Nosotras que nos queremos tanto

Anabela, Zulma y la mística del perdón.
Podemos cerrar los ojos e inducir nuestro pensamiento. Negar lo que estamos viendo y sobre todo, escuchando. Nos replegamos en un sentimiento de fastidio pero al abrir los ojos, otra vez, revelamos que no era un espejismo. Una fantasía.
Las volvemos a ver juntas y revueltas. Comenzamos a escuchar un diálogo desordenado, desprolijo, insolvente, incoherente y hasta casi de jardín de infantes. Es que poco se le puede pedir a Zulma Lobato que se ha montado en una imaginaria estelaridad que siempre termina en escándalos. Los cuales, desde el punto de vista del BLOG, ni siquiera divierten porque son producto de una severa descompensación que se ve en las diferentes acciones y relatos de una mujer de origen humilde rodeada, además, de miserias humanas.
Mareada, lógicamente, con las luces de un canal de televisión y con las promesas de explotación de su auge, no pudo terminar la temporada de verano como se debe. Lo hizo, a su mejor estilo. Entre gritos, llantos y la intervención de la policía.
En Zulma no hay un show montado para las cámaras de televisión sino un verdadero deterioro psíquico. No es una mediática como Pinocho o Chechona que entienden, desde la irrefrenable necesidad de protanizar, las reglas perversas del juego mediático.
Lobato, ni siquiera, es un fenómeno. Es la imagen de una persona travestida de manera grotesca que no tiene fronteras para la vulgaridad producto, según especialistas, de un problema en su lóbulo frontal.
La falta de discernimiento así como el aprovechamiento de productores que encuentran en ella un personaje atractivo solo para la burla, fueron algunos de los condimentos que profundizaron la debacle emocional de una persona que cree, desde su patología, ser una vedette.
Días pasados y luego de haber insultado a la conductora enérgicamente, Anabela Ascar volvió a encontrarse con Zulma en su programa “Hechos y Protagonistas”. Encontramos a dos mujeres dispersas. Sobre todo a la conductora que decía desconocer precisamente qué es lo que le sucedía a ciencia cierta a Lobato.
Dispersiones entendibles, ya que Anabela -mientras Zulma lidiaba en su irremediable destino oscuro que hasta llegó a mostrarla en topless debido a unas fotos tomadas por sus depiladores- navegaba por el mundo de los sueños en la Provincia de San Luis. Sumergida en las primeras mieles que tiene el enamoramiento temprano y bajo los exquisitos beneficios del Wi- Fi.
Embebida de cultura y extasiada frente al arte de Albert, Anabela transitó un verano de liberación en donde regresar al piso de Crónica TV era una anécdota. Un trámite.
Porque Anabela ya creó un estilo. Una marca que quiere trascender a los canales de aire. Y ¿por qué no? Si el programa de las Mañaneras ahora “retardadas” porque van por la tarde alberga desde idóneas hasta impresentables que quieren teorizar hasta sobre el formato de una banana.
Entonces, siempre con un perfil conciliador y místico, la enamorada, bajo la premisa de saber perdonar para ser perdonado, tuvo un encuentro cercano con la mujer que comenzó su carrera aullando en ese mismo programa. Una relación que les fue redituable en materia de números y extensas reproducciones en los diferentes programas.
Presentaciones que ponían nuevamente, en el análisis agudo, que a mayor descompensación, mayor rating. Así como la excelencia de la hipocresía hasta en el submundo que tiene el espectáculo. El submundo conformado por el lumpenaje emergente que tienen, desde siempre, paro de neuronas.

"Dos para una mentira"

Como Marco Estell y Horacio Ranieri en la telenovela de 1986, Ricardo Fort y Oscar González Oro envueltos en sus propias pero redituables trampas.
"El engrasado nocturno"
El fenómeno Fort importa, en la Argentina desequilibrada, más que la pelea entre el Gobierno y Cobos. Por lo menos, eso revela el rating del domingo que arroja las elecciones de un público interesado en ver cómo Fort cacarea porque la gente con la que convive deja la ventana abierta permitiendo el feroz ingreso de los bichos a su orgiástica casa.
Un hombre que emerge en los medios como un mediático más pero que frente a los consejos alfanescos y a la simulación de querer ser el Fred Astaire del subdesarrollo termina, convirtiéndose, en un muñeco inflable que aburre por jugar el juego de la seriedad en la TV fantásticamente bizarra que lo supo conquistar.
Como el mejor exponente de la utilería masculina, Fort tiene como mayor atributo el exhibicionismo de lo material que lo conjuga con lo siempre visible. El típico prototipo de gimnasio al que lo persigue, de tanta “papota”, la temida flaccidez precoz.
A partir de su manera de presentarse ante el mundo, Fort antepone el dinero a lo artístico aunque lo niegue y “actúe” malestar. Se repliega o bien, se enarbola en su poder económico y lleva a la opacidad un talento que se demuestra y no se explica. Aunque se explica cuando se conoce, internamente, la carencia del mismo. (Ver Desencajados)
Igualmente, es un fenómeno que se consume porque estamos frente a una sociedad característicamente voyeur que absorbe todo aquello que está rodeado de perversión y morbo. Aquello que encierra dinero, mujeres, sexualidad y un despliegue jactancioso que brilla frente a un contexto en el que la miseria se acentúa aún más.
No es sinónimo, desde una de las vertientes de la sociología, que el alto nivel económico proporcione a la persona distinción social. Así, "el engrasado nocturno", es un exponente práctico de dicha teoría que tiene cinco lecturas:
1) La añoranza del televidente que tiene un buen pasar y que apuesta por mucho más.
2) La nostalgia del televidente que vive a través de lo que tiene el otro por limitaciones estructurales.
3) La curiosidad antes mencionada producto del voyeurismo imperante.
4) La visión de Fort, desde el análisis de medios, como un personaje de distracción que si pasa a ser el segundo alumno de Julio Chávez estará en el horno.
5) Y la lectura más simple: A Fort se lo consume porque todos tenemos una Jelinek interior.

“El Negrito”
González Oro es, desde hace años, la estrella de Radio 10.

También vive enfrascado en la innecesaria pero compulsiva retórica del talento congénito.
No ostenta dinero pero sí conocimiento. “Estuvo en todas partes y con todos”.

Oscar es un frecuente visitante de su Facebook. Acepta a gente que conoce y también, a sus fieles oyentes que arengan, con la parcialidad de todo fan, al conductor.

En ese espacio no tan privado como su camuchi, remarca datos de su vida. Cuándo se va, a dónde y cuando volvió. Privilegia Punta del Este como su espacio de remanso. Lugar también para dejarse llevar por sus ardientes pasiones. Transportarse en el éxtasis de dormir desnudo; de fantasear con las fantasías de los otros; y de fomentar sus propias ironías.

Deja ver su costado sensible, cachondo y mimoso. Tiene amigos, se une a grupos y se hace fan.
Como una criatura busca la aceptación de sus “amiguitos”.

No le gusta la Venezuela de Chávez pero, tranquilamente, podría vivir bajo ciertas normas chavistas, ya que una de sus últimas publicaciones es la siguiente:Principio del formulario

Oscar se ha hecho fan de CUIDEMOS EL AGUA: BAÑÉMONOS DE A DOS. · Comentar ·Me gusta Ya no me gusta · Ver comentarios (2) Ocultar comentarios (2) · Hazte fan

Algo que lo muestra coherente con lo que escribe y que le servirá para seguir adelante con su vertiginosa carrera olfativa. Porque como ya se dijo en el BLOG en notas pasadas, para González, que en una de esas es Oro, no hay nada mejor que saber olerse más y qué mejor bajo la ducha. Para ahorrar agua como quiere Chávez que no es Julio.

Nada más excitante que poder decirse mientras el agua corre por prominentes elevaciones corporales y luego de olfatearla cuan perro molesto, “Sos vos, te conozco, sos el mismo, sos aquel que…” con premeditado misterio de trampa.

Y así es. Todo esto es lo que nos dan nuestros sagrados medios de comunicación en sus diferentes formatos.

Juntos y revueltos. Desencajados pero contentos, Fort y Oro, pueden unirse para conformar la versión 2010 de Dos para una mentira. Con menos facha y varios kilos más que los protagonistas originales, ellos son la lícita y redituable mentira del talento.

Desencajados

Segunda parte de Juntos y Revueltos.

Se le soltó la cadena a Fort y a su compañera de viaje no le sube el agua al tanque.

A los gritos pero con Rolex. Sucia pero maquillada.

Personajes que si se ponen bajo el sol más de quince minutos se derriten por ser: Portadores de Plástico.

El simulacro de la seriedad adoptada por inconsistentes consejos alfanescos no mide. No rinde. No vende. Convierte, a los mediáticos que reniegan de su condición, en débiles que no pueden dirimir el juego de la perversión que comienza cuando la luz roja se enciende.

Se encuentran, dentro de la opacidad mental, explicando lo que a ciencia cierta debe demostrarse, el talento. Porque cuanto más se dice que se tiene, en realidad, menos se tiene. Por eso la relación Alfano- Fort se explica desde la simplicidad de contenidos y banales argumentos. Desde el texto aprendido que no puede modificarse, hasta la insolvencia para sostenerse con estoicismo sin revelar la decadencia. A pesar de que ser decadente, en algunos casos y como dicen en el barrio, “garpa”. Entonces para salir del cabotaje que la envuelve, siendo ya una mujer madura y bella, elige ser una más del montón. Emulando una tardía adolescencia.

Todo sea por un par de zapatos exclusivos y una Louis Vuitton auténtica.

Y siguiendo con la exquisitez y esa cosita paquetérrima, el romance que va divinamente es el de Albert y Anabela.

Cuentan los amigos puntanos que escriben a la casilla de mensajes del BLOG, que la conductora estrella de Crónica TV estaría pasando unos días en la casa del Gobernador de San Luis sumergidos en el maravilloso mundo de los sueños y por supuesto, con internet gratuito para revisar lo que se dice, en los portales de internet, de la relación más esotérico de la temporada.

Mientras tanto, Héctor Ricardo García les manda sus “mejores deseos” hasta en arameo y la espera para seguir con su ciclo de “entrevistas”. Porque la “tarasca” va por un lado y el amor, por el otro.

¡Qué viva la vida, qué viva el amor!

La Goris, en cambio, realiza un recorrido espiritual. Se replantea la ruptura sentimental y aprovecha el calor para recibir, extrañamente, como Dios la trajo al mundo, a la gente que ha contratado para ver si la pueden acicalar un poco. Ardua tarea.

“¡Alguien que me quiera!” no es lo que grita Esther. Es el nombre de la nueva tira de Pol-K que cuenta, entre sus protagonistas, con la llorona más talentosa y consagrada de las telenovelas argentinas vendidas al mundo, Andrea Del Boca. La tira comenzó y ella ya se revela como la protagonista atormentada. ¿No será mucho?

Y llegó el turno de Mirtha Legrand. Quien continúa con sus almuerzos en Mar del Plata y lleva adelante el juego de la carterita que consiste en ver qué guarda la diva dentro de la misma. ¡Qué divertido!

Ella cree, desde su soberbia, que lleva glamour a la bellísima ciudad. Cuando en realidad, berretifica toda la zona de Playa Grande al no crear un espacio propicio para que el público pueda disfrutar de los shows en la terraza. Los tiene, amontonados como ganado y promete espectaculares shows. Vende, por ejemplo, el cierre con Sergio Denis. El cantante que jamás modificó su repertorio y que encima, hace playback con una jactancia que da miedo en constante pose de púber en emergencia.

Igualmente, Legrand es un sello en la televisión de nuestro país. Y si algo la caracteriza, entre otras tantas irreverencias que irritan, es la necesidad por maltratar a sus invitados. Algo que no cesa y que se agudiza ciclo tras ciclo.

Su tendencia a querer saber si las mujeres que se sientan a su mesa ganan sus alhajas con honra parece desvelarla. Enroscada la Señora.

Tiene permanentemente su dedito levantado sobre lo que está bien y mal. Destila, con los otros, lo que no puede destilar al interior de su propia familia. Es decir, el venenito que le produce la volatilidad amorosa de la bella Juana.

Mujer de irreprochable trayectoria, no contó en su mesa con dos grandes figuras del espectáculo. Moria Casan y Carmen Barbieri. Ambas le pusieron los puntos por ser, literalmente, desubicada.

Es que la Señora es tan narcisista como la Presidente. “¿Me quiere, no me quiere?”.

Y ¡Allez Mollo! dirían los franceses. ¡Vamos todavía! ¡Qué lindo que la gente se quiera!

Como se quieren la mujer en cuestión y el negador compulsivo de Aníbal Fernández. Otro integrante del kirchnerismo que tuvo, como mejor accionar en sus gestiones, destrozar el ego de Mirtha al decirle "inculta, ignorante y maleducada".

"Malo, malo, malo eres… "

La “Chiqui”, la que no está junta pero sí revuelta en nuestra sagrada televisión con El Pinocho que discrimina de su mesa.