con importante cintura mediática que saben como entrar y salir del juego. Moria, yendo como lo hizo este sábado al programa de Gelblung subiéndose a la vorágine del talk show como solo ella sabe hacerlo y explotando al máximo las propiedades periodísticas y Pergolini, evadiendo preguntas. Haciendo el doble juego. Uno soy en la radio y otro, fuera de la misma.
Lo cierto es, que el medio es salvaje. Y así como Majul se pone los “ruleros” para defender su patio y no caerse reiterando otro cambio de día; Gelblung se pone el “batón” para defender sus patios (Programa en Canal 26, Canal 13 y Radio Mitre) con una escoba, aparentemente, más tupida.