22

Andrea Del Boca

Exitosa y talentosa en las grandes e inolvidables telenovelas de la tarde. Llevó adelante, pésimamente, el programa "La mamá del año". Así fue como terminó siendo, "La mamá del fracaso". Actualmente trabaja con Osvaldo Laport en la tira "Alguien que me quiera". Por favor. Alguien que quiere a ese programa. Una de las producciones más espantosas de los últimos tiempos. Y eso que Suar, siempre da excelencia en las ficciones.
Destino: Después de ir derrapando paulatinamente, ahora se sienta como muñeco de torta infantil en las sillas bien dispuestas para "gozar" los estereotipados discursos de la Presidente. Se suma a la lista de la farándula K.
Tal vez pase de Canal 13 a la conducción de 6, 7, 8. (TV Pública). Programa que ya la tuvo como invitada.
Pero atención. OJO. Barco al que se sube, en los últimos tiempos, se hunde.

9

Culto a la igualdad

De todo y para todos en la Argentina del visionario Discépolo.



Se enciende el televisor y lejos de encontrar un espacio de distención como hace un algún tiempo atrás, encontramos barbarie. Violencia, insultos, tragedias, masacres.


Pasos de comedia que devienen en brutales peleas.


Y que te dije porque me dijiste. Y que me pagas poco o me pagas mucho.


Se eligen novias por casting y lo peor, no es el casting, son las que se presentan.


¡Qué mundo diría mi abuela!


Todos van por más.


Los Kirchner triplican la apuesta. Van por el 2011. Aunque seguramente antes, nos van a dejar como la película Náufrago. Quienes no la vieron, alquílenla. Los que la vieron ya saben. Vamos a quedar como Dios nos trajo al mundo.


¡Viva la igualdad! ¡Y qué lindo que la gente se quiera!


Ayer la presidente promulgó la ley y ahora, jurídicamente, ya los nenes podrán estar con los nenes y las nenas con las nenas.


¡Todos a casarse! Es el agiornamiento que debemos acompañar.


Hay que ponerle onda. Y olvidarse de los adjetivos calificativos que puedan herir sensibilidades.


Resulta que el OJO del INADI viene con todo. Lubertino siempre atenta, sobre todo, a lo que sucede en los medios. En especial, en la televisión. A ella le encantan las cámaras y es por eso que sus ojos siempre están sobre maquillados.


Entonces, bajo el lema de la igualdad que de un tiempo a esta parte se contradice con la libertad de expresión, dado que si uno dice lo que piensa en la era K, por lo general te tildan de no progre peros sí de fascista, te hacen una denuncia. Contradicciones que surgen no precisamente por la pronunciación de un insulto.


Hay que tener cuidado. Somos todos iguales.


Aníbal que es Fernández la trató de inculta, entre otras cosas, a Mirtha que es Legrand y ¿Dónde estaba el INADI?

Fort le dijo "sos un ignorante" a la Mole Moli mientras éste último respondió "sos un pobre con plata". INADI en acción.


La Comunidad Gay anunció que tienen mucho más por hacer. Que el tema del matrimonio es solo el comienzo. Si este es el comienzo ¿Cuál será el fin? Nos lo irán contando con el devenir de la historia. La comunidad empieza y el gobierno profundiza.


Ajustémonos los cinturones. La montaña rusa es un poroto.


¿Será posible? No Señora. “Es posible”. Así se llama la agrupación que lidera el puntano Alberto Rodríguez Saá. El eterno candidato a Presidente. El político del mundo de las artes y el espectáculo que nos sorprende con cada una de sus conquistas. Claro está, que amorosas.


Desde la señora que se pone guantes para disimular que no se arregló las uñas y el sombrero para no mostrar la grasitud de su cabellera; pasando por la diva del cable que cuando se va de su programa dice que se sube a un Ovni y ahora, termina de derrapar con Adriana Aguirre.


Resulta que la Ciudad está colmada de afiches con la cara de Alberto. No es una pesadilla. Solo afiches. Sabe que también necesita de los porteños para llegar al sillón de Rivadavia. Pobre sillón.


El INADI tendría que hacer algo porque Rodríguez Saá no quiere a los porteños. Entiende, desde su cápsula de San Luis, que nosotros somos…


Con afiches y wi- fi, va por los votos.


Se rescata de él su vocación por el fracaso a nivel Nacional y su tenacidad.


Mientras tanto Mauricio que es Macri y Franco que siempre es oficialista, prosiguen con sus peleas familiares en medio de un caos que pone al descubierto la “maldición de la Legislatura Porteña”.


Se sigue sumando gente al baile.


Camilo García, el panelista preferido de Viviana Canosa, cuenta sus aventuras sexuales manuales con mucha liviandad. Se acepta Hepatalgina, Reliverán, y hasta el nuevo Chofitol.


Esta es la Argentina Pimpinela. La Argentina del visionario Enrique Santos Discépolo.


Y claro, siempre hubo chorros. En cambio ahora, hay narcos, maras, pandillas, sicarios. Tenemos para elegir. Pero ¿A quién le importa?


En la Argentina de hoy, la igualdad, pasa por otro lado.


En una de esas, en la comisaría, se festeja que los denunciantes hayan sido robados del mismo modo. Y si no, en algunas, te emparejan.

2

Culto sexual

La exhibición de la intimidad es algo recurrente en la televisión. Por naturalización o bien, por imitación, las "nenas de utilería" y las que no lo son, recurren cada vez que pueden a contar sus aventuras horizontales con un ser viviente o con algún elemento artificial, que en lo posible, vibre.



Buscan, a partir de la oratoria sexual, notoriedad. Se “disputan” implícitamente la condecoración en el rubro porque saben que el periodismo reiterará compulsivamente las imágenes de aquel video casero que las muestra, seguramente, dando e impostando mucho más de lo que en realidad dan y hacen.


En ellas y en ellos que son parte, juega un papel primordial la necesidad de mostrarse y mirarse luego de la satisfacción alimentada por el voyeurismo de la filmación al momento del placer y luego, en la prolongación de la reproducción.


Aquí no importa el sentido estético que tanto hubiese cuidado Theodor Adorno. Lo preponderante es la fascinación de saberse en esa situación que pasa, voluntariamente, de ser privada a pública. Aunque la misma, tenga un contexto deplorable.

El problema es que la sociedad juzga o señala selectivamente. Es decir, el video de una ignota es más reprochable que el de una famosa por una cuestión, evidentemente, de valoración parcial.


Ocurre que existe un sistema de creencias asentado en una estructura de impunidad que se sostiene en la televisión como instrumento de “vale todo”. Sin embargo, el problema no es la TV en sí misma sino la construcción social que existe alrededor de la misma, ya que la identidad como modelo referencial está dada colectivamente.


Un colectivo que condena selectivamente y de manera acomodaticia. Con lo cual, se arriba a la premisa de que cada vez más la imagen, el voyeurismo y el desenfreno sexual son un nuevo culto de la realidad social que se etiqueta conforme al status social.

5

Una mujer más allá de su madre

Siempre que algo sucede en la vida de Marcela Tinayre, inmediatamente comienza a especularse con qué pensará o cómo actuará su Madre Mirtha. Como si todo lo que sucede al interior de la familia pasara por el dictamen de la señora de las ya pasadas cuatro décadas.


Se olvidan que Marcela es Tinayre y que Mirtha es Legrand. Lo cual, no es un dato menor, ya que la hija nunca quiso colgarse o ser, una protuberancia de su madre. Tampoco intento homologarse estéticamente a ella ni seguir sus mismos pasos. Por el contrario, Marcela ha vivido su vida más allá de ser la hija de. Y así fue como asumió críticas sobre su labor como conductora sin hacer patéticos reclamos en cámara. Si la quieren o no, no es algo que la preocupe y ocupe. Tampoco que la olviden. Es a Legrand, a quien eso le preocupa. Por eso, entre otras cosas, no se retira como amaga todos los años.


A pesar de ser una figura pública, Marcela casi siempre procuró manejar su vida de puertas adentro. Nunca habló de lo que no deseaba ni mostró lo que no quería. Eso es lo que hace que Marcela Tinayre se haya convertido en un enigma o quizás, en una intriga.

Claro está que todo lo evitó hasta que no pudo más. Hoy forma parte de un epicentro escandaloso de separación, dinero, infidelidades, embarazos, simulaciones, etc. Sin embargo, y más allá de cuál sea la verdad, nuevamente y con estoicismo, Tinayre, con estilo, sale a bancar.

3

De las siliconas a la humillación

No cabe duda que por rechazo o gusto, Ricardo Fort siempre está presente en la televisión. Más allá de su participación en Bailando por un Sueño, se las ingenia, desde su mayor sustento que es el dinero, para permanecer. Lo cual, no significa que pertenezca. De hecho, las versiones que circulan es que actores de renombre no lo reconocen como un par. Ni siquiera, lo respetan.



Si bien es cierto que el empresario da trabajo, también es cierto que de él se destacan más sus escándalos que su labor en el escenario. O como “artista”.


Sus mujeres son embases que con cirugías estéticas, ropa, make up y accesorios, los cambia constantemente. Traslada en la mujer sus propias inseguridades de hombre que evidencia no estar del todo conforme con su apariencia. De ahí, la permanente ostentación del tener y mostrar.


Y lo que en el Universo Fort es elegante, en el verdadero mundo de la moda, es absolutamente cache. Sin estilo. En definitiva, un cocoliche. Cocoliches que entran y salen de su vida conforme a su estado de ánimo.


Mujeres que se degradan al lado de un hombre que no las agasaja como intenta mostrar. Tampoco les regala. Lo de Fort es pura limosna. Cambiarlas para exhibirlas. Y en algunos casos, recurre a la patética compra de una acompañante. Caso de su "novia actual", Erika.


Sin embargo el problema no es Fort. Son ellas.


Las auto degradadas del lumpen mediático que “matan”, hasta la vergüenza, por estar dos minutos en el programa de Marcelo Tinelli.

Son, en la vida del chocolatero, bienes de uso y cambio. Que lo único que les queda de la relación son las siliconas y alguna que otra chuchería que con el tiempo, sabrá como recriminarlas.


El costo que ellas pagan es alto. Porque cuando todo el circo rococó se termina, comienza el circo de la humillación. De la violencia. De la agresión verbal de un sujeto que no tiene límites para el escándalo. Que se enarbola tras la palabra caballero cuando en realidad, es un incontinente verbal del mal gusto.


Pedirle que como caballero no tenga memoria, es como pedirle a Fernanda Vives que hable bien. Que pronuncie una S.


Fort no solo tiene memoria, también posee astucia por las dudas. Entonces, todo aquello que puede llegársele a olvidar, lo anota. Porque su negocio, aunque le pese, no es el arte sino mamarrachismo que hasta ahora no pudo trascender.

2

Una TV maravillosamente generosa

“Las nenas de utilería”, Fort, Alfano, Tito y Evelyn Von Brocke.

El cliché de las nuevas generaciones de chicas en el mundo del espectáculo es que las personalidades ya instaladas no les dejan paso y las ningunean. Claro, aún no se han dado cuenta que como “nenas de utilería” o protuberancias de hombres mediáticos no se llega a ningún lado. Por lo menos, no más allá de Miami y alguna excelente imitación de marroquinería.



Debería, el lumpenaje que pulula por los pasillos de los canales, agradecer a los conductores y/o productores que las dejan calentar los sillones de los paneles. Rezar por seguir siendo protagonistas de la nada, ya a la mayoría, con suerte, lo máximo que se le puede caer de la cabeza, es una extensión.

3

“Tito” es el máximo exponente de los “nenes de utilería”. A pesar de haber sido echado por el chocolatero, Marcelo Tinelli mandó a hacer una gigantografía y pasó de ser una persona física muda, desde ya más relevante que el mismísimo muñeco inflable que lo contrataba, al decorado más protagónico de la televisión argentina.

3

A propósito del circo de Ricardo Fort. La decadencia no es algo que le llega a todos. La decadencia no tiene que ver con el paso del tiempo. Violeta Lo Re es joven y decadente. Lo mismo que la llamada Niña Loly. Un esperpento que lo único que sabe hacer es jugar, impostando una voz aniñada, al doble sentido. Irrita, hasta el asquito, cuando lo llama tío a Rial y papi a Marcelo.




Ahora, cuando el tiempo pasa y encima, la decadencia te envuelve, el retiro a un monasterio es lo más aconsejable. Porque cuando la persona no se sabe parar sobre los años con altura, es decir, con algo tan sencillo y natural como la dignidad, el problema no se puede, ni siquiera, disimular. Entonces, el show que se monta para adquirir un protagonismo que se perdió hace años, no vende por lo original ni llamativo sino por la debilidad que se destila en materia mental. Resuena como instrumento de burla ni por las capacidades o cualidades insistentemente contadas como si fuese una lección escolar.


Verla a Graciela Alfano en su rally televisivo con su nueva gata y también a algunas participantes de Bailando por un Sueño en el ritmo de cumbia. Una recreación hot del “Gato con Botas”.

2

Y tan generosa es nuestra sagrada televisión que está Evelyn Von Brocke. Una comentarista que busca ser controvertida y polémica utilizando una gestualidad tosca y un lenguaje que tiene como mayor atributo, la precariedad.




Recae, en su afán por destacarse, en lo vulgar y cachudo. Busca enemigas atractivas. Algunas de ellas con estilo, como es el caso de Claudia Segura. No importa si natural o aprendido. Solo interesa, en la parcialidad de la pantalla, lo que se ve.


La “chicanea” con contar cosas de su pasado. Grandes tonterías para una televisión magníficamente perversa. Además, el contar, para una mentalidad básica, es señalar, en este caso a la detestada, seguramente como felino. De imaginación, cero.

No comprende Von Brocke, que el rol de villana del espectáculo lo degrada con tanta grasitud verbal.