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MIDACHI: Crisis y humor

La importancia del humor en tiempos de crisis. La reacción social. Y el talento después de 27 años juntos.



En momentos de crisis -cuando lo que predomina es la violencia en las distintas esferas de la vida y la sociedad colapsa por hartazgo así como por antagonismos culturales, políticos y económicos- el humor aparece como una vía de escape. La tercera vía para mitigar los miedos que nos abruman dentro de un espacio atravesado, como sostengo, por la anomia.


Buscar, dentro de las alternativas, la recreación. Un divertimento que escape a la televisión, a la lectura, la radio o el cine. Darse una cita en el teatro. Lugar en el cual, las emociones, cobran otro significado porque es un ida y vuelta. Un feedback. Tal como sucede en MIDACHI Circus.


Las emociones implosionan hasta llegar, de inmediato, a la explosión. Casi instantáneamente, ya que el público recibe genuinas interpretaciones de quienes aman la cultura del teatro. Porque así lo es: Una cultura, una filosofía y un ejercicio de rigurosa disciplina y profunda celebración artística reconocida en la fundición del aplauso que convierte a los espectadores en uno.


El teatro como instrumento de terapia. En el caso de MIDACHI Circus, terapia de la risa para canalizar, por casi dos horas, todos aquellos malestares cotidianos. Esos que nos aquejan frente a la presencia de éste tsunami desgraciado que nos encuentra atentos a las noticias. Esperando que lo peor, llegue.


Sucede que con su obra, MIDACHI, nos encierra en un mundo en el cual se comprueba que el humor, recompone. Nos transporta a un blanco mental, sacando aquello que no sabemos que tenemos dentro. Carcajadas que irrumpen cuando Miguel, Dady y el Chino descorren el telón para dar lugar a un Circo que no tiene desperdicio alguno.


Magia, efectos especiales, animaciones desopilantes, canciones, sketchs y una dinámica de permanente recreación visual y auditiva. Todo ello, reconocido por el público que encuentra, claramente, lo que va a buscar. Diversión.


Son tres hombres que no interpretan únicamente un papel arriba del escenario. Al contrario. Es un trío que -bajo un libreto que muta de acuerdo al día, los ánimos y el público- muestra su costado “atorrante”. Muestran, en el confort de las tablas, la mutación del Arte.


Es que los MIDACHI del día a día, son los mismos pícaros “atorrantes” que involucrados en sus papeles aparecen cantando y bailando amparados por una colorida escenografía. Así es como los sinsabores de la realidad se conjugan para darle paso a la comicidad que acusa “orillerismo” en el momento justo. A tiempo. No como recurso principal de complacencia o disparador de la risa. Un lenguaje ligero o soez como complemento medido del talento de éstos actores que se mueven mostrando sus dotes. Sus atributos. Sus textos, a veces improvisados, cuando la tentación entre ellos es percibida por los espectadores cómplices. Entonces, llegan las más coloridas pinceladas. Las espontaneas. Aquellas que ponderan el código de barrio.


Miguel
Miguel es, de los MIDACHI, el que más se relaciona con la platea. El que busca el punto para el chiste. Viste de mujer con absoluta naturalidad. Estilo. Interpreta sorprendentemente a la típica conductora de remoto canal de Cable en su ya emblemático personaje de “La Tota”. Se desliza por el amplio escenario del Teatro Astral con grandilocuencia al compás de diferentes ritmos musicales que invitan al acompañamiento con palmas, creando una cosmovisión que lo pondera en cada una de sus interpretaciones.


Dady
Intensidad de un primer monólogo, el de Dady, que bajo condimentos cómicos e irónicos, refleja escenas de la vida cotidiana. De antes y ahora. Usos y costumbres que se fueron perdiendo. Una apelación a la memoria emotiva. A los recuerdos de su infancia. De urgente juventud sexual. Su padre como Ley. Como ejemplo a seguir.
Y el nuevo paradigma de la vida en familia.


El Chino
Todos atentos a la mesura del Chino, quien en su aparente moderación, dispara bocadillos que cambian, en segundos, el discurso. El armador del Circo. El que quiere rescatar la esencia del mismo hasta que irrumpen, desaforadamente, Miguel y Dady.
El Chino, sentado en una tarima sobre el final, conmueve en la tenacidad de su intento. Combinando la melancolía con el eclecticismo obtenido.

Me duele la cara
Completos artistas salen a danzar mientras en la pantalla gigante, Johnny Allon los presenta. Y en cada danza, se desprende el comportamiento social que marca, en el caso de la cumbia villera, una nueva representación social.


Un espectáculo matizado desde todos los lugares. Que no deja de sorprender. Que ancla, en uno de los pasajes, en un maravilloso sketch de tango que los reúne.


MIDACHI Circus es la renovación de 27 años de trayectoria que los encuentra unidos e impecables. Un espectáculo teatral rítmico que no solo se lo recuerda por diálogos e imágenes sino también, por una cara, la del espectador, que duele de tantas risas.

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GOLPES

La violencia de género en el mundo. El rol de los medios. La situación en Irán.



“La obra perfecta de la agresividad es conseguir que la víctima admire al verdugo.” Victoria Sau, psicóloga

La violencia de género es una de las variables más constantes en las diferentes sociedades del mundo. Sin importar culto, clase social y economía, hechos de extrema violencia se suceden en la esfera privada. Hechos, algunos, que toman dominio público frente a las denuncias de los damnificados o bien, de algún ser cercano. Violencia cuyas dimensiones pueden ramificarse en psicológica y física, atacando así los patrones de conducta que guiarán el manejo de una familia y/o pareja.


Actos de machismo; competencia; enfermedades congénitas; ortodoxia brutal de la religión y otras circunstancias, lleva a que miles de mujeres sean sometidas a macabras situaciones que marcan, en ese sentido, un estancamiento social. Hechos retrógrados asentados sobre una estructura trágica que modifica una construcción subjetiva que versa entre el miedo y la “adoración” por el golpeador. Una paradoja. Una ambigüedad que se desprende de la legitimación del golpe por enfermedad.


Ver nota en Blog Informes de Medios: http://informesdemedios.blogspot.com/2010/06/deposito-insano.html



Violencia y Medios
De un tiempo a esta parte -producto de la falta de educación y la precariedad intelectual de muchas de las mujeres que intentan formar parte del mundo del espectáculo- el tema de la violencia de género ocupa un lugar central en la TV de la tarde así como de resumen.


Se asiste, ante la liviandad de los protagonistas, a una banalización del golpe que en reiteradas ocasiones termina en muerte. Así lo marcan los estudios realizados al respecto y más recientemente, las noticias que evidencian un estado de descomposición social que necesitan de urgentes intervenciones socio comunitarias. Es que el proceso socio histórico natural de la modernidad trajo aparejado el desarrollo de la mujer por fuera de lo doméstico cambiando así, considerablemente, las formas de percibir el lugar de la misma en el campo laboral y en sus distintos roles.


La discriminación casi innata de los seres humanos y la tendencia voyeur, propia de los cambios en las demandas de consumo, influyen colectivamente hasta recrear una nueva cosmovisión de un hecho que muchas mujeres aún no entienden que es un delito. GOLPEAR.


Violencia es un delito. Y como tal requiere de la aplicación de una sanción. De una pena conforme a la magnitud y al tipo legal que le quepa.


La televisación de imágenes violentas, sean físicas o verbales, en contextos que no precisamente tienen que ver con un “show” o recreación de una situación determinada, no son más que el reflejo de lo que sucede cotidianamente con personas ignotas.


El problema reside no en las imágenes. Tampoco en las historias de vida. Sí en la naturalización del delito por parte de sus personajes bajo el velo de la dulcificación de las palabras después de la golpiza y en la manipulación de algunos medios que buscan, a través del riego del síndrome, un punto más de rating cuando saben que están tratando con enfermos y no con actores que están haciendo una puesta.


Los casos de Sakineh Ashtiani y Nasrin Sotoudeh


Las políticas de Irán son una de las más controversiales en materia de género, ya que hay una lectura y práctica de la religión absolutamente autárquica. “La situación en Irán es de esquizofrenia cultural (…) En Occidente la religión es privada: en el Islam no se de la separación entre poder el poder espiritual y el temporal (…) Espacio público ocupado por la religión (…)” dice el filósofo Darius Shayegan en declaraciones al Diario El País de España. Situación que explica el caso de Sakineh Ashtiani y por otro lado, el de Nasrin Sotoudeh.


Sakineh Ashtiani, fue condenada en el año 2006 a diez años de cárcel, tras haber sido acusada de participar en el asesinato de su marido y a morir por lapidación por "varios adulterios", según las autoridades iraníes. Imputaciones, todas, que ella desmiente.


Su condena movilizó al mundo y una fuerte reacción en la comunidad internacional para tratar de salvarla. Acusada de haber mantenido relaciones extramatrimoniales con un hombre varios años después de la muerte de su marido, Sakineh fue liberada de la lapidación que le esperaba tras la anulación de la misma por parte de las autoridades iraníes. Igualmente, la aplicación de una pena sustitutiva la llevará a la muerte. Se la condenaría, a morir en la horca.


El filósofo francés Bernard-Nenri Lévy comprometido con la causa, reiteradas veces hizo un llamamiento mundial mediante sus escritos para luchar por la vida de Sakineh así como de las otras 11 personas (ocho mujeres y tres hombres) que, en otros corredores de la muerte, esperan para saber si serán lapidadas o no.


El otro caso que tomo estado público es el de la abogada y defensora de los derechos humanos y de la mujer, Nasrin Sotoudeh. Fue detenida por el régimen de Ahmadinejad el 4 de septiembre y ha estado en huelga de hambre desde el 24 de ese mes. No le permiten comunicarse con su familia y su abogado.


Se violan, sistemáticamente, todos los derechos. Fundamentalmente, el derecho a la vida.


Existe, en Irán, una fuerte acumulación de poder y una necesidad de coptar aún más, “ya que el poder es injusto cuando no nos pertenece.”

Por violencia de género, se degeneran sociedades.


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La 10 y Mitre

La pelea por el rating. González Oro, Gelblung. Clarín y Hadad. Primera parte.



Cuando se produjo el pase de Chiche Gelblung a Mitre las especulaciones fueron variadas. Lo más relevante era lo inmediato, la lucha por liderar la franja, y un futuro no tan lejano. Es decir: Primero, la pérdida de un periodista interesante y diferente. Segundo, la competencia directa con Oscar González Oro y tercero, decaer paulatinamente en liderazgo. Para ese entonces, éste espacio publicó Visión invertida. http://informesdemedios.blogspot.com/2008/12/visin-invertida.html

La síntesis de la nota era que Chiche se lo iba a llevar a González puesto como una media. Muchos oyentes de la 10, así como lectores del BLOG, no coincidieron con el pronóstico. Sin embargo, en un plazo no tan largo, la brecha entre ambas radios se acortó. Y Oro ya no es el Oro de hace 2 años atrás.


Factores de retroceso:


1- El agotamiento por decantación de un programa como "El Oro y el Moro" basado en un mito. Y no precisamente en el mito del narcisismo de su conductor sino en el mito de que Oro es periodista cuando en realidad, no pasa de ser un intento.
Por ende, hacer un programa de radio basado en “cantar”, criticar desde la pecera de la radio a las personas que pasan caminando y decir la palabra “pe..rro” cada cinco minutos es un estilo que se agota. Tres actividades destacadas de la cabeza del programa que logró destrozar todas las ramas de la cultura por las cuales transitó. Música y literatura.
Eso sí, nobleza obliga, realizó algunas entrevistas suculentas debido a la magnificencia de los entrevistados.


2- La teoría de Informes de Medios. Mientras Oscar no tuvo competidores fuertes, la sobrestimación de su desempeño profesional podía comprenderse. Incluso, sin hilar demasiado fino, es obvio que Oscar González Oro funciona, radialmente, por el amparo aparentemente incondicional de Daniel Hadad.
Hadad como sostén de Oro hasta que los números comienzan a marcar una debacle paulatina. Instancia en que la “amistad” pasa a ocupar el último eslabón de la cadena de necesidades. Y el adormecimiento por el Valium empieza a desaparecer. Se le quita una hora para dársela a Fantino el próximo año.
Entonces, el alejamiento radial del Señor de agudo olfato y marcados berrinches -que en el barrio llaman "mariconadas"- resuena en el medio a pesar de las arengas en facebook de Anama Ferreira y Sofía Neiman.


El Gobierno y Clarín


Entre el Gobierno y Clarín la sociedad quedo como rehén. En jaque.


Estás con el Gobierno o estás con Clarín. Compleja y difícil elección. Sobre todo, cuando los considerandos se asientan sobre una estructura miserable de costos y beneficios. De un idilio terminado.

Una especie de Mujer Bonita de los medios bajo la prostitución de la traición. Entre Kirchner y Magnetto por no quedarse afuera para seguir juntándola con pala.


De un Multimedio enfrentado a un Gobierno que se pronuncia, sin asco, hasta por la red social Twitter.


Veamos. Lo cierto es que parte de la sociedad interesada en saber qué piensan los integrantes del Grupo Clarín sobre el estado de situación actual, llevaron el dial a Mitre.


La victimización de Clarín como factor de audiencia.


Es la proposición que se basa en una relación directamente proporcional. A mayor victimización, mayor audiencia. Con lo cual, la distancia a nivel rating se achica y la mirada al 2011 en materia de medios comienza a verse presionada.


Cómo y con quién jugar para no perder el podio.


Audiencia golondrina


Numéricamente el crecimiento de Mitre es irreprochable. Sin embargo, lo que no barajan los analistas y tampoco quienes integran el propio medio es que la audiencia, en términos de sostenida estabilidad en el tiempo, es ficticia.

Se trata de una audiencia golondrina que cuando se canse del lamento boricano de maniquíes con cassettes incorporados como es el caso de Nelson Castro volverá a la 10 u optará por el aire fresco que Jorge Rial, con su Ciudad Goti K, llevó a radio La Red.


Eso se debe a que es un momento de transición radial en el cual la línea editorial marca muchísimo la legitimidad o no de los oyentes que quieren saber qué se piensa más allá de la masividad de la televisión aunque no bajo la queja constante. De ahí, que la audiencia fluctué o migre conforme a la satisfacción de sus demandas. Y las infaltables cuotas de color que debe tener un programa. Estilo Rial.


La carrera al 2011 y la previa que se palpita entre los blandengues opositores y el autárquico oficialismo también marcará las consagraciones y los fracasos en los programas de radio y TV. 


Legitimidad por antagonismo


La evaluación del crecimiento debería darse, además de la objetividad de los números, a través de una encuesta cerrada con una muestra X.


Porque si tenemos que ser sinceros, lo más interesante que tiene Mitre, es Chiche Gelblung. Y lo más ponderado que tiene la 10 es a Oro. Sin embargo, en este momento político social, las legitimidades están dadas por antagonismo. Con lo cual, creerse acabadamente la compra de los oyentes es un error.


Mitre peca por oposición compulsiva y la 10 por carencia de un pensamiento crítico que obviamente se debe a la relación político empresarial que se da en todos los gobiernos de turno.


Quien se encuentra en medio de esta pelea es Longobardi. Intenta, desde una neutralidad y presión del medio, escuchar a todas las voces para mostrar que en el campo del periodismo, la información es la más buscada. Más allá de las tendencias personales y corporativas.


A falta de Clarín, "arreglamos" con Hadad.


Subestimar a los medios por oficialistas y opositores como lo hace Pablo Sirvén desde su brutal desprecio por la Televisión en varias de sus columnas “críticas” en el Diario La Nación, es un error grave para un secretario de redacción de un diario como el mencionado.


Analizar la caída de Radio 10 diciendo que “el oficialismo no vende en ningún lado” como declaró al ser consultado en Diario Perfil del domingo, es no comprender como se mueven los hilos en materia de medios y en la lucha por la crítica controversial desde la radiofonía y la televisión.


Es ganarse el Premio al periodista básico.


La movilidad del oyente y/o espectador depende de qué tan fuerte sea el discurso oficial y opositor. Más allá de los acuerdos y desacuerdos. Porque no todo lo que se escucha y ve se consume por atractivo. Supera el morbo y la perversión en ambos espacios.

Y con esas variables se capta audiencia.


A mayor escándalo controversial, mayor audiencia.


Dos estilos, un camino.

El Grupo Clarín con un discurso que intenta lo políticamente correcto y ancla siempre en el sollozo, en todos sus medios de comunicación, se ve reflejado desde la irreprochable edición burlona, por la noche, del programa 6, 7, 8.

Un programa oficialista -que también recurre al lagrimeo de la incomprensión- que al igual que Radio Mitre hoy, más allá de los ámbitos, tiene legitimidad hasta por antagonismo.

Continuará