25 agosto, 2009

"Los Machos" (25-08-09)

Majul, Reutemann y Tinelli en el caos mediático.

Majul y su cripta
El fútbol gratis para todos modificó la grilla de los canales y Luis Miguel Majul vuelve a ser la víctima de los cambios de horario.
Cuando iba los lunes, Tinelli, en su aparente esplendor, lo pasaba por arriba. Entonces, tras despotricar por los pasillos de AMERICA retornó a su habitual día, los domingos. No contaba con que Susana Giménez, agotada de trabajar, iría una vez por semana y que el día elegido sería, justamente, el domingo.
Sin paz, el entrevistador entrevistado convirtió su programa en una mezcla de “Hora Clave” e “Intrusos”. Con más del segundo que del primero, en estos últimos tiempos Luis Miguel devino en un representante de los nenes intelectuales de semi utilería preocupado por los lugares que visita la señora de las cuatro décadas (Mirtha Legrand) o bien, por los dimes y diretes entre Moria Casan y Antonio Gasalla.
Con las características de un intruso o profesional lleva adelante un programa de inclinaciones lícitamente chimenteras. Y lo enmascara, provocando una cripta, con la profundidad de la realidad política y social.
Sin embargo, el televidente agudo descifra la génesis y encuentra a un periodista que al igual que las señoras que salen a barrer sus respectivas veredas para criticar a las vecinas de la otra cuadra, critica a sus colegas como lo hizo oportunamente con “Chiche” Gelblung.
Ingresa en el me dijo, le dije, le digo sin conseguir legitimidad hasta caerse, ahora por culpa de la pelota, de su propia Cornisa en el horario especial de las 00 horas.

Te vas porque…
Sin reparos y aparentemente incapacitado para tratar la agenda de postulaciones presidenciales para el 2011, el senador Carlos Reutemann, caracterizado por su irritante mutismo, lanza una frase antológica que circula por todos los medios de comunicación e invita, al electorado desorientado, a profundizar la desorientación.
Porque si frente a los contratiempos de la vida política, la reacción es la desmesurada retórica que encierra otros malestares personales, así como una insustancialidad para resolver los conflictos dentro del bloque que él mismo supo construir (Santa Fe Federal), el destino al interior de una presidencia podría ser caótico.
“Que se metan la candidatura en el medio del c” lanzó en estado de hartazgo el senador. El senador que tiene como tendencia sostenida colocar a las mujeres que supieron acompañarlo dentro del campo político en un lugar despreciable. Las echa de su lado con argumentos ciertamente confusos propios de una personalidad, públicamente confusa.
Como el bolero y con una evidente decantación que parte de su volatilidad, les “canta”: “te vas porque yo quiero que te vayas...”.

Náufrago
Si bien ayer Marcelo Tinelli recuperó un poco del rating perdido, lo cierto es que “El musical de tus sueños” no resultó, por lo menos, desde la mirada de este blog, lo esperado. Porque al ir grabado, el programa carece de la adrenalina del vivo y se puede observar, al Náufrago, con un irrefrenable deseo de fin.
El carisma que siempre lo caracterizó, en esta frustrada vuelta a los orígenes, se apaga programa tras programa. Ni siquiera ayer, en lo que fue una especie de relanzamiento, se transmitía la tradicional euforia. El contento de retomar el formato del éxito sostenido en su combinación de baile y escándalo.
La sensación era de desorden.
Un jurado irreprochable que sentía la opacidad de Graciela Alfano. Quien manifestó su agradecimiento por haber sido convocado, agregando lo difícil que fue su año.
Fueron cinco los grupos que se desplegaron en un escenario sin brillo aunque imponente. Aparentemente, los encabezados por los famosos más tranquilos.
Tal vez, menos mediáticos.
Ahora se espera el sabor de la perversión y el morbo.
Se aguarda el momento de la descompensación que en su relación directamente proporcional implica mayor medición. Se arenga, desde el interior y el exterior de Ideas del Sur, los conflictos.
El frente de batalla de las hermanas Escudero y Matías Alé con Alfano.
Los roces de Valeria Lynch con Iliana Calabró y ver, si finalmente, Flavia Palmiero, puede hacer algo más que su legendario infantil, “La ola verde”.

18 agosto, 2009

Náufrago (18-08-09)

Marcelo Tinelli sin una pelota como la de Tom Hanks y en búsqueda del éxito perdido.

El tango dice que veinte años no es nada y eso es lo que parece estar experimentando Marcelo Tinelli con su programa. El cual, no ha podido acomodarse, justamente, en sus dos décadas.

Si bien comenzó con un rating superior a los 35 puntos, la debacle fue progresiva. Las expectativas del televidente curioso no fueron del todo cubiertas y el desgaste de los políticos hizo eco en la ficticia casa de "Gran Cuñado". No hubo caricaturas, derechos a réplica o bien, grotescos que pudieran, aunque sea, motivar la quietud del control remoto.

En números y rostros se nota el agotamiento del programa. De hecho, habiendo terminado el "Gran Cuñado" de políticos y redoblada la apuesta con el de famosos, el rating sigue en picada. Ni siquiera, el conductor, soporta la dinámica del vivo. Entonces, se retira al viejo continente o busca el remanso familiar.

Graba sus programas replegado en la indiferencia del público que hace unos días atrás supo conformarlo con apenas 14 puntos.

Grabado y tarde. Tarde, porque ante la abulia, el canal ha vuelto a no respetar los horarios. Entonces, el noticiero dura más tiempo y exacerba la ansiedad de la llegada de “Valientes”. La ficción clave y altamente rendidora. Un formato que tiene que ver con el estilo y la impronta de la productora Pol-K y que por ende, es absorbida por un canal que a pesar de negarlo, se resiste a la popularidad en formato casi bizarro que ofrece “Show Match”. Resistencia que se pone de manifiesto más allá de saber que todo canal que quiere liderar necesita de una figura fuerte en su pantalla.

Veamos. El 13 acompaña hasta cierto punto. Es decir, acompaña mientras hay ritmo. Devolución del espectador y un producto que pese a no ser de las características históricas, les rinda económicamente.

Frente a la nada, Tinelli se auto corre y lo corren. Lo acortan. Aparece más tarde y se va más temprano. Porque ahora, lo que hay, es la resaca de un intento frustrado de humor. De vuelta a los orígenes.

El trabajo de los humoristas en sus personajes y las trilladas cámaras “ocultas”.

Existen internas. Disconformidad. Sensación de fracaso entremezclado con situaciones personales que versan entre la realidad y los armados de prensa.

Un combo de desaciertos. Un estado de conteo de las horas para poder mostrar lo que se viene. El AS que siempre guarda y por el cual, es el gran hombre consagrado de la televisión de aire. Su carta que se vincula con el escándalo y las peleas en el contexto de un formato que originalmente requiere de talento pero que paradójicamente, el talento, es lo que menos importa. Es el velo.

De portarlo el famoso, funciona, exquisitamente, en su combinación con la descompensación verbal de los que participarán de “El musical de tus sueños”. Será regiamente funcional cuando entre el jurado y los participantes comiencen a dirimirse cuestiones personales. Cuando se ingrese en el me dijo, le dije, le digo.

Cuando las vanidades; la competencia estética y de años; y los reproches del pasado comiencen a vislumbrarse en la apatía y la efusividad. Cuando las ansias de protagonismo devoren a los personajes; el súper yo escaseé; y el alter ego sea el epicentro de las discusiones más lícitamente decadentes.

Para ello Marcelo Hugo deberá involucrarse en el estímulo de sus “estrellas”. Sacar, antes o después de cada performance, lo peor de cada una de ellas. Colocarse en su rol de intruso o profesional potencial que se regodea con los dimes y diretes que luego circulan por todos los programas de TV que viven de sus éxitos y se nutren de sus fracasos con informes pícaramente tendenciosos.

Mientras tanto y hasta que las nenas de utilería aprendan las coreografías, Tinelli es el náufrago de nuestra sagrada televisión. Se enfrenta al desafío de remontar su programa y a diferencia del actor Tom Hanks (en el film Náufrago), ni siquiera tiene una pelota con la cual conversar, dado que la desconfianza dentro del estado naturaleza de los medios, es la primera regla. Fundamentalmente, cuando se está en la búsqueda del éxito perdido.

06 agosto, 2009

Cloacas apocalípticas (07-08-09)

El desquicio y la vulgaridad de los mediáticos por estar en la televisión.

Indefinidamente, y bajo los rasgos perversos de la ridiculización, los mediáticos retornan a la televisión para acentuar todo aquello que había quedo claro cuando el público los relegó con el zapping.

Regresan, para demostrar, que no saben hacer nada.

Que no tienen aptitudes artísticas. Tampoco un bagaje cultural o un intelecto respetable. Y si lo tienen, son muy hábiles en el arte del disimulo. Lo cual, no es un dato menor.

No obstante, gozan del talento del escándalo en el seno de una televisión que adolece de figuras fuertes por la tendencia sostenida al divismo del lumpen emergente y a los griteríos infames que solo buscan desnudar, con descalificación, la vida privada.

Una conjunción del lumpen de las utileras y las figuras consagradas que también recurren a las peleas para arengar lo que viene. Sea un programa o una obra de teatro. Por lo cual, la televisión recurre a estos personajes baratos en los que predomina lo primitivo como fuente verbal. Buscan la legitimidad del televidente siendo contra hegemónicos a todo, ubicándose en el rol de asesores para que los políticos cambien su forma de gobernar o bien, de oponerse.

Se reclinan con sumisión cuando alguien les pone un freno pero vuelven a tomar carrera con la indulgencia de los productores que se nutren de ellos para llenar espacios.

Tienen, sin duda alguna, un trabajo. El trabajo de mostrarse. La tarea de expresar, sin códigos, lo que piensan. Ellos mismos se autorizan para bajar línea. Algunos con éxito y otros, confinándose al anonimato enloquecedor que solo se compensa con el encendido de las cámaras aunque más no sea, para reflejar la descompensación. La crueldad de una imagen deteriorada que deambula buscando un espacio en algún medio.

Así, el órgano sexual de Jacobo Winograd es tema de conversación; sirve de letra para componer canciones y sorprender con el ingenio de algún chiste. Sucede con el hijo que no es de Guido Süller a través de la mediatización de un ADN; o con Zulma Lobato que en su necesidad de aparecer se repliega en la opacidad del mamarracho denigrado.

También están aquellos que se auto destruyeron. Quienes trabajaron con grandes en la televisión y en los escenarios. Quienes en lugar de aprovechar la carrera y el factor fama para evolucionar, lo derrocharon en una inclinación compulsiva de grescas personales que exponían las intimidades de familia. Los secretos de alcoba.

Una guerra, la de Silvia Süller y Silvio Soldán, que recorrió canales de TV.

Que se guarda en los archivos y que terminó, luego de una seguidilla de hechos desafortunados, con la gloria del gran valor del tango.

De esa pelea surge el antes mencionado Guido. Como una protuberancia de una hermana devorada por un personaje aparentemente construido desde el despecho que encarna dolor e ira.
De la secretaria del famoso programa tanguero, con el tiempo, y tras metamorfosearse estéticamente, ella paso a ser una más de los mediáticos que hoy se consagran por ser cloacas apocalípticas que se jactan de predecir y anunciar lo que está por venir o lo que pasó en el mundo del espectáculo.

Reingresan a los medios y gozan, además, de ser personificados por imitadores para ingresar a la imaginaria casa de "Gran Cuñado". Espacio dentro de un “Show Match” en emergencia que busca con urgencia de los musicales.

Los mediáticos criticados son pues, quienes hoy alimentan a nuestra sagrada televisión.

Con la anuencia de los espectadores que vuelven a consumirlos porque el arribo de ellos es el sinónimo de la ausencia.

Llegan, lícitamente, para ocupar los asientos de paneles hartos de la depresión mental en envase de plástico voluptuoso.