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Cucuruchitos: Salazar y Redrado


La historia de “amor” continúa entre despilfarros de envidias y algunas reservas.


No cabe duda que hay cuestiones de las que no se habla con determinadas participantes catalogadas como VIP en el programa de Marcelo Tinelli.


Una de ellas es Luciana Salazar. Luli Pop en su rol de cantante que le hace honor a sus cantos (como pudo verse anoche cuando Marcelo le cortaba todas las plumas con las cuales estaba confeccionada su pollerita de baile) evitó hablar de su romance con Martín Redrado.


Un romance que no ha sido ni confirmado ni desmentido por sus protagonistas en ningún medio. A preguntas concretas, respuestas evasivas o “jelinekeadas”. Es decir, “lo dejo a tu criterio”.


A Luciana siempre le gustó poner al máximo, con sus declaraciones, la ratonera que todos los señores tienen en su cabeza. Y también le gusta apelar, con insinuaciones, a las señoras que gustan de señoras. Algunas históricas y otras, aventuradas a las nuevas experiencias porque caen en el cliché de la falta de hombres. Nunca barajan, por cuestiones de ego, que el tema no es la carencia de hombres sino que ellas están demasiado “baqueteadas”. Que al exhibirse tanto de manera grosera, perdieron el encanto.


Lo cierto es que la rubia artificial y misteriosa dice estar muy bien. De hecho, se la ve bien. Claro está que a fuerza de una hoja de lechuga, alguna que otra zanahoria, gimnasio, tratamientos estéticos y mucha cirugía. Lo importante es que le luce y es eso lo que atrajo la atención de Redrado.


Quienes la conocen a Salazar en la intimidad cuentan que es algo más que una silicona con piernas. Apelan a que tiene un gran corazón y que en su cabeza funcionan varias neuronas. Una faceta que ella, evidentemente, no quiere mostrar en los medios. Y hace bien. Acá, las que más ganan, son las que juegan en el pelotero.


Versiones encontradas
Tal como expuso el BLOG en notas anteriores, siempre que un hombre desenvuelve un caramelito deseado y potente, comienzan a circular versiones que ponen en duda su sexualidad. Caen en la patética obviedad de la descalificación. Entonces, algunas lenguas temibles cuentan que Luli Pop actúa de mujer pantalla y que una de las causales de su divorcio con la Señora Ivana han sido sus inclinaciones.


Otros allegados comentan que él es uno de los tantos que probó y volvió. Lo cual, lo convierte, como dijo alguna vez Guillermo Coppola, en un gran Macho. Mientras que un sector más moderado atribuye los rumores a malditas operaciones de prensa.


Del lado de la muchacha en cuestión, intrépidos que dicen no saber nada del medio pero que en realidad saben todo, cuentan que ella es frígida. Que es puro bla bla. Y que de acción, nada.


Los más osados hablan de que su comida preferida es la tortilla, al tiempo que los mesurados, desde una tribuna paralela estiman que es una fiera.


En este mundillo de juntos y revueltos todo puede ser. Puede ser, como dice la canción de Las Primas “Los nenes con los nenes, las nenas con las nenas”.


"Reservados"
Nadie que quiera guardar un secreto colocará frases explícitas o implícitas en redes sociales como Facebook y Twitter. Espacios que de privacidad, no tienen nada. Menos cuando la mayoría de las cosas se publican en los llamados Muros.


Luli Pop So much love will kill me♥! (Significa: Tanto amor me va a matar)


Ayer a las 11:56 a través de Facebook para BlackBerry •


- Luli Pop: Reservadísima!! pero feliz ♥♥♥


Son algunos de sus últimos comentarios en la red social.


Recientemente puso: Luli Pop: Quiero ver eclipse yaaa♥


Hace 14 minutos a través de Facebook para BlackBerry


¡Qué romántica Salazar! Se referirá al eclipse parcial de luna o la película recientemente estrenada de Vampiros. Sea como sea ¿compartirá la misma sintonía de amor con Martín, su cucuruchito? ¿O mientras ella mira el eclipse o eclipse pensando qué otra cirugía se hará, Redrado, siempre con reservas, contará los billetes que le quedan en su billetera?

Ambos, de Vampiros, saben. Mucha noche, poco día y de trampa.

No olviden que ser mujer pantalla no es gratis. Y si “somos novios” no te arreglo con un pancho y una coca, ni con una pizza con vino.


Señoras y señores, recuerden el slogan de la tarjeta de crédito American Express: “Pertenecer, tiene sus privilegios”.

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Sandwichito

Graciela, Matías y Silvina... "seres de luz".

Señora, si usted anoche vio Show Match o el Show de los Descompensados no crea que le puso a la comida un alucinógeno o que en lugar de orégano condimentó, la mezcla de los huevos para hacer milanesas, con una yerba traviesa.



Tampoco rete a su marido que no se tomó ningún brandi de más.


Ni piense que fue un mal sueño porque algo le cayó pesado.


Lo que ustedes vieron estaba sucediendo. Como si una fuerza del más allá los hubiese envuelto. O el espíritu de Gandhi, con coraje, decidió bajar al inmenso estudio de Ideas del Sur para poner mantos de piedad y humildad. Para trazar una línea. Un nuevo camino.


Los iluminados el lunes por la ira, anoche se encontraban iluminados por el delirio místico. Por la necesidad de reconocer relaciones pasadas y bendecir los vínculos actuales.


Hicieron, para la tribuna, un pacto que fue funcional para el show en ese momento, ya que a largo plazo, todos sabemos que se los requiere juntos y revueltos para el mal.


Enemistados y detestados, puesto que en la televisión bizarra la paz es un fetiche y Marcelo Hugo lo sabe.


Así que vamos midiendo y marchamos de acuerdo al rating. Lo pedís, lo tenes.


Por eso Silvina Escudero, Matías Ale y Graciela Alfano hicieron el sandwichito de la unidad. De la comunión.


Marcelo propuso un beso de Silvina para cada uno de los miembros del jurado y Ale, asintió con la cara. Entonces ella, como buena “gauchita”, los fue a besar.


Si estuviera Roberto Galán...


Todos parecían haber entrado en un estado de calma. Seres que se definen, en la cápsula gaseosa que viven, de luz. ¿Qué será ser un ser de luz señora? No importa. Parece que está de moda. Que es cool. Que tiene onda.


¡Viva la luz! ¡Qué lindo que la gente se quiera!


Y te presto mi gato y me das la mano. Y cuánto te amé.


Me duele, me dolió. Se sufre. Hay que saber perdonar.


Te deseo lo mejor. Mentira. No lo crean. En la triangulación mencionada, si algo no se desean, es lo mejor.


Nunca hice nada para lastimarte. Simplemente me enamoré.


Sé que tuvieron una linda historia.


Sufrí mucho.


Quereme, querete… Es que aunque no parezca, ellos, en algún punto, también son gente común.


Vamos a tomar el té. Los invito. Vengan todos.


Y sí señora. Alfano los invito a todos a tomar el té. Pondrá seguramente un lindo mantel, sacará su tetera de porcelana, llevará la lechera con la chechona calentita. Servirá unas ricas masas, por qué no deliciosas tarteletas, unos sandwichitos y dejará que Ale toque a su ex gato. Todo un símbolo.


Y en una de esas recuerdan viejas “pachangas”. Porque con el tema del "Open Mind" -mente abierta-,  en donde entran dos, seguro, entran tres.


¡Qué lindo que la gente se quiera!


Faltaba el Padre Luis Farinello y el combo estaba completo para la bendición.



Todos iluminados y estrellados en un estudio que devino en una jaula. En una sucursal de algún centro de salud mental que en estas instancias a Freud o Lacan, les hubiese quedado grande.


Al final ¿quién dijo que de lo único que no se vuelve es del ridículo o que macho es el que probó y volvió?


Acá valientes no son ni Luciano Castro, ni Mariano Martínez ni Gonzalo Heredia, somos nosotros señora, señor. Los televidentes.


Los que consagramos con el encendido a Marcelo que más que nunca es Tinelli. El gran depredador. El malabarista que juega con las emociones de todos.


Que los maneja. Que los sube y baja. Que seguramente cantará antes de salir al ruedo y evocando a Violeta Rivas “Que suerte, que suerte, que suerte que esta noche voy a verte…”


Les da para que tengan y guarden.


Se les ríe en la cara porque sabe que es su show y no el de ellos. Y con la perversión y concreta inducción, se los hace saber.


Por eso más que nunca ¡Viva Nuestra Sagrada Televisión!


Y señora, ponga la pava al fuego para calentar el agua y hacer un rico té.


Seamos paquetérrimos. A la tarde, los fideos, no caen bien.



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Depredador


Lejos de todo pronóstico, Marcelo Tinelli sorprende, una vez más, con un show a su manera. Es él, desde la conducción y animación, el rating. Quien se lleva los laureles de los espectadores que por asombro, morbo o mero gusto, se quedan pegados a la pantalla de Canal 13 para ver el Show de los Descompensados que se alimenta de la vida privada de los personajes que ofician de participantes y jurados.


Historias amorosas que se entrecruzan, horizontalidades que se cuestionan, confesiones de felatios, supuestas agresiones físicas, evidentes golpes verbales, llantos, risas y nostalgias de tiempo pasado son algunos de los condimentos que Marcelo utiliza para hacer un espacio de delirio sin fronteras.


El baile se presenta, este año, como una excusa para dirimir cuestiones pendientes. Para saldar lo que se dijo y lo que se pudo haber dicho de su programa así como de su persona. Juega, el conductor, con los egos. Hace malabares.


Los pone y los saca. Les da cámara cuando quiere y como quiere.


Les hace pagar líos de facturación internos de años anteriores y difamaciones que tuvieron lugar, por despecho, por los todos los programas de radio y televisión. Difamaciones que ponían en duda la credibilidad de Ideas del Sur.


Por eso Matías Alé y Silvina Escudero devienen estrellas protagónicas y Tito (uno de los guardaespaldas de Ricardo Fort) se convierte en la revelación de Show Match desde el juego del silencio, la complicidad de miradas y la arenga del Depredador. Marcelo Tinelli. Quien con su carisma y perversión destroza la autoestima de los dos miembros más cuestionados del Jurado. Alfano y Fort.


Utiliza, la desestabilización, como eje del show.

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La Diva Del Cable

Parecía imposible pensar que la televisión por cable podía tener una figura femenina destacada dentro de lo que es el bizarrismo exacerbado. Un nivel de lo grotesco pocas veces visto en la televisión Argentina que se destaca, entre otras cosas, por no tener intenciones de camuflarlo de academicismo, intelectualidad, moral y valores.



Mucho menos, de buen gusto.


Sin duda alguna, la diva popular del cable es Anabela Ascar.


Una mujer que no solo trascendió su propio programa sino además, el legendario canal de las placas rojas.


Crónica TV es Anabela y sin pretensiones de escenografía.


“Gauchita”, con un cartel y dos sillones, se hace su propio festín.


Ella se los llevó a todos por delante con frescura conjugando ingenuidad, picardía y perversión para asentarse, con inteligencia mediática, en un programa que recorre luego de ser emitido, todos los programas de aire. Que se transmite a todo el país.


De ahí, que en “Hechos y Protagonistas” confluyan todos los Anabelos que van a mostrar lo que por lo general no saben hacer o hacen mal. La clave del rating es: Mostrar el no talento.


Valerse, lícitamente, de los personajes más heterogéneos de la liquidación del ambiente artístico y no artístico que padece subdesarrollo neuronal voluntario para tener cabida en el mundo del espectáculo.


Aunque también existe una explotación de cierta debilidad que al igual que Tinelli pero con menos glamour, se vuelve eje del show.

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Depósito insano


Victoria Vanucci: entre la simulación y la realidad de la violencia de género.



A partir de un contexto privado que se hace público por una afanosa necesidad de estar en los medios, aunque con un discurso contrario a los hechos, se banalizan temas graves y sensibles que afectan a miles de personas en el mundo.


Así es como el caso de Victoria Vanucci resuena desde hace tiempo y pone en la mesa de debate una situación compleja y grave que es la de la mujer golpeada por su pareja. En este caso, supuestamente golpeada por quien es su marido, el futbolista Cristián “Ogro” Fabbiani. Un violento aparentemente de carrera conforme a lo que los tapes muestran en sus agresiones verbales hacia los periodistas y a las declaraciones realizadas por su actual (Vanucci) y ex, Amalia Granata.


Hechos que movilizan colectiva e individualmente en un mundo que ya de por sí está atravesado por la tragedia. Por la violencia que impera en las diferentes esferas de la vida y que estalla en el momento menos pensado y tiene, por lo general, el desencadenante más insospechado, ya que cualquier cosa mínima, en la mente del golpeador, es funcional para ejercer violencia sobre la persona. En este caso, sobre la mujer.


Sucede que Vanuccis hay muchas y la reproducción de las realidades se multiplica masivamente. Por lo cual, mostrar en los medios de comunicación aquello que ocurre en lo privado invita, inexorablemente, a la opinión pública. A la solidaridad de género y también a la de aquellos hombres que son verdaderamente hombres.


Pero existe una línea muy delgada entre la solidaridad y el rechazo por la persona golpeada. Y tiene que ver con jugar con la violencia de la que se es víctima. Exhibirla de manera jactanciosa como si fuese una situación a la que se le puede pasar por encima sin salir, fatalmente dañada.


Valerse de la pelea y el golpe para luego experimentar una fogosa reconciliación horizontal que por más de que se niegue, también tiene una intensa carga violenta como consecuencia de los hechos pasados que son mediatos. Para luego intervenir, con que se trata de una relación especial como si la misma fuese sofisticada.


Un entrecruzamiento de sentimientos en la mujer víctima que estadísticamente tiene la tendencia a justificar al victimario. Anteponerse ella como la causal de una irritación que es congénita. Patológica. De ahí que después de una golpiza vengan los supuestos arrepentimientos, las promesas del nunca más y la necesidad de poseer a la mujer como objeto de penetración. Tratarla, patéticamente, como un depósito de lívido insana. Descarnada.


Son muchas y crueles las razones por las cuales la violencia de género se torna un tema cargado de emociones. Las cuales se exacerban y llevan a la indignación cuando una mujer denuncia a su cónyuge por agresiones, la información se filtra a los medios y de eso se hace un circo mediático del cual se usufructúa al bombearlo con la dualidad y la intriga.

Un malabar, el de la modelo conductora, que termina en una revista (CARAS) con una producción fotográfica en la que se la puede ver entre el amor y el dolor. Con efectos de sangre sobre una camiseta rota, tomando algunas cuestiones del cristianismo como el hecho de estar crucificada.


Una forma tal vez no convencional de hacer catarsis o terapia. Sobre todo, cuando hace una semana atrás pedía en el programa de Jorge Rial, “Intrusos”, que no se hablara más de ella y de su vida privada. Que los periodistas, la cortaran.


Cuando a gritos le pedía, a Marcela Tauro, que no la juzgara por haber contado hace un par de años atrás que al actor Pablo Rago le gustaba, según ella, y en la intimidad de la alcoba y los juegos sexuales, que le pongan una zanahoria en el trasero.


Claro está, que ante un mismo hecho no todos reaccionan de la misma manera. Lo que sí es cierto, es que una mujer golpeada de lo que menos tiene ganas es de recrear una situación límite desde cualquier ángulo o arte en la que se la quiera encuadrar.


Es por eso que hoy Victoria Vanucci se encuentra entre la simulación y la realidad, transmitiendo un mensaje decadente y bochornoso. Sobre lo que dijo años atrás, hace un rato y lo que dirá mañana. Una credibilidad en jaque.


Una frenta, por un lado, al padecimiento de mujeres que sufren de maltrato sin tener, a veces, los medios para salir de la locura, ni la preparación para enfrentarla, y por otro lado, hacia todas las mujeres que reivindicamos nuestra condición, sin caer en el cliché del feminismo.

(Imagen tomada del sitio:
http://www.fac.org.ar/fec/foros/cardtran/imag/Mujer%201.jpg)

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Feliz Día A Todos Los Periodistas

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Luli Pop y "Tincho" Redrado

"La cuchicuchi y el cuchicuchi". De la reserva a la extrema exposición.

El "romance" o la "horizontalidad" menos pensada causa revuelo en las redacciones periodísticas y también, en la vida de los protagonistas. Sobre todo en la de Salazar que se encuentra en el certamen de Bailando Por Un Sueño y que obviamente, deberá enfrentar a un Tinelli jocoso y morboso que quiere saber los secretos de alcoba de todas las chicas que concursan. En especial, de las más pulposas.

Luli Pop, como se auto bautizó con muy poca originalidad, escribió en su facebook que tiene una relación complicada. (Ver nota: "Un romance sin reservas" en BLOG)

Por su parte, un contacto de nombre Graciela le puso en su face:
Graciela: mortal!!!! Ayer a las 19:05.
A lo que Luciana Salazar respondió: Luli Pop: cuando c tranquilicen las aguas te llamo grace, tqm! Ayer a las 19:06.

Vestida en la ilustración como Mamá Noel para terror del pobre Papá Noel, Luli demuestra estar un tanto inquieta. Eso sí, en "bolainas".

Siempre escondera, utiliza su mejor herramieta. Lo corporal bajo el manto del enigma. Y hundida, en la hoguera de las vanidades, juega con las ratoneras del deseo.

Por lo pronto, la oleada de fotos, tapas y comentarios en los distintos medios devienen en tsunamis. Es que a todas las versiones que circulan alrededor del romancete, se le suman también, cuestionamientos sobre la sexualidad de "Tincho" por parte de la novia de Amado que es Boudou. Lo trató, para ser elegantes aquí, de "Macho menos".

Algunos comentarios mal intencionados no pueden creer que Redrado, con esa cara, se "coma" a ese caramelito. No importa que sea de plástico. Lo importante, es que en varias entrevistas ella manifestó ser, en el buen sentido de la palabra y lícitamente, una "puerquita".

Y como si esto fuera poco, algunos informantes claves cuentan al BLOG que el ex Banco Central no quería divorciarse de Ivana (su legítima esposa) para no darle el dinero que le corresponde. Incluso agregan que la tenía, hasta que se destapó el escandalete bizarro, prácticamente encerrada. De ser así... Fea la actitud... Muy fea...

Lo cierto es que para algunos círculos intelectuales, "Tincho" sube en su hombría pero decae, vertiginosamente, como intelectual respetable.

Caballeros, tienen que entender que el intelecto acá no cuenta. Lo mismo las señoritas urgentes o bien, las moderadas.

Si los hombres quieren mantener una relación totalizada, buscan un término medio. A Salazar, quién la quiere para hablar. Además ¿Sabe?

No importa.

Tal vez pueda serle de ayuda y pasarle algunos Tips sobre cosmética y maquillaje que puedan tapar, aunque sea un poco, un escándalo conyugal que puede dejarlo a él sin reservas en su cuentita.

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"Mamarrachito Mío"


Fort, Lo Re, el espanto de Borges y un final muy Lolli Pop.



El mamarrachismo se impone en el llamativo cabotaje que invade a nuestra sagrada televisión. Brotan, como zanahorias, nuevas especies que superan a las ya simpáticas “nenas de utilería” que se consagran, entre tantas rarezas, como “intelectuales de decorado”.


Aparecen en escena chicas, que si se esmerasen, no serían lo que son. Imponentes “Mamarrachitos” que deforman el lenguaje. El Idioma de los Argentinos que con riguroso esmero escribió un Borges que si hoy viviera sentiría el tormento de una tradición que ya nada tiene que ver con aquel culto argentino del color local como culto de lo europeo. Por el contrario, predomina la barbarie de un localismo vinculado con el bajo fondo. Con un submundo que en este caso desvirtúa lo que fue el gran espectáculo nacional que ha ido derrapando con el paso del tiempo entre prótesis, botox y artificios corporales a veces, desnivelados.


Espanto del saber, ya que la rana René de los Muppets es erudita al lado de esta generación mamarrachezca de bestias.


(Aunque claro, ya lo sé caballeros, quién las quiere oír hablar a las pulposas. A quién le importa que se hagan llamar mujeres cuando la mujer mujer, es una verdadera mina.)


Sin embargo ellas, en un acto heroico, intentan hacerlo. Por lo menos, para que Marcelo Hugo, por unos minutos, quite su mira del desborde de lolas y respetables traseros rellenos de metacrilato que pueden verse en Bailando por un Sueño. Aunque ¿cuáles son los sueños?


Son “gauchitas” y por eso se dejan manejar como títeres por un Tinelli que tiene una liberación un tanto tardía. La cual roza lo deliberadamente bochornoso. Ese no sé qué, que a uno le da vergüenza ajena pero como se trata del “Cabezón” pasa.


Así es como Violeta Lo Re se presta al juego de besuquear, inmundamente, a Ricardo Fort. El hombre que tiene la constante necesidad de tener a una mujer al lado que opera como bastón para exhibirla por todos los canales de TV y contar todos aquellos regalos que le hizo y que seguramente, si se pelea, se los quitará. Un Richard enarbolado en la creencia de ser un hombre deseado.


Fort y Lo Re son, por estos días, los representantes por género de esta nueva agrupación que necesita, desde lo auto referencial, mostrar sus niveles de testosterona y progesterona. Necesitan, a través de la exhibición, reafirmarse en sus conceptos y sexualidad.


El está envuelto en escándalos y acusaciones. Se desborda fácilmente en el enojo y cuando no, simula emoción con epílogo de lágrimas. Ella se muestra en los medios como su intérprete. La persona que tiene que explicar, como ex pareja y actual “amiga”, las reacciones intemperantes así como las “mariconeadas” exasperantes de un hombre que se auto define como sensible.


Juntos y revueltos en el lumpenaje de la infamia de un circo vulgar enmascarado del cachudismo de la ostentación.

Porque señora, en realidad Fort, como dice la canción de las Viudas e Hijas de Rock and Roll, es un “papirri” que de tantos brillos que usa, parece un arbolito de navidad que camina con la intención permanente, de bajarse el pantalón.




(Ver video Lolli Pop en http://www.youtube.com/watch?v=yh6Q1LcZlXE)