Estimados: El romance de Martín Redrado y Luciana Salazar se contó en Informes de Medios el 21 de mayo de 2010.
"Un romance sin reservas" es el título de la nota. Simplemente, un recordatorio para quienes ahora comienzan a hablar del tema como si fuese una noticia que sale al ruedo en el día de hoy, adjudicándose un hallazgo periodístico.
El link de la nota: http://informesdemedios.blogspot.com/2010/05/un-romance-sin-reservas.html
Cordialmente y gracias.
Laura Etcharren.
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Redrado/ Salazar
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"Un romance sin reservas"
El encuentro de Martín Redrado y Luciana Salazar.
"Calentame los pies que tengo frío".
No solo de plástico y prótesis está hecha la vida de la flamante rubia VIP que baila en las pistas de Ideas del Sur al compás de un Bailando por un Sueño por demás escandaloso.
La rubia, por supuesto, no natural, enloquece a hombres y siempre la envuelve un halo de misterio. Nadie sabe, a ciencia cierta, quienes fueron y son sus amores. Secretos muy bien guardados por ser, algunos de ellos, "Touch and Go".
Otra caracterísitca de la chica que ama cruzar a Chile, es que su carrera está basada en un estereotipo estético casi de fantasía, más que en el talento mismo. Ella gusta, exageradamente, de sí misma. En más de una oportunidad se refirió a los auto contactos que tiene con su cuerpo y cuando no, que tuvo sexo con dos hombres al mismo tiempo.
La ratonera anda como loca. Y Marcelo que es Tinelli, cada vez que ella baila le pregunta con quién está saliendo. Todos apuntan a un jugador de fútbol.
Hace apenas unos días, en su limitado facebook neuronal, ella escribió: Luli tiene una relación complicada. • Comentar •Me gusta Unlike • Ver comentarios (16) Ocultar comentarios (16). Y sí, de ella se trata. De Luciana Salazar, ahora bautizada como Luli Pop.
Y por razones de no exponer los nombres y apellidos, el BLOG evita poner los comentarios de sus amiguitos. Los cuales, por cierto, no tienen idea de lo que hace en las noches frías y húmedas la muchacha inquieta. Porque recuerden, que el Bailando del martes, fue grabado.
Así es como la pulposa se pasea por las noches y tiene un amorcete bastante complicado con reservas públicas pero en la "camuchi", sin reservas.
Siguen los consejos de Oscar González que aún, seguimos sin saber, si es Oro. Experimentan las sensaciones del olfato. Del tocarse, acariciarse. De lo que sería el cachondeo fogoso de una horizontalidad que no tiene paz.
Es por eso que el martes por la noche, vecinos curiosos vieron ingresar, por el garaje de la calle Gorostiaga al 2100, en el barrio porteño de Belgrano, no precisamente en un caserón de tejas si no en una locación más paqueterrima, a Luli.
Claro está, que no para hacer consultas sobre las bambalinas del escándalo con el Banco Central sino para hacer, la ya legendaria "cucharita".
¿Le habrá dicho como canta Sandra Smith; “Martín, calentame los pies que tengo frío”?
Todo puede ser señora en el mundillo del espectáculo. No se me asuste. Haga como Luli. ¡Goce! Es la historia del Pinocho.
Lo cierto es que Luciana Salazar pernoctó en la casa de Martín Redrado. Seguro que por amor. El BLOG no cree que los temas monetarios que maneja "Tincho" sean de su interés.
El escandalete que comienza a mediatizar esta historia se desata cuando se entera la esposa de él, que para sorpresa, ya están secretamente divorciados. Sucede, que esa noche fría en la intemperie pero bien "kenchy" en el interior del hogar, Martín canceló el encuentro que tenía con su ex (según sabemos, llamada Ivana) para arreglar cuestiones de dinero.
Todo parecía, hasta el momento, muy prolijo. Y como seguramente, las desmentidas llegarán y esto va para largo, que mejor que... "Vieja, pone los fideos que estamos todos."
Y ¡Qué VIVA LA PATRIA!
"Calentame los pies que tengo frío".
No solo de plástico y prótesis está hecha la vida de la flamante rubia VIP que baila en las pistas de Ideas del Sur al compás de un Bailando por un Sueño por demás escandaloso.
La rubia, por supuesto, no natural, enloquece a hombres y siempre la envuelve un halo de misterio. Nadie sabe, a ciencia cierta, quienes fueron y son sus amores. Secretos muy bien guardados por ser, algunos de ellos, "Touch and Go".
Otra caracterísitca de la chica que ama cruzar a Chile, es que su carrera está basada en un estereotipo estético casi de fantasía, más que en el talento mismo. Ella gusta, exageradamente, de sí misma. En más de una oportunidad se refirió a los auto contactos que tiene con su cuerpo y cuando no, que tuvo sexo con dos hombres al mismo tiempo.
La ratonera anda como loca. Y Marcelo que es Tinelli, cada vez que ella baila le pregunta con quién está saliendo. Todos apuntan a un jugador de fútbol.
Hace apenas unos días, en su limitado facebook neuronal, ella escribió: Luli tiene una relación complicada. • Comentar •Me gusta Unlike • Ver comentarios (16) Ocultar comentarios (16). Y sí, de ella se trata. De Luciana Salazar, ahora bautizada como Luli Pop.
Y por razones de no exponer los nombres y apellidos, el BLOG evita poner los comentarios de sus amiguitos. Los cuales, por cierto, no tienen idea de lo que hace en las noches frías y húmedas la muchacha inquieta. Porque recuerden, que el Bailando del martes, fue grabado.
Así es como la pulposa se pasea por las noches y tiene un amorcete bastante complicado con reservas públicas pero en la "camuchi", sin reservas.
Siguen los consejos de Oscar González que aún, seguimos sin saber, si es Oro. Experimentan las sensaciones del olfato. Del tocarse, acariciarse. De lo que sería el cachondeo fogoso de una horizontalidad que no tiene paz.
Es por eso que el martes por la noche, vecinos curiosos vieron ingresar, por el garaje de la calle Gorostiaga al 2100, en el barrio porteño de Belgrano, no precisamente en un caserón de tejas si no en una locación más paqueterrima, a Luli.
Claro está, que no para hacer consultas sobre las bambalinas del escándalo con el Banco Central sino para hacer, la ya legendaria "cucharita".
¿Le habrá dicho como canta Sandra Smith; “Martín, calentame los pies que tengo frío”?
Todo puede ser señora en el mundillo del espectáculo. No se me asuste. Haga como Luli. ¡Goce! Es la historia del Pinocho.
Lo cierto es que Luciana Salazar pernoctó en la casa de Martín Redrado. Seguro que por amor. El BLOG no cree que los temas monetarios que maneja "Tincho" sean de su interés.
El escandalete que comienza a mediatizar esta historia se desata cuando se entera la esposa de él, que para sorpresa, ya están secretamente divorciados. Sucede, que esa noche fría en la intemperie pero bien "kenchy" en el interior del hogar, Martín canceló el encuentro que tenía con su ex (según sabemos, llamada Ivana) para arreglar cuestiones de dinero.
Todo parecía, hasta el momento, muy prolijo. Y como seguramente, las desmentidas llegarán y esto va para largo, que mejor que... "Vieja, pone los fideos que estamos todos."
Y ¡Qué VIVA LA PATRIA!
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Sucias y maquilladas
El cabotaje de las utileras y la enfermedad como extorsión.
Juntos y revueltos. Atravesados y extraviados. Dignos e indignos. Libertinos. Encubridores. Remadores de mentiras para que la luz roja de la cámara nunca se apague, aunque sea, en el imaginario.
Intrigas y secretos. El vértigo de la caída. La incertidumbre de la permanencia asentada sobre la nada. O solamente, sobre lo que alguna vez se hizo.
Enredos y sabanas superpuestas.
La descalificación en el centro de la escena.
Sin frenos. Sin límites. Sin códigos aferrados en el conocimiento de un hecho desgraciado que se utiliza como “extorsión”. Ni siquiera se respeta una enfermedad como el HIV. Y desde lo retrógrado, y la simulación de la conciencia preventiva se juzga desde un lugar de jactancia y triste omnipotencia.
Grace contra Aníbal impúdicamente. Descaradamente.
Tal vez, porque sea esa la única posibilidad que tiene de actuar. De demostrar lo que aprendió en sus clases de teatro con Julio Chávez. Un señor actor que lejos está de las bizarradas de su alumna que se llama a la paz como cualquier vulgar belicoso que se pone en víctima cuando en realidad, es victimario.
Trocar alevosamente el discurso porque la propia mentira te supera. Porque te pasaste de rosca como dicen los chicos. Porque sabes que tenés una tendencia a restar más que a sumar, buscas embarcarte en el cliché Amor y Paz poniendo como ejemplo que ya hay demasiada violencia en el mundo. En nuestra sociedad. Una realidad que para sus fines prácticos puede ser funcional. No obstante, hasta en la televisión misma, la paz, no es más que un fetichismo.
De esta manera el televidente agudo puede observar una certera ignorancia enmascarada de horas de lecturas de contratapas de distintos libros psicoanalíticos y filosóficos para intentar demostrar que se puede estar deteriorado pero tener cierta restitución social para no quedar, como tanto se teme, replegado en la opacidad del anonimato.
Disparadores de cataratas de insultos que, seguramente, en los matrimonios más desgastados, ni siquiera se producen.
Divismos de cabotaje que se revelan en el exceso de maquillaje y la ausencia de jabón.
Como dice el dicho popular: “Señora, no solo hay que serlo sino también, parecerlo”, ya que no es un título que le quepa a cualquier descuajeringada que pulula por los medios. Además, la reafirmación compulsiva de un atributo es sinónimo de carencia del mismo.
Ella y sus aprendices. Las gracielitas que tejen como las arañas y cuyo mayor atributo es salir desnudas en una tapa de revista. O bien, presentarse sin ropa interior en los programas para que se vea la baqueteada
¡Pero atención! Llamado a la solidaridad. Que nadie vaya a encender un fósforo cerca de ellas porque el plástico se derrite. Y que sería, de nuestra sagrada televisión, sin las “nenas de utilería”.
Juntos y revueltos. Atravesados y extraviados. Dignos e indignos. Libertinos. Encubridores. Remadores de mentiras para que la luz roja de la cámara nunca se apague, aunque sea, en el imaginario.
Intrigas y secretos. El vértigo de la caída. La incertidumbre de la permanencia asentada sobre la nada. O solamente, sobre lo que alguna vez se hizo.
Enredos y sabanas superpuestas.
La descalificación en el centro de la escena.
Sin frenos. Sin límites. Sin códigos aferrados en el conocimiento de un hecho desgraciado que se utiliza como “extorsión”. Ni siquiera se respeta una enfermedad como el HIV. Y desde lo retrógrado, y la simulación de la conciencia preventiva se juzga desde un lugar de jactancia y triste omnipotencia.
Grace contra Aníbal impúdicamente. Descaradamente.
Tal vez, porque sea esa la única posibilidad que tiene de actuar. De demostrar lo que aprendió en sus clases de teatro con Julio Chávez. Un señor actor que lejos está de las bizarradas de su alumna que se llama a la paz como cualquier vulgar belicoso que se pone en víctima cuando en realidad, es victimario.
Trocar alevosamente el discurso porque la propia mentira te supera. Porque te pasaste de rosca como dicen los chicos. Porque sabes que tenés una tendencia a restar más que a sumar, buscas embarcarte en el cliché Amor y Paz poniendo como ejemplo que ya hay demasiada violencia en el mundo. En nuestra sociedad. Una realidad que para sus fines prácticos puede ser funcional. No obstante, hasta en la televisión misma, la paz, no es más que un fetichismo.
De esta manera el televidente agudo puede observar una certera ignorancia enmascarada de horas de lecturas de contratapas de distintos libros psicoanalíticos y filosóficos para intentar demostrar que se puede estar deteriorado pero tener cierta restitución social para no quedar, como tanto se teme, replegado en la opacidad del anonimato.
Disparadores de cataratas de insultos que, seguramente, en los matrimonios más desgastados, ni siquiera se producen.
Divismos de cabotaje que se revelan en el exceso de maquillaje y la ausencia de jabón.
Como dice el dicho popular: “Señora, no solo hay que serlo sino también, parecerlo”, ya que no es un título que le quepa a cualquier descuajeringada que pulula por los medios. Además, la reafirmación compulsiva de un atributo es sinónimo de carencia del mismo.
Ella y sus aprendices. Las gracielitas que tejen como las arañas y cuyo mayor atributo es salir desnudas en una tapa de revista. O bien, presentarse sin ropa interior en los programas para que se vea la baqueteada
¡Pero atención! Llamado a la solidaridad. Que nadie vaya a encender un fósforo cerca de ellas porque el plástico se derrite. Y que sería, de nuestra sagrada televisión, sin las “nenas de utilería”.
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