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La berretificación del Grupo Clarín

Tinelli “contamina” al Grupo Clarín en la vorágine del rating.


Con el arribo de “Show Match” a la televisión se inicia un nuevo ciclo de escándalos. Todo comienza en el piso de Ideas del Sur para luego transportarse, en la vorágine del desquicio, a los programas que componen el abanico de opciones. Satisfacer al público interesado y estimular, casi orgásmicamente, la pasión por el rating.

Es que Tinelli actúa como tsunami. De hecho, hasta los no interesados en saber qué sucede en su programa, a veces tienen que soportar el cuento porque la planta morbosa se coloca funcionalmente para redirigir las necesidades de regulación. Por ejemplo, en los noticieros.

La Tinelli Dependencia y la Berretificación del Grupo Clarín.

El Depredador (Marcelo Hugo Tinelli) logró berretificar la pantalla de Canal 13, ya que los programas de la tarde son protuberancias del suyo. Alimentó, durante el verano, los contenidos del Grupo Clarín y hoy lo sigue haciendo.

Veamos. El canal de cable Magazine con lo mejor de cada programa producido por Marcelo Hugo; el suplemento de espectáculos del Diario; “Este es el Show”; “La cocina del Show”; “Cantando por un sueño” y más. Una enredadera difícil de evadir para los conductores de chimentos, así como para los animadores de resúmenes y archivos.

Hasta las radios se nutren de la localidad de Tinelli y su periferia.

Tanto es así, que Canal 13 se volvió, para su bochorno, Tinelli Dependiente. Sin embargo, apuesta a las ficciones que le dan otra jerarquía. La legendaria. Aunque ahora se ve opacada por siliconas, hilos de oro, poca neurona y sobredosis de maldad.

Abanderada del “Mal”

Graciela Alfano es la condecorada en el rubro. La que lleva la voz de la discordia en un desplazamiento articulado, detallado y perverso.

Alfano, desde su propia cosmovisión, así como desde su necesidad de ser protagonista, es el motor que dispara los enojos. La que constituye la descomposición de un certamen en el cual, para el conductor e incluso, para el televidente mismo, el baile es una excusa. Un montaje para producir un esgrima verbal que condiciona la construcción subjetiva de aquellos que a diferencia de Alfano, no pueden entrar y salir del ahogo cuando quieren, dado que carecen de la escuela mediática que tiene como premisa la siguiente ecuación: A MAYOR NIVEL DE DESCOMPENSACIÓN PERSONAL Y ESCÁNDALO, MAYOR RATING.

Entonces, la misión es sacar al aire las miserias. Exhibir, hasta la denigración, las vulnerabilidades de los participantes, de algunos miembros del jurado y sobreactuar los hechos a punto tal de revelarse como la villana que no pudo ser en una ficción o film.

Para ello se prepara. Estudia y utiliza Twitter como su máximo medio de expresión. Detrás de la red social se esconde una Graciela, por momentos, vulgar. Que no necesita del insulto o las malas palabras para pronunciarse contra algo o alguien.

Descalifica y hasta retwittea a quienes la descalifican en un acto compulsivo que termina de llenar la portada de quienes la siguen.

Es, del jurado, la menos formada en baile pero la más funcional al programa.

Sus groserías, arrebatos y estímulos de caos guionado, forman parte de la imagen que hoy tiene Canal 13. Una imagen ridícula que busca simular profundidad y estilo en la ficción.

La ficción: El paliativo del grotesco y la caricatura.

Son las ficciones las que hacen que Canal 13 no termine de enchastrarse con los amarillismos, las vulgaridades y las bestiales peleas de mal habladas que siempre repudió.

El Grupo Clarín siempre se jactó de no acceder al canibalismo de los programas construidos desde la hostilidad del maltrato, las bajezas de la promiscuidad y los secretos de alcoba que luego de mediatizan para ser tapa de Revistas.

A través de las ficciones Canal 13 y Magazine -con repeticiones de ficciones de otros años- buscan “limpiar” su imagen. Darle una estética menos nociva a la pantalla. Que tenga algo que ver con aquellos criterios que años atrás no permitían que Tinelli fuese la cara de la emisora. O que “Chiche” Gelblung pudiese desplegar su histrionismo provocador con entrevistas pícaras e informes con excelentes testimonios e imágenes de las necesidades sociales.

Hoy, Canal 13, avala los contenidos lícitamente incisivos de Gelblung y depende de Tinelli.

El oficialista famoso con mayor poder dentro del principal multimedio opositor.

“El Puntero”

“El Puntero” es la ficción destacada. Si bien en números “Los Únicos” lleva la ventaja del rating, “El Puntero” muestra la cotidianeidad del miserable mundo del Narco, la mafia y la violencia. Recrea la atmósfera de la Villa. Del barrio marginal que no permite el ingreso de la policía. Que tiene su “Capo”. Sigue, con otra puesta y actores, la línea de “Tumberos”; “Okupas” y crea un espacio que despunta la imaginación y los mitos de la clandestinidad, apelando al costumbrismo de la narco violencia en el bajo mundo.

Sin embargo, más allá de los intentos por salir parcialmente de la estética del metacrilato y las “nenas de utilería”, el Grupo Clarín se berretificó por la polución de “Show Match”. Se metamorfoseó a un estilo popular.

Una popularidad que en su lógica de pensamiento siempre fue sinónimo de ordinariez pero a la que tuvo que recurrir para revertir la historia.

El Grupo, en el fondo, reniega del giro. Simula asimilarlo. Los números le marcan que la fórmula bizarra  lo consagra en el Prime Time.

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Más allá de Mauro Viale

A pocas horas del debut de Tinelli, el periodista Mauro Viale, desde su programa radial, lo destrozó. Habló de la “peor idiotización de la televisión argentina” y en su afán por la denostación, incurrió en el olvido.


Viale tuvo un blanco mental al no recordar que él inauguró, en sus mediodías con Samanta, Natalia y el jarrón de Coppola, el gran voyeurismo de los medios y la insensatez de las golpizas finamente organizadas para tener más audiencia.

Un estilo de hacer televisión que fue legitimado por la sociedad que hoy legitima a Marcelo Tinelli. Porque gran parte de la audiencia que dejó Viale, en sus antológicos mediodías bizarros, la supo captar, con el tiempo y en otro formato, Tinelli.

Si seguimos con la lógica de Viale, a él también lo consumían “idiotas”. Y como el idiota es irrecuperable, entonces, contamos con una porción de la población (traducidos en rating son alrededor de 28 o 31 puntos) irrecuperable que seguirá consumiendo barbaridades, evitando así, el cambio de paradigma.

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Hija de los medios

Juana Viale, ama de sus esclavos. Los medios de comunicación y la sociedad que etiqueta.


Sin reparos y acorralados en la vorágine cotidiana, los temas bizarros acaparan los medios de comunicación y se pronuncian como un emblema de los últimos años. Se incita a la reproducción de los escándalos así como también, a la perseverancia por “aniquilar” a los personajes en cuestión.

Un paradigma abierto que aún no experimentó ninguna crisis para cambiar o más levemente, moderarse. Es que existe un componente de aguda perversión. De sustancial excitación por ver, en la pantalla, el desmoronamiento de una familia o la revelación de una situación clandestina que se abre al público ya consagrado en su rol de juzgador. Aquel que etiqueta positiva o negativamente las acciones de los famosos y entra en los debates en las redes sociales o en los foros de opinión con pasiones encontradas.

Una noticia que se da a conocer para luego recibir los condimentos y las especulaciones de un universo casero. Que se maneja entre lo real y lo imaginario. Que saca conclusiones. Que discute. Que ingresa en un juego de juicios de valor; condena social; juzgamiento ético y estético. Que se pronuncia con sus propias razones acerca del por qué está bien o mal lo ocurrido.

Pues así es la magia de los medios. En especial, de nuestra sagrada Televisión devenida en un instrumento más del pensamiento crítico pos moderno que circula en los diferentes ambientes del hogar y que se extiende otros espacios de diálogo como bares, oficinas, escuelas, fiestas, etc.

JUANA VIALE Y LAS “NENAS DE UTILERÍA”

Juana Viale es Juana Viale desde antes de haber incursionado, por voluntad propia, en los medios de comunicación. Nieta de Legrand Tinayre, siempre fue conocida por su belleza y sus pasiones. Pasiones cuando defendió siendo muy jovencita al esposo –Marcos Gastaldi- de su madre Marcela ante el asedio periodístico. Pasiones cuando se mostró enamorada de sus hombres.

Polémica y decidida siempre rechazó el abordaje del periodismo.

Con su silencio alimentó la imaginación del público así como también de la prensa. Aquella que la “destroza”, más que nada, por ser reacia y no por sus acciones.

Cuando comenzó la consagrada tira “MALPARIDA”, Juana Viale recibió críticas durísimas. La mayoría la bautizó como una pésima actriz sin expresión. Apoderada por lo monocorde, la inexpresividad y el letargo.

Fue ponderada en sus escenas sexuales y en algunos de los homicidios que cometió a lo largo de la ficción.

Se la bautizó como la MALPARIDA y hoy, con mayor ahínco, siguen haciéndolo, ya que se encuentra bajo el temerario panóptico de una exposición para muchos buscada como venganza y para otros, simplemente descuidada.

Lo cierto es, que las fotos a los besos de ella con el cholulísimo Martín Lousteau, estando embarazada, aparentemente de otro hombre, desataron un Tsunami de opiniones en el que se montaron, por supuesto, “las nenas de utilería”. “Utileras” que encontraron en la acción de Viale la mejor excusa para fulminarla en todos los programas de televisión. Justamente ellas, que son un desborde prostibulario de relaciones cruzadas con hombres de diferentes ámbitos y estados civiles. Algunas, acompañantes pagas. Mujeres pantalla de señores coquetos que sueñan con la minifalda.

Hasta Luís Majul, en su simulacro de programa político, armó una mesa redonda para analizar si era aceptado o rechazado socialmente el proceder de Juana embarazada, besándose con otro hombre que no fuese “Manguera”. Su actual pareja y padre de uno de sus hijos.

MALPARIDA AL REVÉS: La inspiración en la vida real

En otras notas, desde este mismo espacio, se sostuvo que Marcela Tinayre y Juana Viale poco tienen que ver con Mirtha Legrand. La diferencia está dada en el apellido y en una construcción subjetiva que si bien escapa a los medios, por una u otra razón, siempre terminan en las tapas de las revistas y en el lleve y trae barato con velo sofisticado.

Ambas, madre e hija, son frontales. No venden simulacros. No les interesa aparentar.

A diferencia de la abuela Mirtha, en Marcela y en Juana, lo que se ve es lo que hay. Y eso que hay lo llevan con jactancia. Con un estoicismo que las vuelve, en algunas oportunidades, inabordables. Más codiciadas.

La actitud voraz de Juana en su cotidianeidad, seguramente, es lo que vio Adrián Suar cuando la contrató para interpretar el personaje de Renata Medina. La MALPARIDA que arrasó en rating, que hoy la lleva al Martín Fierro y que la revela como una mujer sin culpas.

LA DIALÉCTICA DEL AMO Y EL ESCLAVO. JUANA CONTRA TODOS

Mujer que responde a sus urgencias sexuales sin remordimientos ni tiempos. Que puede desplazarse entre sus misteriosas sábanas viviendo el amor o simplemente lo fortuito sin sentir por ello, que es una “prostituta”. Una mujer de “mala vida”.

Ella fluctúa y es, en la lógica del romance y el sexo, donde se maneja con absoluta libertad. Para algunos, hasta impunemente. En un desafío al destino. A sus hombres esclavos de la seducción y la actitud varonil en cuerpo de mujer.

Ella, dialécticamente, como Ama de sus Esclavos hombres irrita a los medios y a un linaje marcado por su abuela que busca guardar las miserias.

Taparlas con brillantes y acciones solidarias para que no se note una carnalidad que llevan, las Tinayre Viale, con mayor o menor prolijidad, en la impronta congénita que necesita saciar sus estímulos internos con la presencia de la “Ley”. De ese hombre que representará la familia o bien, el escándalo horizontal ponderado. La satisfacción del deseo.