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Tercer Milagro

El desquicio de Federico Luppi y el tercer milagro del Kirchnerismo.


Si bien es cierto que la colonia artística siempre ha tenido relación directa con los gobiernos de turno, también es cierto que desde que el Kirchnerismo maneja los hilos del poder, las diferencias al interior del mundo del espectáculo son cada vez más profundas.

Nunca se sintió, desde este espacio de glamour, tanto la adhesión así como tampoco, la oposición al Presidente electo.

Actores K VS. Actores Opositores.

Desde el programa televisivo 6, 7, 8 los actores que apoyan incondicionalmente al Gobierno bajan línea acomodándose a la vorágine de TIPS que los panelistas estables le dan a los televidentes para que sepan agiornarse, vivir y entender la construcción subjetiva de los componedores del Modelo.

Programa Escuela Para Todos y Todas.

Es que la retórica apunta a penetrar en los imaginarios hasta llegar a conformar un sistema de creencias asentado sobre la base que concibe al Kirchnerismo como un “Movimiento “Progresista” que acercó a la juventud a la política. Cosa que antes, según los adeptos, no sucedía.

Hasta antes de ellos predominaba la ficción juvenil política. En cambio, con ellos, todo es aprendizaje, acción y compromiso.

Sería como el tercer milagro. El auto atribuido. Sin embargo, el tercer milagro que Blog Informes de Medios les reconoce, tiene que ver con haber instalado, conforme a una “guerra mediática" de disparos críticos mutuos, la masacre a Mirtha Legrand. Que sus pares se le animen.

“Destronar” A La Señora De Las Cuatro Décadas. A quien éste año le pegan como nunca antes se vio. De hecho, muchos artistas ya no quieren sentarse a su mesa.

Repasemos, antes de continuar, los dos milagros anteriores.

1) La reconciliación de Elisa Carrió con el agua y el jabón.


2) El viraje intempestivo de Esther Goris a las líneas oficialistas luego de su ruptura con el Wi Fi puntano Alberto Rodríguez Saá. La echó, descortésmente, pero a diferencia de otras, se fue “nutrida”.

Hasta hace no más de tres años, La Reina Madre de la Televisión, como la bautizó “Chiche” Gelblung, era prácticamente intocable. Nadie se atrevía a hablar mal de ella en público y todas las andanzas familiares eran tratadas con absoluto cuidado y delicadeza para no herir el espíritu de la Señora que siempre se preocupa en saber si sus invitadas se ganan las joyas con honra.

Aníbal Fernández: El Pionero.

Independientemente de sus absurdos, de su tendencia a la negación y de una manera de gestionar reprochable, el Jefe De Gabinete se le anima a la conductora y no le deja pasar una. Desde ignorante hasta mala conductora, Fernández, cada vez que puede o que ella provoca, le contesta despedazándola. Le importa, un bledo, la trayectoria o los mitos de mujer indiscutible de los medios.

Tanto es así, que hasta Federico Luppi, casi olvidado, salió en Uruguay a hacer declaraciones sobre Legrand. “Mirtha es ignorante y pobre de espíritu”. Y de Susana Giménez dijo: “Susana ca… por la boca”.

Luppi, es tan vulgar y desgraciado que se equipara a la pobreza que menciona y lo vuelve, escatológicamente desagradable. Vemos, como desde su antagonismo, termina siendo aquello que critica. Efecto rebote.

Ahora, lo que piensa él, también lo piensan muchos actores PRO K.

Golpes y un hijo pululando. Dos situaciones condenables que hablan de un ser oscuro. Con sus diferencias, roza el “Maradonismo” del espectáculo.

Más allá de eso, la tensión generada ante las declaraciones del actor pone en evidencia la necesidad del Kirchnerismo en crear un campo de batalla que se extienda hacia todas las esferas de la vida. Incluso, hasta la del espectáculo.

Desde el lumpen hasta los consagrados, se suman y se matan por remarcar las virtudes y los defectos de un Gobierno que lleva todas las alteridades a lugares bochornosos.

Un funcionamiento a partir del caos y el conflicto.

Se lee en las redes sociales como Facebook y Twitter. Se exacerba con las imágenes conjugadas con fuertes declaraciones y se prolonga en los discursos realizados en los diferentes espacios de pronunciación del Gobierno, acompañado por una platea de actores que solo por militar, son capaces de bajarse del escenario.

El Oficialismo y su periferia actoral contra todos.



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La Televisión

La brutal intelectualización de la televisión.



La polémica sobre los “malos” contenidos televisivos parece no tener fronteras. Existen distintas posturas al respecto y una tendencia sostenida, fundamentalmente, de algunos círculos intelectuales que consideran que se está más del lado de la cultura cuando no se ve televisión. O por lo menos, lo que ellos llaman, “televisión basura”.


Es que en la esfera de la inseguridad -como cuestión de auto estima- el sostén del intelectual tiene que ser constante. Mantenerse en todo momento y jamás desensillar en vista de que existe una imperiosa necesidad de querer intelectualizar todo aquello que se ve como un proceso de afianzamiento de lo aprendido y desarrollado.


De hecho, muchos académicos manifiestan rechazo por las pasiones populares. Por el motor de los domingos que despierta la libido y nos vuelve incontenibles hinchas de nuestros respectivos clubes. Señores y señoras que se acartonan tras las letras sin poder los canales invadidos de partidos y sus derivaciones.


Individuos sumergidos en la profundización de la realidad que no tendría que contar ni con Tinellis ni Forts. Tampoco, si fuese posible, con el fútbol.


La diferenciación por antagonismo caprichoso les acota la mirada sobre un fenómeno social que se fue masificando.


Se lleva a un terreno irracional algo que simplemente es una cuestión de gusto personal. O sencillamente un blanco mental como paliativo ante la crisis.


La televisión no impone. Propone a través del escándalo, ya que es el paradigma imperante. A mayor descompensación/ mayor audiencia.


Binner
El Gobernador Hermes Binner opinó sobre la TV: “A veces prendemos el televisor y aparecen personajes que deterioran la cultura argentina. No es bueno que nuestros chicos vean a Ricardo Fort”.


La televisión es para gozarla. Si se la sufre, se la evita. Y si se la quiere internalizar como factor de distracción sin caer en caducos análisis, se procura no buscar una Arendt en la cabeza de Jesica Cirio o un Gramsci en la cabeza de Ricardo Fort.


Cultivarse
Si de cultivarse se trata, los representantes de la política actual no son los mejores exponentes. Menos aún cuando se envuelven en el lamento boricano de la incomprensión por un lado y por el otro lado, en la patética negación de los datos que muestran una lastimosa realidad.


“Mejor sería que nuestros hijos lean libros, que nosotros les leamos”. (Binner)


Claro que sería bueno fomentar la lectura completa de los libros para no ser expresionistas compulsivos de contratapa. Mediocres camuflados. Inflados de anabólicos o siliconas.


La falta de instrucción y educación es global. No tiene que ver con una esfera en particular de la vida sino con un proceso de mediocridad que trasciende los medios. Y que es, sin duda alguna, la disociación de familia y escuela.


Se busca, a través del esfuerzo mínimo, la máxima satisfacción en reconocimiento y escala de poder. Bajo estas características, la ocupación en los diferentes campos de acción no requiere de la capacidad o méritos de otros años. La debacle anidó y como si fuese un catecismo, algunos evangélicos críticos del medio, culpabilizan a la TV.


La televisión es un sistema autopoiético. De Auto Regulación conforme al estado social en el que se vive.


Televisión basura selectiva


Todos quieren ser intelectuales y en esa carrera, demoler la TV les es “funcional”. Intelectuales que llegaron tarde o aterrizaron para intentar conformar una sociología de los intelectuales pero del subdesarrollo más primitivo.


Tal vez, esta necesidad de querer ser o forjarse como intelectual se deba a las lecturas de Sartre en su obra más temprana. Cuando explicaba el destino político del intelectual. Y en la vorágine por el poder y en la necedad de no conocer limitaciones, muchos de ellos, como De Narváez, quieren comenzar al revés, haciéndole honor a Nuestra Sagrada Argentina del Revés que es tan Sagrada como Nuestra Televisión.


TV Basura selectiva. Es decir, para quienes no vacilan con sentarse a la mesa semi redonda de 6- 7- 8 para soltarse en un tsunami de insultos contra una oposición “despreciable”. Porque resulta, que para ser intelectual, en la Argentina K, tenes que hacerte el progre y si es posible no bañarte. Hacerte el Hippie o el bohemio. Claro, con plata en los bolsillos, la bohemia es una fiesta.


Ahí, se olvidan que el programa oficial es producido por Diego Gvirtz. Uno de los grandes compiladores de televisión amarilla. Ahí, como es feedback, la TV es utilitaria.


Si es por cultura, entonces, ni siquiera tendríamos que encender el televisor. O por lo pronto, abolir los canales de aire y dedicarnos a ver documentales, películas sanas, aprender a cocinar con Narda (que maneja buenos programas de cable) o bien, volverse una inutilísima/o viendo 24 x 24 el Canal de Utilísima.